Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ritz-Carlton disuelve su último vestigio en Beiramar

Liquida la sucursal de Cruise Yacht 1, dueña del crucero «Evrima» y única firma registrada por la compañía en Galicia

Fue blindada por el Cesce y se indemnizó a sí misma por los retrasos en la construcción del buque

La construcción 1705 de Hijos de J. Barreras, en el muelle del astillero

La construcción 1705 de Hijos de J. Barreras, en el muelle del astillero / Marta G. Brea

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

En el mes de mayo de 2018 asomaba por Beiramar, todavía sin el bloque de la bulba de proa, el imponente frontal del minicrucero de lujo contratado a Hijos de J. Barreras por The Ritz-Carlton Yacht Collection, marca comercial de la mercantil Cruise Yacht. Fue en ese momento cuando la compañía inició la campaña de reservas online —el barco, bautizado como Evrima, iba a estrenarse en paralelo a la Superbowl de 2020 en Fort Lauderdale— y cuando también constituyó en Vigo la «sucursal en España» de Cruise Yacht 1 Ltd., propietaria directa del buque. Su cometido era claro: «Supervisar la construcción del crucero (casco número 1705) en Hijos de J. Barreras, emplear al equipo de supervisión del propietario en Vigo [...] pagar todos los gastos del equipo de supervisión del propietario en Vigo». Ya nacía con caducidad, cinco años máximo, y un capital social —esto es literal— de «0 Ptas.».

El hecho es que aquella empresa, la única anotada por la propia Cruise Yacht en el Registro Mercantil de la ciudad, no supervisó los trabajos de construcción en Barreras y su trayectoria se ha prolongado mucho más allá de la del propio astillero, liquidado ya como sociedad anónima. Porque el crucero Evrima ni siquiera se remató en las gradas de Beiramar —su entonces máximo responsable, Douglas Prothero, se lo llevó con subterfugios a Santander tras haber esquivado un embargo— y la sucursal española de Cruise Yacht 1 acaba de quedar disuelta todavía ahora. Esta es la mercantil de Malta, por cierto, que se indemnizó a sí misma por los retrasos en la entrega del crucero pese a que era la propia Ritz Carlton la que estaba gestionando su construcción: percibió 16,525 millones de euros en concepto de penalización máxima.

Riesgo público

Cruise Yacht 1 fue la armadora, aunque esta es solo una de las múltiples sociedades constituidas por Ritz-Carlton Yacht a efectos de disponer una flotilla de cruceros premium y, en última instancia, el control de todas ellas corresponde al fondo Oaktree con una matriz domiciliada en Islas Caimán, como en su día desveló FARO. Pese al enorme pulmón financiero de Oaktree —o socios como el fundador de PokerStars, Mark Scheinberg—, el proyecto para la construcción del Evrima fue diseñado como un project finance y el grueso del riesgo fue asumido por una entidad de mayoría de capital público, Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce).

Entre el primer crédito asegurado por Cesce para construir el barco y los dos sobrecostes detectados durante la ejecución del proyecto —cuantificados formalmente en unos 80 y 49 millones de euros, respectivamente—, el riesgo asumido en buena medida por el erario público llegó a superar los 400 millones de euros en esta operación. Siempre con esta empresa, Cruise Yacht 1, como nexo fundamental. Hay Cruise Yacht 2 y Cruise Yacht 3, pero porque Ritz-Carlton se llevó de igual modo lejos de Vigo el proyecto que había garantizado incluso por escrito al sector, la Xunta o incluso a este periódico: el de aquella flotilla, con dos cruceros más —Ilma y Luminara—, que finalmente contrató con el grupo francés Chantiers de l’Atlantique. El riesgo, eso sí, fue de España y Barreras fue a liquidación —rápidamente resuelta con la venta de la unidad productiva a Grupo Armón— más de 100 años después de sus primeros pasos.

Cruise Yacht 1 ha dicho adiós a Vigo pero continúa operativa en Malta, ahora con James Joseph Murren —exCEO de MGM Resorts— como director.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents