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Stellantis acelera en África con el montaje en Túnez de furgonetas K9 viguesas

Balaídos envía los CKD para ser ensamblados en la planta del socio local Stafim, que las vende en el país

Es la quinta planta lejos de la ciudad que produce las furgonetas

Varias de las Citroën Berlingo a la salida de la planta de Stafim en Túnez.

Varias de las Citroën Berlingo a la salida de la planta de Stafim en Túnez. / Cedida

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

Stellantis Vigo acogió esta misma semana la presentación del taller CustomFit, en el que se personalizan al máximo las furgonetas K9 que se montan en el Sistema 2 de la factoría. Es, como dijo su responsable, Laudelino Laiz, una forma de aportar valor añadido, que además ha ido creciendo con fuerza y multiplicando espacio y mano de obra. Una realidad que viven otros talleres en la planta, que se ha convertido casi en una isla en el sector de la automoción gracias a su buen hacer y al éxito de los modelos que produce. Un ejemplo es el del área que se dedica a la producción de paquetes de vehículos desmontados, pieza a pieza, que se envían a otras plantas para su ensamblaje local. Como adelantó este medio, en el primer semestre se produjeron 110.000 unidades al calor de los envíos realizados a Argelia, Argentina o Brasil. Destinos a los que ahora se suma Túnez, donde el socio local Stafim recibe desde hace semanas recibe CKD (Completely Knocked Down) de la Citroën Berlingo. Según pudo confirmar FARO, son unas 30 unidades al día, casi 1.000 al mes.

Con el bum del transporte de última milla las K9, cuya producción se ha alargado en Balaídos hasta 2032, están viviendo una época dorada. Por este motivo, Stellantis ha decidido expandir su producción hacia otras regiones, bien sea con la producción local de sus componentes, como se hará en Turquía de la mano de Tofas, o mediante el ensamblaje de CKD, como ya se viene haciendo en la planta de Tafroui (Argelia) y se ha comenzado a hacer en Túnez.

El grupo dispara la «conquista» de la región

Las cuentas de Stellantis del pasado trimestre mostraban la mejoría del grupo en los últimos meses, aunque lejos de los números verdes, y la fortaleza en algunas regiones. La de África y Oriente Medio (MEA, por sus siglas en inglés) es una de ellas, donde se anotó algo más de 2.000 millones de euros en ventas, un alza del 9% que explicaba «por el aumento de los volúmenes de envío en Argelia, Turquía y Egipto, junto con un precio neto positivo». La compañía está apostando fuerte por esa área geográfica, donde ha detectado mercado para sus coches y zonas en las que expandirse industrialmente. Así, invierte con fuerza en Turquía, donde ensamblará hasta 150.000 furgonetas K9; reforzó la planta de Marruecos, que produce coches, motores, robots AGV y minicoches; levantó la de Argelia, que crece cada año; construye una fábrica en Sudáfrica, para pick ups, y nutre la colaboración en Egipto con la local AAV (con el Citroën C4X) y ha hecho lo propio en Túnez con Stafim (con la Berlingo).

La antigua PSA ya tenía en el país del norte de África un socio de referencia, el grupo Stafim, que en 2016 firmó un acuerdo para la producción local del Peugeot Landtrek, un vehículo tipo pick up que también ha crecido en popularidad en algunos mercados. De hecho, la andaluza Iturri lo presentó a la licitación del Ejército español para dotarse de todoterrenos ligeros. Venció y se adjudicó el pedido de 217 millones de euros. Su ensamblaje final se realiza en Ourense a cargo de su filial Rodríguez López Auto (RLA).

Con una tasa de integración de los componentes que supera ya el 40%, Stafim ha logrado dar un paso más en su alianza con Stellantis y desde hace unos meses monta también K9, aunque solo en la versión de la Citroën Berlingo, que se envía despiezada desde Vigo. El objetivo es nutrir a este país de 12 millones de habitantes (más que Portugal, por ejemplo) de este vehículo comercial ligero.

La huella industrial de Stellantis Pro One, división de vehículos comerciales del grupo

La huella industrial de Stellantis Pro One, división de vehículos comerciales del grupo / A. A.

Con la pequeña planta de Stafim Industrielle ya son cinco las factorías que ensamblan los diferentes modelos de las K9 viguesas. Junto a la tunecina y la argelina llegará el próximo año la turca situada en Bursa, como adelantó FARO. Plantas todas ellas que se complementan para producir para la región, mientras que en Europa el apoyo de Balaídos se encuentra en Mangualde (Porgtugal) y Ellesmere Port (Reino Unido).

En total, la división de vehículos comerciales del grupo, Stellantis Pro One, dispone de una huella fabril que abarca 16 países. Son en total 19 plantas, bien de fabricación o de ensamblaje de unidades despiezadas, que producen desde las furgonetas de todos los tamaños, hasta las pick up o el Tris, el vehículo de reparto de tres ruedas de la fábrica marroquí de Kénitra. Túnez ya formaba parte de la lista con el Peugeot Landtrek, vehículo desarrollado con la china Changan Motors.

La furgoneta «low-cost» sigue dando pasos para su fabricación en Balaídos

El Sistema 2 de Stellantis Vigo lo ocupan las furgonetas K9 en sus cinco siluetas de las marcas Citroën, Peugeot, Opel/Vauxhall, Fiat, y Toyota, esta última por el acuerdo de la empresa con la marca nipona. Todas se fabrican en su versión profesional y turismo, y su hegemonía en el mercado ha hecho que el modelo fuera evolucionando en diversas motorizaciones (en breve incluirá la versión MHEV, semihíbrida) y acabados, además de alargando su vida útil de fábrica hasta 2032. Es la joya de la corona de la factoría, líder en la compañía, y el grupo sigue buscando la forma de exprimir su rendimiento comercial. Lo próximo será la versión low-cost, cuyas siglas internas son SCK (smart cost killer, asesina inteligente de costes), cuya industrialización se ha acelerado para que se empiece a producir ya el próximo año y no en 2027, como en un principio apuntaba.

Esta nueva furgoneta se basa en componentes mucho más baratos al ser más simples que los que ahora forman parte de las K9. El objetivo es el de lograr una unidad que sea más barata, posibilitando al grupo ya no solo ampliar su hegemonía en el nicho, sino también prepararse para los competidores que vendrán, pensando principalmente en las furgonetas chinas.

El reparto de componentes se ha ido produciendo en los últimos meses, siendo el grueso de ellos de lejos de Vigo y su área de influencia (hacia países como Portugal, Marruecos, Rumanía, China o Serbia), aunque también contará con algunos de los proveedores del área como Lear, SMRC u OPmobility. De hecho, fuentes del sector explican que hace poco tuvo lugar una reunión con las empresas auxiliares en la planta de Balaídos para poner en común los avances realizados y fijar los objetivos para los próximos pasos.

Cuando se inicie la producción, los nuevos componentes se incorporarán a la línea de montaje ya establecida en la factoría, siendo sustituidos cuando corresponda por los actuales, por lo que no será necesaria una inversión de calado para adaptar las líneas a la nueva K9 SCK. Al igual que el resto de las furgonetas viguesas, contará con una versión electrificada.

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