Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

30.000 millas por delante para otro emblema del naval vigués

La oficina técnica holandesa Dykstra avanza en el diseño del nuevo velero de Greenpeace, que entregará el astillero Freire Shipyard para el año 2027

Recreación del «Rainbow Warrior III», diseñado por Dykstra. |  Dykstra

Recreación del «Rainbow Warrior III», diseñado por Dykstra. | Dykstra

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La ONG Greenpeace ha utilizado hasta la fecha tres buques bautizados como Rainbow Warrior (Guerrero del Arcoiris, en inglés). El primero se incorporó a la organización en 1978 —había sido construido en 1955 y concebido como pesquero, el Sir William Hardy— y realizó intensísimas campañas contra la pesca de ballenas o la incineración de productos tóxicos por todo el globo; sería destruido en 1985, en el puerto de Auckland, en un acto de terrorismo de Estado ordenado por París.

El Rainbow Warrior II se sufragó de hecho con dinero de la indemnización por aquel ataque —Francia fue condenada por un tribunal internacional— y acumuló más de dos décadas de servicios para Greenpeace. Se convirtió en buque hospital en Bangladesh, rebautizado como Rongdhonu, y acabó desguazado en una playa del país, decisión por la que la ONG pidió disculpas por el método en el que fue achatarrado.

El Rainbow Warrior III es un oficial en activo, un emblema de la actividad de Greenpeace y de las acciones medioambientalistas de la organización, pero también de la eficiencia energética y la transición verde. Pero este buque, entregado por el astillero holandés Fassmer en 2012, pronto tendrá competencia y compañía: en marcha está el diseño de la unidad número cuatro, encargada a la oficina técnica Dykstra Naval Architects & Partners, la misma que dibujó el número tres.

Tomará forma en Vigo, en las instalaciones de la centenaria Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard). Contratado a través de la fundación Stichting Varuna, entrará en servicio en 2027. «Podrá navegar a vela la mayor parte del tiempo», ha esbozado el consejero delegado (CEO) de Dykstra, Thys Nikkels, al portal International Boat Industry. Navegará unas 30.000 millas náuticas cada año, que le permitirán surcar el equivalente a una vuelta y media al planeta Tierra.

El pulmón propulsor del Rainbow Warrior IV —no se ha desvelado oficialmente su nombre—será el viento, aunque estará provisto de un sistema de baterías y capacidad para utilizar hidrógeno y metanol. «Son menos eficientes, hacen que el barco sea más pesado y eso es una desventaja», ha explicado Nikkels, debido a la necesidad de almacenar estos materiales a muy bajas presiones y con tanques específicos. Pero el objetivo último de Greenpeace, y de los diseñadores —Dykstra trabaja con la oficina británica Longitude Engineering y el Instituto de Investigaciones Marinas de Países Bajos (MARIN)—, es que le buque genere el menor impacto posible en el medio ambiente. Hacerlo viable es parte del reto.

El futuro buque tendrá 75 metros de eslora, frente a los 58 del Rainbow Warrior III, y el sistema de velas DynaRig permitirá un manejo casi automático. «El hecho de que permita esta facilidad [para maniobras] hará que pueda navegar a vela la mayor parte del tiempo».

El astillero Freire es un estandarte en el segmento de buques de investigación a nivel global. El éxito en la construcción del velero Bima Suci, para el Gobierno de Indonesia, ha generado también un precedente para la factoría en el desarrollo de este tipo de barcos.

Tracking Pixel Contents