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«Potencial mundial»: el naval gallego dobla su cartera en cuatro años con pedidos por 1.350 millones

Los astilleros privados pusieron en 2025 siete contratos en vigor, que equivalen a 1,8 millones de horas de trabajo | Se consolida como referencia mundial en pesqueros de última generación

Imagen frontal del oceanográfico «Falkor Too»

Imagen frontal del oceanográfico «Falkor Too» / Schmidt Ocean Institute

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Polinesia Francesa, Suecia, Países Bajos, Arabia Saudí, Canadá, Argentina, Nueva Zelanda, Francia... Solo existe una actividad industrial en Galicia capaz de presentar una heterogeneidad semejante en cuanto a cartera directa de pedidos: la de construcción naval. Engalanada de medallas, porque no puede haber más competencia global en este sector y no puede ser más periférica; porque consumó reconversiones forzosas que, a la postre, alumbraron un ecosistema de firmas auxiliares de relumbrón mundial; porque son apenas cuatro los principales astilleros privados que están tirando del carro en cuanto a nuevos barcos. Y, aún así, esta industria es líder en todo el mundo en el segmento de oceanográficos —por encima de las subvencionadas atarazanas de Rusia o China—, referencia internacional en pesqueros de última generación, en sistemas innovadores de reducción de ruidos o equipamiento de cubierta.

Con estas credenciales, el sector cerró el ejercicio 2025 con 34 buques en cartera por importe superior a los 1.350 millones de euros, según los datos facilitados a FARO por Pymar SA, la sociedad que agrupa al grueso de la construcción naval privada de España. Este importe es un 12% superior al ejercicio anterior y está más de dos veces por encima de los registros de hace solo cuatro años. «Los buenos resultados de los astilleros gallegos consolidan su posición como referente internacional en la industria naval y propician que continuemos trabajando para afrontar el futuro del sector con optimismo y ambición», valora la consejera delegada (CEO) de Pymar, Almudena López del Pozo.

Nuevos nichos

Se firmaron siete contratos nuevos, algunos de los cuales han supuesto la irrupción de esta industria en nichos de mercado inexplorados hasta la fecha por los astilleros de Vigo y Pontevedra. Como la eólica offshore, de mano del encargo de la británica Bibby Marine —firmado a través de la sociedad Bibby Wavemaster 3— con Astilleros Ría de Vigo, sociedad de Grupo Armón que ha revitalizado las instalaciones de la desaparecida Hijos de J. Barreras. También han entrado en la acuicultura oceánica: Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard) ha sido el elegido por la noruega Napier para dar forma a su nuevo barco, el Tauriko, con diseño de la oficina técnica Salt Ship Design. Nodosa avanza, por su parte, en la construcción del arrastrero para merluza negra que reemplazará al Echizen Maru y que se ha convertido en el pesquero de mayor importe contratado por capital gallego: operará para Pesantar, participada por la viguesa Profand y la argentina Newsan.

Los buenos resultados de los astilleros gallegos consolidan su posición como referente internacional en la industria naval y propician que continuemos trabajando para afrontar el futuro del sector con optimismo y ambición

Almudena López del Pozo

— CEO de Pymar

En suma, la más de media docena de buques que entraron en vigor en 2025 supondrán carga de trabajo por 1,8 millones de horas. La enorme presencia internacional en la nómina de clientes también se refleja en cifras: «El 97% del importe de los buques en construcción correspondía a pedidos de armadores extranjeros», complementan desde Pymar. En la actualidad, además, el sector concurre con claras opciones a licitaciones internacionales dentro del proceso global de renovación de flota oceanográfica: Armón y Freire, por ejemplo, son finalistas en el procedimiento lanzado por la Badan Riset dan Inovasi Nasional (BRIN), la Agencia Nacional de Indonesia de Investigación e Innovación, para la construcción de dos buques oceanográficos por importe conjunto de 82,5 millones de euros. El 78% de la producción nacional en curso de barcos de investigación se está ejecutando en Vigo.

En el ámbito de los pesqueros, y ante la pertinaz negativa de la Comisión Europea de promover un proceso ordenado de renovación, los astilleros privados gallegos también han destacado con fuerza. Más del 80% de la producción a nivel nacional corresponde a la tríada Armón-Freire-Nodosa, en todos los casos con unidades de última generación como el Voyager de la empresa Talley's Limited, el arrastrero ártico Saputi II contratado por Qikiqtaaluk Fisheries Corporation (QFC) o el pesquero híbrido con vela rígida de Veraguas Lar.

«Uno de los rasgos distintivos de la industria naval española y gallega es su capacidad para construir buques situados en la vanguardia de la transición energética y medioambiental. Entre los buques actualmente en construcción en Galicia —remachan fuentes de Pymar— destacan unidades híbridas con baterías de gran capacidad o buques preparados para operar con hidrógeno, entre otras soluciones y tecnologías».

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