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El atasco sanitario azuza en Galicia la mayor duración de las bajas laborales del país con casi 79 días

La comunidad supera a Extremadura tras un aumento de casi 6 días en un año

Los nuevos procesos de incapacidad temporal caen el 1,4%

Empresas y sindicatos exigen a Sergas y mutuas que actúen en las listas de espera

Imagénes de un TAC.

Imagénes de un TAC. / Europa Press

Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Sin entrar casi nunca en la multicausalidad que hay detrás del incremento, ni atisbo de crítica tampoco por los posibles problemas de la organización interna de las empresas o las ausencias injustificadas que puedan darse por parte de algunos trabajadores, el absentismo se ha convertido en elemento recurrente del debate económico. Es un fenómeno creciente, especialmente desde la pandemia del coronavirus en 2020. Una «crisis silenciosa», según los expertos del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y la mutua Umivale Activa, que periódicamente analizan a fondo millones de partes médicos para desgranar la letra pequeña de la evolución de las incapacidades temporales con una llamada a la «respuesta inmediata, coordinada y basada en la evidencia» para atajar el problema.

Los datos actualizados por la Seguridad Social hasta octubre ahondan en la contención de nuevos procesos en Galicia que se veía ya en meses anteriores. En todo ese tiempo se iniciaron 292.164, un 1,4% menos que entre enero y octubre de 2024 (296.320). Las bajas laborales caen en las cuatro provincias: el 4,2% en Lugo (28.093), el 1,8% en Pontevedra (105.525), el 0,9% en Ourense (31.275) y el 0,6% en A Coruña. En el conjunto del país subieron el 3,2%, hasta cerca de 8 millones. Hay otras cuatro comunidades con descensos. En Extremadura mermaron el 1,5%; el 0,5% en Asturias; el 0,2% en Castilla y León; y el 0,2% en Navarra. En el lado de las subidas sobresalen Canarias (15,2%), Murcia (4,7%), Andalucía (4,1%) y Comunidad Valenciana (3,9%).

Menos, pero más largos

Los procesos finalizados menguaron en Galicia el 1% (281.922). La duración media escaló a 78,81 días. La comunidad supera a Extremadura (78,78 días) y se coloca en lo alto de las bajas más largas del país. El tiempo medio aumentó el 7,7%, casi 6 días más, respecto al mismo periodo de 2024. Muy por encima del alza del 1,4% (0,58 días) en la media nacional (42,47 días de duración). Las autonomías con periodos más cortos son Cataluña (29,99 días), Baleares (30,80 días) y Madrid (35,99 días).

Que Galicia esté a la cabeza de la duración no puede entenderse sin el relevante peso aquí de los autónomos y el sector del mar. Los 23.300 procesos en el caso de los trabajadores por cuenta propia, un colectivo donde los mayores de 50 años superan la mitad de todos los afiliados, se alargan hasta los 138,3 días. Hubo 58 bajas por cada 1.000 efectivos protegidos en el régimen, mientras que la prevalencia nacional se situó en 39,5. Lo mismo sucede con la gente de la pesca. Sus incapacidades duran de media en la comunidad 192 días (91,1 en todo el país) y la prevalencia se dispara hasta los 132,9 procesos por cada 1.000 cotizantes.

Duración media de los procesos de incapacidad temporal finalizados en 2025

Duración media de los procesos de incapacidad temporal finalizados en 2025 / Hugo Barreiro

En 2024, último ejercicio cerrado, España lideró el ranking del absentismo laboral en la UE y se colocó en el top 3 entre los países de la OCDE con una media de 4,9 semanas por trabajador, solo por detrás de Noruega (5,9) y Finlandia (5). El último estudio del Ivie publicado el martes hace hincapié en «la mayor presencia de los procesos de larga duración», los que superan los 12 meses. En 2024 representaron el 17,4% de todas las incapacidades en vigor al cierre de ese año. «El repunte del absentismo por incapacidad temporal en el régimen general en el último año se explica por una mayor duración de los procesos y no tanto por la incidencia, que se mantiene estable», señalan los expertos.

