Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La nueva dueña de EnergyLab invertirá en Vigo y prevé llegar a 300 empleos

ITG busca hacer del centro vigués una referencia nacional en biocombustibles, biomasa e hidrógeno

«Hay un par de proyectos muy importantes», adelanta Carlos Calvo

Interior de las instalaciones de EnergyLab en el Citexvi

Interior de las instalaciones de EnergyLab en el Citexvi / EnergyLab

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

Carlos Calvo lleva casi 30 años al frente del Instituto Tecnológico de Galicia (ITG). Conoce bien el ámbito asociativo y los centros de investigación que se diseminan por el país y, sobre todo, en la comunidad. Como demostró recientemente la adjudicación de apoyos del programa Cervera del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), con más de 10 millones de euros para cinco de estos entes, el espíritu innovador está más que vivo en la región y las empresas tiran de las tecnologías desarrolladas para crecer en todas las direcciones. Y pocos nichos son de mayor relevancia en la actualidad que el de la transición energética, donde Vigo cuenta con un referente: EnergyLab. Desde sus laboratorios en el edificio Citexvi (Cidade Tecnolóxica de Vigo), el centro ha ido aumentando en carga de trabajo y notoriedad, tanto que acaba de ser absorbida por el ITG para crear un gigante del sector. El objetivo, según explica Calvo, es invertir en la institución olívica para crear un referente nacional en biocombustibles, biomasa e hidrógeno. Todo ello, en clave gallega. «El eje norte sur no está en mi cabeza», señala.

El centro coruñés informó del proceso por el que las instalaciones y los 33 trabajadores de EnergyLab pasarán a formar parte del ITG. Un movimiento que se empezó a cocer poco antes del verano y que, dentro de lo que cabe, tuvo un recorrido muy sencillo por las sinergias entre ambos. «Se estudió, trabajó, se vieron las proyecciones y se acordó dar el paso. Lo vimos claro», comenta el director general del ITG, que insiste en que «lo razonable era crecer de forma conjunta» para «ofrecer servicios más completos» y «cerrar la cadena de valor del desarrollo de tecnología aplicada a las a las nuevas formas de energía».

Crecimiento

Dado el paso, ahora todo se focaliza en avanzar. Y los primeros cambios no tardarán en llegar. «Se va invertir porque hay un par de proyectos muy importantes», indica Calvo, que especifica que todavía no puede desvelar de qué se tratan, pero que estarán vinculados a la «colaboración con empresas importantes». «Hay un laboratorio y vamos a trabajar para que crezca, vinculado a biocombustibles, biomasa e hidrógeno. El objetivo es que sea todavía más referente a nivel nacional», resume.

En este sentido, el objetivo pasa por «rentabilizar» tecnologías en crecimiento como el biogás, biomasa y «el escenario de la descarbonización en general». En cuanto al propio centro coruñés, se están centrando en explorar campos como el de la cuántica y el espacio de datos, lo que les está obligando a incorporar nuevos perfiles de investigadores.

Carlos Calvo, director general de ITG

Carlos Calvo, director general de ITG / ITG / Fran Martinez

El responsable de ITG recuerda que en la actualidad son unos 250 trabajadores, una vez integrado EnergyLab, y que el objetivo es llegar ya a los 300 investigadores el próximo año, convirtiéndose en uno de los centros de referencia en Galicia (el CTAG tiene 900 en O Porriño) por volumen de empleo. También comenta que el grueso de su actividad ya está fuera de Galicia. «Eso es una lectura positiva porque estamos atrayendo recursos a la comunidad», explica, «trayendo empleo y a la vez todos los servicios que podamos mejorar redundan en un beneficio en la oferta en Galicia».

ITG gestionará el próximo año proyectos por valor de 15 millones de euros, que se reparten aproximadamente en un 50% entre «venta de tecnología al mercado» y «convocatorias de financiación pública», como es el caso del programa Cervera, donde Calvo resalta que el centro que dirige fue «número uno de España en captación de fondos». En total, se hizo con algo más de 4 millones de euros de los casi 10,5 que se adjudicaron los centros situados Galicia, liderando además una de las iniciativas.

De cara al futuro, a Calvo le gustaría que ITG fuese una de esas «chinchetas» que aparecen a nivel europeo como referencias en lo suyo. «Que sea un centro que marque diferencia y que sea capaz de alimentar lo que va a necesitar nuestro entorno para competir. Más grande, más fuerte, más capacitado, con mayor proyección nacional e internacional», resume.

La dificultad de contratar personal se soluciona «con la buena vida gallega»

El crecimiento de ITG ha sido constante. Y ahora, con EnergyLab, se incrementará, pero con ello también crecerá un problema que los centros de investigación vienen arrastrando muchos años: la dificultad de encontrar personal especializado para nutrir sus filas. «Llevamos 30 años hablando del problema y no lo hemos corregido», lamenta Carlos Calvo, que recuerda que en Galicia no hay en exceso y que en muchas ocasiones es necesario importar ese talento. ¿Cómo? «Ofreciendo carreras atractivas con proyectos más complejos y ofreciendo la calidad de vida gallega». «Hay que saber vender esa buena vida», explica el director de ITG, «e influye mucho eso». «Hay que dedicarle mucho esfuerzo y mucho recurso a conseguirlo», sentencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents