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Nodosa vuelve al negocio de bateeiros: fabricará dos barcos para Barlovento y Proinsa

El astillero de Marín tiene cinco unidades de nueva construcción en cartera y carga de trabajo hasta 2027

Fabricación del último mejillonero realizado por Nodosa

Fabricación del último mejillonero realizado por Nodosa / Nodosa

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

Nodosa Shipyard celebró el año pasado su medio siglo de vida. Una trayectoria industrial que comenzó con la fabricación en un pequeño taller de Bueu, de donde salían barcos que eran transportados por carretera hasta el mar en un difícil proceso que obligaba a pasarlos bajo semáforos y a cortar calles. En aquella época lo principal era la producción de barcos auxiliares de acuicultura para armadores gallegos, los bateeiros que trabajan en las rías. Un nicho que el astillero, ahora situado en Marín, no ha dejado nunca de lado pese a adentrarse en otro tipo de buques de mayores dimensiones. Y un segmento al que regresa ahora con dos nuevas unidades, una para la firma coruñesa Proinsa y otra para la arousana Barlovento.

El astillero firmó la construcción de los dos bateeiros a finales del año pasado. Las empresas están inmersas en un proceso de renovación de flota y apostaron por buques de acero al entender que les aporta la fiabilidad, robustez y seguridad que precisan para trabajar y poder hacer cambios de ría, si fuera necesario.

Así, la unidad encargada por Proinsa tendrá 22,7 metros de eslora por 7,5 manga y será entregada este mismo año. Promotora Industrial Sadense (Proinsa) nació en Sada en 1968 y forma un grupo integrado por Depuradora de Mariscos de Lorbé (Demarlosa) y Vitalmar Pescados y Mariscos. Se define como «líder europeo en el sector» y dispone de decenas de bateas.

Uno de los barcos de Barlovento al lado de una batea

Uno de los barcos de Barlovento al lado de una batea / Barlovento

En lo que respecta al barco de Barlovento, de O Grove, será medio metro más pequeño (22,2 metros de eslora por 7 de manga) y comenzará sus operaciones en 2027 de común acuerdo entre Nodosa y la armadora, para adaptarlo a su proceso de renovación de unidades. La firma tiene su sede en Porto Meloxo y también atesora una larga trayectoria en el sector de más de 40 años.

En ambos casos los barcos tienen hélices de maniobra a proa para una mayor maniobrabilidad y las empresas accedieron a las ayudas para la modernización acuícola a cargo del Fondo europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa), como es habitual en este sector.

El último mejillonero producido por Nodosa fue el Jocar Tres, entregado en 2020 para el armador Diego Portela, de O Grove. Como los dos nuevos pedidos, el diseño corrió a cargo del astillero marinés.

De esta forma, las dos unidades se suman a los tres barcos de nueva construcción que tiene Nodosa en este momento en cartera. Uno es un remolcador para su cliente Amare Marín, el Cristina A, cuya entrega tendrá lugar a finales de este año. Los otros dos son dos grandes pesqueros: uno de 85 metros de eslora para Pesantar (participada por Profand y Newsan) y otro de 79 para la neozelandesa Talley's Limited, el Voyager.

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