Visión de los empresarios

«No hay forma de profundizar solo en una causa. Son varias y en cada empresa y sector las encuentras de forma diferente por una mayor propensión a determinados riesgos por el tipo de actividad», apunta Jorge Cebreiros, presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP). Ahí, según el líder de la patronal provincial, «fallan las mutuas y el sistema público de salud» porque «se tarda muchísimo, meses, en hacer pruebas, informes de esas pruebas y diagnósticos». Plazos «que sí pueden acortarse». «No es voluntad del empresario ni del trabajador alargarlos y fomentan un absentismo porque el servicio de salud correspondiente no funciona correctamente», remarca.

Cebreiros apela a una mayor colaboración de las mutuas. Que se aproveche su equipamiento para acelerar las pruebas «como si se hubieran hecho en el Sergas». «Esto no ocurre», lamenta, provocando «que el propio sistema y la mutua estén alargando ficticiamente el absentismo».

«El propio sistema está alargando ficticiamente el absentismo»

Jorge Cebreiros

— Presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra

Los mensajes superficiales que se dan sobre el absentismo, ¿pueden demonizar al trabajador? «Sí», contesta Cebreiros. «Por eso yo, y es una pelea personal, me posiciono en la línea de: mire usted, aplique dentro de la empresa todos los sistemas de gestión de flexibilidad, de conciliación —que los hay— y mantenga un buen ambiente, reduzca todos los factores de absentismo que dependan de uno mismo», apela. «Esto no va de control —añade—. Se trata de organizar de una forma diferente». «Y luego, si tienes absentistas profesionales, aplica los procedimientos en tu mano», indica. La reiteración de bajas en algunos empleados «en un porcentaje que puede ser pequeño», impulsa las estadísticas. Insiste: «Como empresarios reclamemos a las mutuas, que las pagamos nosotros, y al servicio de salud correspondiente que actúe con los plazos».

Hablan los sindicatos

«Antes te daban cita de hoy para mañana o para el mismo día si era urgente, una gripe o algo similar. Ahora llegar a la atención primaria es un problema añadido en las bajas, con citas que pueden demorarse semanas. Las listas para especialistas o pruebas diagnósticas son alarmantes. Si acabas en una cirugía, se multiplica. Y no te digo nada si después tienes que pasar por rehabilitación», se queja Armando Iglesias, secretario de Negociación Colectiva, Saúde Laboral e Transicións de CC OO de Galicia, que achaca a las mutuas parte de la responsabilidad por «forzar altas» para cumplir objetivos y la deriva «fraudulenta» de pacientes al sistema público amparándose en supuestas dolencias que no son laborales.

«Hay trabajadores que llegan al tope de baja sin un diagnóstico»

Armando Iglesias

— Secretario de Negociación Colectiva, Saúde Laboral e Transicións de CC OO de Galicia

El tope de una incapacidad temporal es un año, prorrogable seis meses más. «Nos estamos encontrando con muchos casos de trabajadores llegan a ese máximo sin diagnóstico y les obligan a pasar por una valoración de incapacidad permanente», asegura. Incluso pérdidas de empleo porque se agotan los dos años de reserva de puesto. «Personas de 40 años. Es lamentable», critica. «Y luego —continúa— salen esas informaciones del Sergas o el INSS con las altas de inspección por supuestas bajas injustificadas…».

¿Hay absentismo profesional? «Es el 0,0001%», asevera Iglesias, pero «con esos mensajes se está señalando al trabajador como culpable, cuando es víctima». «Un trabajador no quiere enfermar. Un trabajador no quiere perder salario», reivindica. «Como lo que pasa con las enfermedades mentales, tratando de achacarlo a que vamos muy rápido por la vida. Claro que el mundo corre y tenemos muchas responsabilidades personales, pero del mundo laboral también, ¡eh!», advierte.

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