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Ecoforest da el salto a Estados Unidos y aspira a alcanzar los 100 millones en ventas en 2030

El grupo gallego facturó 45 millones en 2025, el 75% por su negocio de bombas de calor

Pondrá su firma en el sistema de acondicionamiento geotérmico más grande de la India

Instalaciones de Ecoforest en Porto do Molle.

Instalaciones de Ecoforest en Porto do Molle. / FdV

Vigo

Los referentes de la climatización sostenible marca España tienen acento gallego y trabajan para todo el mundo desde el polígono nigranés de Porto do Molle. En esta ubicación se encuentra Ecoforest, fundada en 1995 por el empresario José Carlos Alonso con una visión pionera desde sus inicios, distinguiéndose por haber fabricado y comercializado las primeras estufas de pellets con sello nacional, que sentaron las bases de un modelo industrial que hoy está presente en más de 30 países. Italia, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Alemania, Austria, Suiza... La empresa ha crecido al calor del despliegue de la geotermia y la aerotermia en Europa; y a la vez que ha diversificado en productos, también lo sigue haciendo en destinos. Por este motivo acaba de inaugurar una sede en Estados Unidos, donde hasta ahora distribuía sus soluciones de forma indirecta a través de la colaboración con distintos partners locales.

Con la apertura de esta nueva oficina comercial, el grupo pretende controlar con sus propios recursos los servicios que ofrece en el mercado norteamericano, tanto para acceder mejor a sus clientes finales como para agilizar los plazos, reforzar la posventa o reducir la dependencia de los estados europeos, sujetos a una misma regulación que puede provocar vaivenes en la demanda. La compañía apuesta por ampliar sus horizontes en un momento económico positivo, después de un 2025 en el que ha conseguido incrementar su facturación más de un 10%, hasta los 45 millones, y con el reto de duplicarla e incluso superar la barrera de los 100 millones en 2030.

Para rebasar esta marca, la diversificación juega un papel fundamental en la estrategia del conglomerado industrial, que cuenta con cerca de 200 trabajadores y tres divisiones bien diferenciadas. El negocio de las bombas de calor aporta la mayor parte de los ingresos (cerca del 75% del total, unos 34 millones), y el resto de la caja corre a cargo del segmento de la biomasa (alrededor de siete millones) y la actividad que genera su filial Vapormatra, dedicada a los suministros de fontanería y equipos de climatización.

Ecoforest continúa creciendo en el ámbito doméstico y residencial, donde ejecuta el grueso de sus proyectos. Pero eso no quita que también haya abordado trabajos de climatización de primer nivel en inmuebles históricos como la Abadía de Bath (Inglaterra), distintas bodegas en Canadá, la Torre Efisa en A Coruña o el último, pendiente de ejecución, en el Aeropuerto de Leh (la India), donde pondrá su firma en el sistema de acondicionamiento geotérmico más grande del país asiático.

Apuesta por la internacionalización

La empresa se ha volcado de lleno en el extranjero como vía directa para comercializar sus productos, teniendo en cuenta que el mercado español suponía un 80% de sus ventas cuando arrancó su actividad en 1995 y ahora es al revés: ocho de cada diez euros que factura proceden del exterior. «Siempre hemos tendido a ser cada vez más internacionales. No solo porque lo busquemos, sino porque el cliente internacional valora más nuestro producto», explica a FARO el CEO de la compañía, Nicolás Alonso, que aspira a poder seguir creciendo «a doble dígito» durante los próximos años.

Con plantas en Gondomar, Ciudad Real y Nigrán, el grupo quiere ensanchar su cartera de pedidos dentro de su propio sector, en lugar de rivalizar con la industria gasística. «Los nuevos clientes que llegan están descontentos con nuestros competidores, que priman más el negocio del gas que las bombas de calor», explica el director ejecutivo.

En Galicia, más concretamente en Porto do Molle, Ecoforest acaba de comenzar las labores de destierre que harán posible la ampliación de sus instalaciones, que sumarán más de 10.000 metros cuadrados con el objetivo de duplicar su capacidad productiva. La previsión es que las obras duren dos años, por lo que la nueva planta estará operativa en 2028. Además de elevar su producción, el centro albergará un área enfocada en la innovación y el desarrollo de productos de mayor valor añadido.

«Queremos ser referentes en el diseño y la fabricación de bombas de calor. Llegar a acuerdos con las universidades gallegas para traer aquí a futuras promesas, que aprendan y que nos enseñen», apunta Alonso. «El futuro lo vemos aquí, en Nigrán. Hemos recibido ofertas para irnos a otros países, pero la apuesta es local», sentencia.

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