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El naval gallego sella su mayor cartera desde los cracs de Barreras y Vulcano

Los astilleros privados encaran el final de año con 26 pedidos tras la entrada en vigor de buques en Freire y Armón en el tercer trimestre

Retoma el liderazgo a nivel nacional

El oceanográfico «Anna Weber-van Bosse», a punto de ser entregado .

El oceanográfico «Anna Weber-van Bosse», a punto de ser entregado . / Pablo H. Gamarra

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Sobre el papel puramente estadístico, la cartera de pedidos de los astilleros privados gallegos en el último tramo del año 2019 ascendía a 232.373 toneladas de arqueo bruto compensado o CGT (compensated gross tonnage). Claro que el listado de pedidos incluía unidades que no se llegaron a ejecutar más que en unos cuantos bloques —los contratos 1710 y 1711 de Hijos de J. Barreras, que eran los ferris para Havila Kystruten— y otra —la 1708 del mismo astillero, para Naviera Armas— que ni siquiera se empezó. De modo que, en realidad, e incluso dando por bueno el pedido 1705 —el crucero de exploración Evrima de The Ritz-Carlton Yacht, que tampoco se remató en Vigo—, los CGT reales se quedaron en algo más de 131.000 toneladas. Por eso hay que retrotraerse al año 2018 para encontrar un volumen de actividad en el naval gallego similar al actual: no ha tenido una carga de trabajo tan abultada en los últimos siete años, antes de los colapsos de Barreras y Vulcano, y cuando Metalships & Docks también contribuía al recuento con pedidos de nueva construcción.

De acuerdo a la información difundida por la secretaría de Estado de Industria, correspondiente al tercer trimestre, los astilleros pusieron en vigor dos encargos: un palangrero de 36,5 metros de eslora para la armadora de Marín Veraguas Lar y un buque de cría de salmón para la compañía noruega Napier. Son contratos adjudicados por Armón Vigo y Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard), respectivamente. La cartera al completo, de este modo, asciende a cerca de 138.000 CGT, equivalentes al 45% de toda la carga de trabajo asociada firmada por el naval a nivel estatal. Galicia es líder una vez más, por encima de Asturias (102.200 CGT y el 34%) y País Vasco (64.600 CGT, otro 21%).

La construcción 1705 de Hijos de J. Barreras, en el muelle del astillero. |  Marta G. Brea

El Evrima, que no llegó a ser rematado en Vigo, en el muelle del astillero de Barreras. / Marta G. Brea

Hitos del sector

A muy distinta escala, estos dos encargos son hitos para el sector. El de Freire, porque el naval gallego nunca había ejecutado directamente —sí las auxiliares— una embarcación de estas características, destinada al segmento de la acuicultura oceánica, un nicho que sí ha explorado con éxito el de Euskadi y que irá medrando a futuro. Y el de Armón, bautizado ya como Ventura, porque se trata de un pesquero de propulsión híbrida diésel-eléctrica cuyo diseño incluye placas fotovoltaicas, baterías y una vela rígida (WAP, wind-assisted propulsion system), cuya combinación podrá permitir un ahorro diario de 2.000 litros diarios en gasóleo. El Ventura fue presentado por el Gobierno central en Bruselas como un ejemplo para la descarbonización del sector.

Fuera de esta dupla Freire-Armón —son líderes mundiales en el segmento de oceanográficos—, Nodosa tiene entre sus tres contratos al pesquero de mayor presupuesto encargado por una armadora de capital gallego: 40 millones de euros por el arrastrero para merluza negra de Pesantar, participada por Profand. Cardama prosigue con los trabajos de construcción de las patrulleras de altura para la Armada de Uruguay —negociaciones mediante con el Gobierno de Yamandú Orsi—y Blascar-A Graña, de Ferrol, avanza con otros dos encargos. Los registros del ministerio no computan la también intensa actividad de otras gradas como las de Aister, Rodman o JM Armada.

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