Levantina mete en el ERE a 95 de los 116 empleados y finiquita la actividad industrial en O Porriño
El ajuste supera al previsto en sus otras cuatro plantas españolas y dejará las instalaciones gallegas como almacén y uso comercial

Entrada principal de la planta de Levantina en O Porriño. / Ricardo Grobas

La realidad ha superado el pesimista pronóstico de la plantilla de la firma de piedra natural Levantina en O Porriño. Los 116 trabajadores de su filial Levgranite sabían que el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que los responsables de la compañía, en manos del fondo Polus Capital Management, anunciaron oficialmente el pasado 18 de diciembre sabían tendría un impacto «muy alto». Así se les trasladó, aunque sin más detalles. Entre los sindicatos se esperaba que el ajuste afectase a alrededor del 60%, pero la intención de Levantina es ir más allá y supera incluso las cifras planteadas en los despidos colectivos que tiene abiertos también en Novelda y Monte Coto, en la provincia de Alicante; en Vallanca (Valencia); y en Losares (Albacete). Quiere que se vayan 95 trabajadores, el 82% del total, según confirman varias fuentes consultadas por FARO.
Levantina finiquitará la parte industrial en las instalaciones. Solo se mantendrá la parte comercial de Graniter y la función de almacén. Era lo que también temían los representantes de los trabajadores. Que se vaciase. UGT, CC OO y CIG confirmaron ayer el cese de actividad y que el ERE afectará «a la gran mayoría del personal». Hoy dan una rueda de prensa conjunta para analizar la situación y detallar qué razones da la empresa en la documentación que les ha hecho llegar en el inicio de la ronda de contactos formales para el ERE.
Sin ofertas
En diciembre, cuando se conoció el plan de ajuste, Levantina aseguró a las tres centrales que, aunque trabajaba en «una opción que permita continuar con la actividad productiva». Pero sin dar ningún compromiso. «No hay ninguna oferta seria sobre la mesa», insistía Levantina a FARO, preguntada ante la posibilidad adelantada por FARO de que la antigua dirección de la planta estuviese dispuesta a asumirla de nuevo.
La factoría de O Porriño sufre desde hace meses una caída de la carga de trabajo por la crisis que rodea a toda la industria de la piedra tras la ralentización del sector de la construcción en todo el mundo. En sus argumentos para los cuatro ERE anunciados con anterioridad en el resto de plantas, el gigante con sede en Alicante apeló a «reestructurar sus divisiones de minería y mármol, con el objetivo de adaptar la organización a las actuales demandas del mercado y garantizar su viabilidad futura». «Los esfuerzos del grupo se centrarán en la adecuación de su capacidad productiva actual y el consiguiente reajuste de su estrategia comercial para asegurar así la rentabilidad de todas sus unidades operativas», aseguró.
Apoyos de la administración
La Xunta, a través del Igape, se ha puesto en contacto con la empresa para «apoyar cualquiler plan de continuidad». Ofrece «todos» los respaldos disponibles. «Se han mantenido reuniones desde los inicios y, por supuesto, se hará todo lo posible», apuntan fuentes de la Consellería de Economía, que avanzan que se analizarán «oportunidades de formación y/o inserción de los trabajadores afectados».
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