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«Game over» por el tirón de la IA

La carrera de Meta, OpenAI o Google por acaparar el mercado de la inteligencia artificial impacta en la comunidad gallega del videojuego, que ha visto como en cuestión de unos meses se ha incrementado «entre un 200% y un 400%» el precio de las memorias RAM

Esta tecnología es esencial para las consolas y los ordenadores, pero también para los servidores que permiten funcionar a ChatGPT y sus rivales

Usuarios de la asociación gallega Gaming Troop muestran varias memorias RAM en su sede.

Usuarios de la asociación gallega Gaming Troop muestran varias memorias RAM en su sede. / Gustavo Santos

Vigo

La competición entre los gigantes tecnológicos por quedarse con el mayor trozo del mercado de la inteligencia artificial no está pasando desapercibida para la comunidad gamer. Es una de las grandes afectadas por las enormes cantidades de dinero que Meta, OpenAI o Google están invirtiendo en hardware para impulsar los servicios que ofrecen a nivel mundial, un rally que está sufriendo especialmente la memoria RAM —elemento indispensable para que cualquier dispositivo funcione de forma fluida, cargue aplicaciones al instante y cambie entre ellas sin demoras—, teniendo en cuenta que su precio «se ha incrementado entre un 200% y un 400% en los últimos meses». Así lo advierte Marcos González, presidente de la asociación gallega Gaming Troop, que habla abiertamente de una «burbuja de la IA» que amenaza con estallar el año que viene. Y es que el encarecimiento desorbitado que ya afecta a esta parte crucial de los ordenadores, consolas o telefonos móviles se trasladará también a otros componentes, como los discos duros o las tarjetas gráficas.

Los mayores fabricantes de la llamada Random Access Memory (memoria de acceso aleatorio) no dan abasto ante la demanda de las big tech y han optado en muchos casos por salirse de la electrónica de consumo para enfocarse únicamente en abastecer a los servidores. La producción para 2026 está reservada para alimentar los sistemas que permiten que funcionen ChatGPT y el resto de herramientas generativas. Y no tiene pinta de que las cosas vayan a cambiar en el medio plazo.

Samsung y SK Hynix, dos de los grandes desarrolladores de memoria RAM, anunciaron hace solo unos días que no tienen intención de reforzar el mercado para aliviar la escasez actual. Micron, la tercera en discordia, ha cerrado directamente Crucial, la mítica marca con la que distribuía al comercio minorista.

«La mayoría de gente del mundo gamer no está tan enterada de lo que pasa a nivel tecnológico y de repente ve estas cosas y no entiende por qué pasa», apunta González, que aun así deja claro que «esto no va a afectar solo a los gamers, ni mucho menos». «Esto también impactará a los servidores. Cualquier empresa que tenga uno, que no son pocas, lo va a tener muy difícil para encontrar módulos de sustitución si se les estropean», añade.

Un gasto extra en los regalos de Navidad

En el caso de la industria del videojuego, un kit de RAM que hace mes y medio costaba 250 euros puede fácilmente alcanzar los 1.000 o más actualmente, dependiendo de la firma que lo haya fabricado y las características de la memoria, como consecuencia de la ingente demanda por parte de las grandes compañías de la IA de esta tecnología. «Quienes querían comprarse un ordenador por Navidades lo están posponiendo o en vez de montarlo por piezas, que solía ser lo más rentable, se lo están teniendo que comprar premontado», asegura el presidente de Gaming Troop, que compagina este cargo con su profesión como administrador de sistemas y trabaja a diario con servidores, cloud y grandes clientes.

Conforme explica, algunas tiendas especializadas en componentes están retomando la estrategia de pandemia —cuando ocurrió un periodo de escasez similar con los semiconductores que afectó no solo a los automóviles, sino también a las tarjetas gráficas y por ende a las computadoras y videoconsolas como la PlayStation 5—. Muchas ya no venden la memoria suelta, solo PCs premontados, y añaden sobrecostes de 100 a 400 euros en función de la gama del producto, con el objetivo de evitar la especulación.

«Yo ahora cojo la memoria de mi ordenador, la pongo a la venta de segunda mano y le saco tres veces lo que me costó en su día», indica González, que destaca que alguna gente se puso a comprar RAM «sabiendo lo que iba a venir» y ahora mismo «vuelan» en plataformas como Wallapop, donde la carestía también se nota.

Echar un vistazo al catálogo de algunas de las principales empresas distribuidoras de electrónica basta para comprobar los desorbitados precios que algunas modalidades de RAM, las más punteras, alcanzan en estos momentos. Así ocurre con la más alta gama de la G.Skill Trident Z5 RGB, que con un coste de más de 16.000 euros supera el precio de un coche a estrenar, como los modelos low cost de Dacia o MG.

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