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Magallanes trae de vuelta la «Atir» y ultima el pedido de su primera plataforma comercial

El prototipo regresa la próxima semana tras superar su vida útil en y será desmantelada y analizada

La firma: «Ha sido un éxito»

En primer término, la plataforma «Atir»; detrás, el remolcador.

En primer término, la plataforma «Atir»; detrás, el remolcador. / Cedida

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El puerto y la ría de Vigo fueron escenario hace ocho años de un hecho singular: la construcción y pruebas de una de las primeras plataformas mareomotrices del mundo. Impulsada por la empresa redondelana Magallanes Renovables (o simplemente Magallanes, como es más conocida) y facturada por empresas olívicas del naval, la bautizada como Atir atrajo todas las miradas por un imponente figura en la Estación Marítima y, más tarde, por los primeros test antes de partir rumbo a Escocia, donde fue instalada en 2019. Estaba pensada para durar unos cinco años, pero como explican desde la firma «ha superado las expectativas». Ahora, la plataforma que genera energía a partir de la fuerza de las corrientes regresa a la ciudad que la vio nacer y lo hace justo antes del inicio de la construcción de la siguiente, la primera comercial, cuyo contrato con empresas del área ya se está ultimando.

El remolcador Protug 87, de armador griego y bandera de San Vicente y las Granadinas, es el elegido por Magallanes para traer de vuelta la Atir, la plataforma de 45 metros de eslora ensamblada en su momento por Ganain y que cuenta con una capacidad instalada total de 2 MW (limitada por software a 1,5 MW). Ambos navegan por la fachada atlántica europea para recalar en Vigo la próxima semana, donde el sistema será fondeado lejos del puerto debido a sus 15 metros de calado (tiene un gran mástil sumergido del que penden las aspas).

La intención de la empresa es la de comprobar cómo han respondido todos los elementos que la componen después de tanto tiempo en el Centro Europeo de Energía Marina (EMEC, por sus siglas en inglés), donde ha estado generando energía. Y es que pese a su tamaño y respuesta, la Atir se pensó como un prototipo y, como tal, como un laboratorio flotante para testar sus sistemas, validar lo desarrollado sobre el papel y mejorar todo lo posible de cara a la futura fase comercial con temas como tipos de fondeo, cables, maquinaria interna, software o estrategias de mantenimiento.

Para ello, Magallanes procederá al desmantelamiento de la plataforma, hacer análisis de los desgastes —visibles a nivel exterior, pero también los interiores— y aprovechar para reciclar los componentes que todavía están en perfecto estado. «En definitiva, ver cómo se han comportado, porque hay algunos que hay que desmontar equipos para ver la vida de los materiales», señala el CEO de la firma, Alejandro Marques de Magallanes Crespo. No en vano, en el EMEC la plataforma ha tenido que enfrentar las duras corrientes y unas condiciones climáticas extremas.

Con el fin de la Atir se dará el paso a la Atir 2.0. Y aunque es cierto que el inicio de la construcción se ha demorado, el consejero delegado asegura que están ya en las últimas fases contractuales para dar el pistoletazo de salida. «El traer la plataforma es un momento importante y un indicativo de que está mucho más cerca la construcción de la siguiente», explica. Eso sí, insiste en que «aún no está cerrado».

Como adelantó FARO en su momento, la obra se volverá a llevar a cabo por empresas de Vigo y su área y contará con el trabajo de ingeniería aportado por la santiaguesa Redondo Design (D3 Applied Technologies). El nuevo sistema incluirá todos los avances testados en la Atir, con una estructura mejorada (contará con proa invertida), impacto medioambiental «muy pequeño» (a nivel visual y de interacción con animales) y equipos mejorados. El trabajo llega después de los más de 13 MW adjudicados en las subastas públicas de tarifas realizadas por Reino Unido en base al esquema CfD (Contracts for Difference). Asignaciones para instalar, en total, nueve de estas infraestructuras entre Gales y Escocia.

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