Un tributo a la gran maestra de las algas: cuenta atrás para el «Anna Weber-van Bosse»
El instituto de investigaciones marinas de Países Bajos, NIOZ, proyecta su bautizo para el 12 de marzo
Honrará a la primera mujer en participar en una misión oceanográfica

Buque oceanográfico «Anna Weber-van Bosse» / NIOZ

Anna Antoinette Weber-van Bosse nació en Ámsterdam el 27 de marzo de 1852. Se crió en un entorno económica y culturalmente privilegiado. Las visitas de niña al zoológico de su ciudad —fundado como jardín de la sociedad zoológica Natura Artis Magistra (la naturaleza es la maestra del arte, en latín)—, con la compañía de su institutriz, enseguida despertaron en ella un fervoroso interés por la botánica.
Pudo cursar estudios de biología en la Unversiteit van Amsterdam, aún con las enormes limitaciones que padecían las mujeres, y fue allí donde conoció —era ya viuda entonces— al profesor Max Wilhelm Carl Weber, con quien se casó a sus 31 años. La científica se convertiría en una virtuosa en su campo, especialmente en el mundo de las algas, y, a las puertas del siglo XX, se convirtió en la primera mujer en participar de una gran expedición oceanográfica.
En su honor ha sido bautizado el que será el nuevo baluarte de la investigación marina de Países Bajos, un buque contratado por la Royal Netherlands Institute for Sea Research (NIOZ) a Armón Vigo y que será bautizado el día 12 de marzo. La institución tiene activa la cuenta atrás en todas sus redes sociales: el Anna Weber-van Bosse es ya un símbolo. O «el nuevo orgullo», como lo definen los holandeses. Con casi 80 metros de eslora, el nuevo buque será unos 14 metros más largo que el anterior, el RV Pelagia, pero no consumirá más combustible. «Tiene una proa en forma de hacha que se eleva verticalmente», ha explicado el investigador Gert-Jan Reichart en una publicación divulgada por la entidad.

Weber-van Bosse, la única mujer a bordo del «Siboga», entre los demás científicos / Wikimedia commons
Nada que ver con el buque en el que Weber-van Bosse se embarcó el de marzo de 1899, el Siboga, de poco más de 50 metros de eslora que había sido remozado para trabajos de dragado. Un año duró la expedición. Las algas del género caulerpa o las algas coralinas fueron sus principales objetos de investigación; escribió múltiples publicaciones sobre sus hallazgos en aquella embarcación. Su condición de científica de referencia no le evitó, eso sí, el tener que servir el té a los caballeros a bordo «alrededor de las cinco de la tarde», como ha constatado la propia NIOZ.
El buque construido en su honor y reconocimiento fue adjudicado a finales de 2022 con un presupuesto superior a los 70 millones de euros. El barco está equipado con un paquete de baterías para permitir el funcionamiento híbrido, pero es que además está preparado para utilizar metanol como combustible neutro en carbono en el futuro. Otras de las peculiaridades es que el barco contará con paneles solares. Con diseño de la firma holandesa C-Job Naval Architects en colaboración con Armón, el oceanográfico podrá llevar a casi 50 tripulantes y alcanzará una velocidad de crucero de 9 nudos.
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