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El granito gallego se rompe en el exterior con sus peores ventas desde 2011

Las exportaciones de productos elaborados, los de mayor valor añadido, siguen en caída libre por la industrialización de los países competidores en piedra natural, que antaño solo extraían

Vista general de Guixar con portacontenedores y cientos de piezas de granito en el muelle.

Vista general de Guixar con portacontenedores y cientos de piezas de granito en el muelle. / Marta G. Brea

Vigo

El paraguas bajo el que se resguarda el granito gallego no está resistiendo la tormenta perfecta que sufre el sector. La tradición pedrera de la comunidad, apoyada en su tecnología y know-how, continúa perdiendo valor añadido en el terreno de las exportaciones, de las que vive una industria referente que durante muchos años ha sabido exprimir una internacionalización que ahora se le atraganta.

Así lo certifican los números. El balance del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa recoge una disminución de la facturación procedente del extranjero próxima al 10% entre enero y septiembre. Las ventas llevan un trienio en caída libre y apenas rebasan los 70 millones de euros hasta el tercer trimestre. Se encuentran en el menor nivel de los últimos 14 ejercicios.

Habría que retrotraerse a 2011, en plena recuperación tras el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008, para encontrar una cifra de negocio más baja. Y sería en todo caso a precios corrientes: ese dinero valía mucho más entonces al no contemplar el efecto de la inflación. El desplome de las exportaciones se ha desmadrado desde 2023, con los tipos por las nubes para frenar el encarecimiento generalizado de la vida y su consecuente impacto en la ralentización de la construcción. Pero a ello también se suma un cambio de paradigma a nivel mundial. Y es que, además de florecer un vergel de compuestos que compiten directamente con la piedra natural (porcelánicos, sinterizados...), hay muchos competidores que tradicionalmente solo extraían granito y con el tiempo han levantado su propia industria y ahora también elaboran. En plantas en Brasil, la India, Turquía o Portugal.

«A algunos de estos países se enviaba granito gallego, pero han ido imponiendo aranceles para proteger a sus empresas y en muchos casos ya solo se envía en bruto —mucho más barato y que no paga tanta tasa como el producto final— para que sea trabajado en el país receptor», apuntan fuentes del sector consultadas por FARO. Pese a la situación actual, se muestran esperanzadas en que la tempestad amaine y la época de bonanza regrese antes que tarde.

El problema del sector no reside en las toneladas que está vendiendo o deja de vender —que evidentemente también influyen—, sino en el producto que está colocando en el mercado, mucho más determinante en este momento. Las cifras hablan por sí solas: la cantidad de granito exportado se ha incrementado hasta el tercer trimestre de este año casi un 33% en comparación al mismo periodo de 2024 —de las 285.200 a las 378.500 toneladas—, pero ello no ha conseguido evitar la caída del 10% de la facturación —el año pasado fueron 77,7 millones de euros, prácticamente ocho más—.

La reducción del valor de las ventas coincide con el nivel más bajo en 14 años en el que también se encuentra la remesa más importante de granito gallego elaborado: el pulimentado, decorado o trabajado sin esculpir. Apenas se han enviado 114.200 toneladas a los mercados de destino —a un precio de 387 euros por cada una— y muchísimas menos son las que se han despachado de piedras de talla o de construcción trabajadas y sus manufacturas —aproximadamente 3.090 toneladas valoradas, cada una, en cerca de 790 euros—. Estas últimas permanecen en su nivel más bajo por volumen de negocio desde que existen registros.

Mucho más económico es el granito en bruto —del que se vendieron 234.200 toneladas, casi un 97% más, a un precio medio de 75 euros—. Una subida en todo caso insuficiente para levantar al conjunto de la industria gallega.

La regulación «cada vez más exigente» aprieta al sector

«La caída del granito elaborado responde a una coyuntura internacional marcada por la ralentización de la construcción en mercados clave como Estados Unidos, la Unión Europea o Reino Unido, debido al encarecimiento financiero y al aplazamiento de proyectos. Se trata de una tendencia general del mercado de la piedra natural, no de un problema específico del granito gallego», argumentan desde el Clúster del Granito en declaraciones a este periódico, señalando que el aumento de las exportaciones de granito en bruto «no debe asociarse a un producto más barato». «Son materiales y mercados distintos. El granito en bruto es una materia prima estratégica y de alto valor, cuya reciente evolución exportadora está vinculada tanto a un incremento de demanda de sus clientes como a una tendencia creciente en arquitectura y diseño hacia el uso de materiales naturales, duraderos y auténticos, que previsiblemente volverá a favorecer al producto elaborado a corto y medio plazo», subraya.

A esta situación se suma «un marco regulatorio cada vez más exigente», que introduce cargas administrativas adicionales y condiciona la competitividad global de la industria europea. La industria gallega de la piedra natural no es ajena a este contexto y las empresas están actualizando y reforzando sus estrategias para revertir el complejo escenario.

A ojos del clúster, la fotografía actual se debe a un ajuste coyuntural. «El sector del granito gallego mantiene bases sólidas, una materia prima de primer nivel y una capacidad contrastada de adaptación, lo que permite afrontar esta etapa con confianza en una recuperación progresiva del mercado», pone de manifiesto.

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