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Marfrío y Pernas entierran el hacha de guerra y pactan su divorcio

Firmada la venta del 50% de Central Lomera Portuguesa, que sale del perímetro de la antigua Atunlo

Incluye la retirada de las demandas legales

Trabajadoras en la factoría de Central Lomera Portuguesa.

Trabajadoras en la factoría de Central Lomera Portuguesa. / CLP

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Fue en diciembre de 2018 cuando, con el presidente de la Cámara Municipal de Vila Nova de Cerveira, Fernando Nogueira, como anfitrión, quedaba inaugurada la factoría de Central Lomera Portuguesa (CLP). La ceremonia exhibió toda la liturgia propia de un proyecto de grandes dimensiones: una planta especializada en lomos de atún precocidos, con capacidad para 20.000 toneladas anuales, participada a partes iguales por Atunlo (a través de su filial de Cambados) y Marfrío (mediante Produtos Alimentares e Pescas, Pralisa). Se instaló en el Parque Empresarial do Fulão, a tiro de piedra de la frontera con Galicia y muy cerca de las instalaciones de la propia Pralisa.

Era una alianza estratégica, sobre el papel, pero que se fue contra las piedras unos cinco años después de su estreno y que hoy, a las puertas de 2026, ha escrito su capitulo final: Marfrío ya es titular del 100% de CLP, según pudo confirmar FARO en fuentes de la operación.

El acuerdo se firmó este lunes. Desde Marfrío han exhibido su «satisfacción» por el cierre del conflicto entre los socios, aunque han eludido aportar detalles debido a una cláusula de confidencialidad. El pacto implica el pago de 1,4 millones de euros de Pralisa a los Pernas, que ahora controlan parte de lo que fue grupo Atunlo —a través de la mercantil Mare Inversiones e Inmuebles—, por ese 50% de las participaciones de la lomera, enfocada en el negocio conservero. También conlleva la retirada de «todas las demandas» interpuestas en Portugal por la pesquera de Marín contra su ya exsocio.

Tanto la administración concursal de Atunlo como el juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra, con sede en Vigo, habían dejado ya meridianamente claro el pasado octubre que una reconciliación entre estas dos pesqueras era misión imposible. Por eso la jueza había avalado la venta del 50% de CLP a Marfrío por estos mismos 1,4 millones de euros, aunque Pernas llegó a rechazar la oferta al considerarla muy baja. Es más, llegó a encomendar la búsqueda de un comprador a un tercero, un abogado, y aseguró haber recibido una propuesta muy superior.

Las negociaciones

En las últimas semanas desde el entorno de ambas compañías ya apreciaban una especie de armisticio, la existencia de unas negociaciones privadas con ánimo de materializar la ruptura de aquel matrimonio que resultó muy mal avenido. Es un acuerdo bendecido por todas las partes; aquí no hay mayor espíritu navideño que la conveniencia empresarial: Pernas quiere y necesita centrarse en su proyectola matriz y sus fábricas de O Grove y Cambados— y Marfrío ha de hacer lo propio con el suyo, que lleva de la mano el arranque de sus nuevas instalaciones en Perú.

Central Lomera Portuguesa fue, junto con la gallega Actemsa, la primera firma de la industria pesquera en la península en homologar su plan de reestructuración. Su plan de ajuste tuvo que bailar con durísimas acusaciones contra el entorno de los Pernas por mala gestión; tres directivos acabaron apartados del consejo.

Pero el cisma entre Pernas y el equipo de Santiago Montejo no servía para disolver el pacto societario, ahora ya liquidado. Las escaramuzas —y batallas, directamente— han protagonizado todo el proceso de insolvencia, negociación con acreedores y liquidación de Atunlo, con balas cruzadas entre múltiples partícipes del proyecto, que arrancó en el año 2007 entre Pernas y las armadoras vascas Compañía Internacional de Pesca y Derivados (Inpesca) у Pesquería Vasco Montañesa.

Ha habido demandas judiciales, reproches internos y acusaciones, más o menos mediáticas, dirigidas desde la propia Inpesca, Marpesca Europa, Smellingreen, Tonno del Pacífico, o Marfrío, sin contar con los acreedores, entre ellos entidades financieras у administraciones públicas. Este, el de la lomera de Vila Nova de Cerveira, era el último rescoldo a sofocar del incendio que arrasó lo que un día fue, bajo la marca Atunlo, el referente en el mercado de túnidos de España.

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