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Entrevista | Gabriel Gianoli Presidente de la Comisión de Defensa del Parlamento de Uruguay

«Cardama no es una chatarrería, estoy convencido de que todo se reconducirá»

El contrato de Astilleros Cardama con la Armada de Uruguay para la construcción de dos patrulleras oceánicas (OPV) es una cuestión de Estado en el país latinoamericano. La denuncia de irregularidades por parte del actual Gobierno ha puesto en jaque su ejecución y, de paso, el prestigio de la empresa

El diputado Gabriel Gianoli, durante una votación en la cámara.

El diputado Gabriel Gianoli, durante una votación en la cámara. / FdV

Vigo

Gabriel Gianoli es diputado del Parlamento de Uruguay en representación del Partido Nacional, que gobernó el país hasta la llegada al poder de Yamandú Orsi, del Frente Amplio. Gianoli conoce bien el acuerdo con el astillero Cardama pero, a fin de despejar dudas sobre el avance del contrato de las patrulleras oceánicas (OPV, offshore patrol vessel), decidió viajar por su cuenta a Vigo y comprobar la ejecución del doble pedido. Además de con la dirección de la compañía, el también presidente de la Comisión de Defensa parlamentaria mantuvo una reunión con el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, o el gerente del clúster Aclunaga, Óscar Gómez.

–No conocía el astillero Cardama o el naval gallego. ¿Qué se ha encontrado?

Viajé expresamente para conocer de primera mano una de las mayores obras de inversión del Ministerio de Defensa de Uruguay, importantísima. Lo que me interesaba era poder ver el proceso de construcción, consultar y comprobar que todo lo que se está diciendo no se condice con la realidad que acabo de ver. Vi por mí mismo el avance de la obra, las formas y la magnitud de una patrullera que va a tener una eslora de 90 metros.

–¿Qué puede trasladar a su país?

Mi misión como legislador y representante de la gente es poder llevar a Uruguay la versión de que es una empresa seria, respetada. Porque no solo me reuní con la compañía, sino que charlé con varios operadores e incluso con el clúster del naval [por Aclunaga] y la Xunta de Galicia.

–Con el presidente, Alfonso Rueda.

Viajé a Santiago de Compostela a reunirme con el presidente Rueda, sí. Y lo que he encontrado siempre es la seriedad, el respaldo, el respeto y el prestigio que tiene la empresa Cardama, que es centenaria. No se trata de un galpón de chatarrería, es un proyecto serio llevado adelante por técnicos. En Cardama hay un jefe de proyecto con 10 ingenieros navales detrás, tuve la mejor disposición por su parte, dentro de lo que me pueden decir. Hay una confidencialidad que yo en ningún momento voy a violentar. Pero, como no tuve oportunidad de tener respuestas de la ministra Sandra Lazo, ni respuestas del gobierno y los legisladores del oficialismo, tomé la decisión de venir a comprobar. Más allá de algunos ajustes contractuales que hay que hacer, me llevo la tranquilidad a mi país, las patrulleras oceánicas están muy avanzadas en su construcción.

–¿Tuvo la oportunidad de reunirse con los responsables del de la Armada de Uruguay que están en Vigo supervisando la construcción?

Hay solo uno, pero tenía la orden de no de no conversar conmigo. Gentilmente me saludó, pude comprobar el entusiasmo de él con la obra, como el mío.

–Mencionaba antes el tema de los esos pequeños problemas contractuales, como usted lo define. Aquí ha trascendido el tema de la famosa garantía de el cumplimiento. ¿Cómo lo ve usted, como presidente de la de la Comisión de Defensa del Parlamento miembro del Partido Nacional?

Este proyecto de las patrulleras oceánicas tenía la voluntad política del presidente Luis Lacalle de llevarlo adelante de una vez por todas. Quizás a ustedes les sorprende, pero nosotros no tenemos ninguna defensa para nuestro mar territorial. No tenemos buques controlando que no nos roben la pesca, controlando el narcotráfico. Por primera vez estas patrulleras serían las que podrían controlar el mar. En 2023 el ministro Javier García ya decide crear un grupo donde participen todos los partidos políticos: el Frente Amplio, el del gobierno actual, mandó una persona que luego se retiró y que hoy es el subsecretario del Ministerio de Defensa, Joel Rodríguez.

–Eso continuó.

Y un despacho de los más reconocidos de Uruguay fue el que llevó adelante un estudio jurídico, todo el proceso de lo contractual estuvo supervisado por el Estudio Jurídico Delpiazzo. La elección del astillero Cardama surgió de un mecanismo que tiene la Armada Nacional, donde la junta de contraalmirantes vota dónde se hace la obra. Por cuestiones de plazos y de precio la mayoría de los de los contraalmirantes se decantó por Cardama. Uno de ellos fue el contraalmirante [José Luis] Elizondo, de la confianza del presidente Orsi y la ministra Lazo.

–¿Pero hubo garantías?

Se le solicitaron varias, no es verdad que no hubiera garantías. Fueron dos, una de 8 millones de euros vinculada 10% del valor de las OPV, y después otra de fiel cumplimiento en caso de incumplimiento del contrato, pero al día de hoy el contrato está vigente y no hay una sola cláusula de incumplimiento.

–¿Cree que la situación se puede reconducir?

Estoy convencido de que sí, tengo mucha confianza en el presidente Orsi. Lo que se está diciendo no tiene un sustento legal posible y Uruguay se podría ver en un perjuicio y en un juicio millonario por parte de la empresa. Porque a Cardama no se le ha comunicado ningún incumplimiento, y yo mismo he visto que las obras van a buen ritmo, la patrullera está allí. Y nosotros queremos que la ciudadanía, como representantes nacionales que somos, sepa la versión real. Aquí lo que hay que hacer es que se junten ambas partes y lleguen a un entendimiento. Lo que me llevo es la valoración que hay por parte de la sociedad en general y de las autoridades respecto a la empresa Cardama. Es un astillero potente con gente seria. He visto una gran disposición por su parte para resolver el tema.

–¿Qué le transmitió Rueda?

Lo primero, el prestigio que tiene la industria naval de ahí. También que es un astillero potente, con jerarquía, e incluso me comentó que trabaja con el Ministerio de Defensa de España y con el Ministerio de Interior de España. Cuando se dice que no hay astillero, cuando se dice que no se están haciendo las patrulleras, cuando se ofende el honor de las personas y se duda de la credibilidad a una empresa, me parecía que lo que yo tenía que hacer era agarrar el bolso, pagarme el pasaje, ir y comprobar. Y la verdad que me voy muy satisfecho de lo que he visto de una empresa seria que trabaja. Queremos que esto se subsane rápidamente, porque lo único que va a hacer es atrasar la llegada de las OPV a Uruguay. Nosotros precisamos custodiar nuestro mar y esto solo va a ser si estas este patrulleras oceánicas se concretan y, por lo que estoy viendo, esta ya tiene un 60% de avance.

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