Cafersa fía a una mina subterránea el futuro de 125 empleos en Galicia
La dueña de la mayor pizarrera bajo tierra del mundo proyecta 3.000 metros de galerías para investigar si es viable seguir operando en la ourensana Rozadais III

Mina de A Fraguiña, el mayor yacimiento subterráneo de pizarra del mundo, explotado por Cafersa. / Cafersa
La cantera Rozadais III se asienta en el concello ourensano de Carballeda de Valdeorras, a apenas diez kilómetros de la frontera entre Galicia y Castilla y León. Se trata de un yacimiento singular, que se explota a cielo abierto desde principios de los años 60 —lo que lo convierte en uno de los más antiguos de la región—, y del mismo se extrae pizarra gris azulada de superficie lisa, caracterizada «por la inalterabilidad y resistencia de su color». Así lo destaca su propietaria, Canteras Fernández (Cafersa), antigua firma familiar gallega que fue adquirida en 2008 por el grupo alemán Rathscheck Schiefer. La compañía acaba de remitir a la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático un proyecto que abre la puerta a transformar esta explotación en una mina subterránea. Para ello, antes, contempla una actuación que abriría más de tres kilómetros lineales de galerías de investigación, con el objetivo de evaluar la viabilidad técnica y económica de la ubicación en función del recurso presente.
Hasta aquí podría interpretarse como una iniciativa más que llega al departamento que dirige Ángeles Vázquez, encargado de determinar si finalmente recibirá o no el correspondiente ok ambiental. Pero dentro del documento de 307 páginas remitido a la Xunta se advierte que este plan, de no ejecutarse, traerá consigo un impacto negativo en el plano socioeconómico, puesto que su no realización «destruirá 95 puestos de trabajo directos y muchos más indirectos» como consecuencia de la clausura de la unidad productiva.
Cafersa considera imprescindible explorar la vía subterránea «para continuar con una explotación racional y sostenible del recurso minero que no implique la movilización de altos volúmenes de material, la creación de grandes huecos de explotación ni toda la infraestructura minera que esto implica en superficie». Si se rechaza esta opción —remarca la compañía— «se dejaría sin extraer un recurso muy valioso para la zona y su principal motor económico».
Un gigante de 100 millones
En el caso de que el proyecto prospere, el conglomerado industrial estima una decena de nuevas contrataciones para la ejecución de las dos galerías que permitirán analizar «los pliegues explotables de pizarra», así como la consolidación de 30 empleos adicionales si hay posibilidades de extraer este producto del yacimiento bajo tierra, «con lo que se garantizarán 125 puestos de trabajo en la zona».
No es la primera vez que Cafersa —dueña de la mayor mina subterránea de pizarra del mundo—, innova y convierte una explotación a cielo abierto en una subterránea. Es precisamente lo que hizo en sus instalaciones más importantes, en A Fraguiña, situadas en el mismo concello que Rozadais III y donde opera en cámaras de hasta 200 metros de longitud y 60 metros de altura, procesando los bloques con equipos avanzados y llevándolos a la superficie mediante un sistema de túneles. La firma controlada por Rathscheck Schiefer —un gigante que ronda los 100 millones de euros de facturación al año y emplea a más de 600 personas— cuenta con otras dos canteras en Carballeda de Valdeorras (Valdemiguel y Fontelas) y una última en la leonesa La Baña ( Fuidemalo Amable).
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