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Galicia acumula casi 26.000 peticiones para un trabajo de ciencia o tecnología

Superan el 5% de todas las demandas de empleo en la comunidad, el mayor porcentaje del país

Los contratos para perfiles STEM echan el freno y se redujeron un 5,1% en 2023

Trabajador de una empresa tecnológica

Trabajador de una empresa tecnológica / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

La Fundación Nacional de la Ciencia de EE UU agrupó por primera vez la formación en ciencia, matemáticas, ingeniería y tecnología en un mismo término (el acrónimo inglés SMET) en los años 90 para remarcar su imparable auge en la sociedad y denunciar las barreras existentes desde entonces para «las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad» para «obtener títulos en el campo de las matemáticas y las ciencias, ingresar a la fuerza laboral y participar en la investigación». Curiosamente, fue una mujer, la bióloga Judith A. Ramaley, quien le dio una vuelta al acrónimo primitivo —muy parecido a la palabra smut, que significa obscenidad—, alterando el orden de las materias para rebautizarlo como STEM. Así figuró ya en el análisis de la Comisión Europea de 2004 que instó a los gobiernos a promocionar este tipo de carreras y mejorar sus recursos. «Este informe alertaba de las dificultades para ser competitivos ante la dinámica cambiante de las industrias de la alta tecnología y las carencias de mano de obra altamente cualificada de perfil técnico», como recuerda el Observatorio da Sociedade da Información e a Modernización de Galicia (Osimga) , en su última radiografía sobre talento digital en la comunidad publicado en 2023.

A pesar de que la demanda de carreras científico-tecnológicas sigue una tendencia al alza, la subida de las matriculaciones (2,6% en el periodo 2015-2019) es muy inferior al del conjunto de los estudios universitarios (10,3% en esos mismos años). «La desaceleración en el incremento del número de personas matriculadas y tituladas en estudios STEM que se está produciendo contrasta con el alto nivel de inserción laboral de los profesionales de este ámbito», señala el organismo. El 83,6% se incorpora al mercado en los dos primeros años.

Tendencia al alza

«La tendencia de la población ocupada en STEM es positiva», confirma el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). En el segundo, tercer y cuarto trimestre de 2023 se marcaron los máximos históricos de empleo en el área científica y tecnológica en España tras un avance superior al 25% desde 2019. «A diferencia de otras ocupaciones, el conjunto de las STEM no se ven afectadas por la crisis económica de 2020», remarca la entidad en el estudio a fondo que acaba de elaborar sobre estas famosas disciplinas.

«Estamos siendo testigos y protagonistas de un cambio social y tecnológico global sin precedentes —describe el SEPE—. El escenario actual pone el foco sobre la necesidad de formar a las nuevas generaciones en el tipo de conocimientos científico-técnicos, que son la base de muchas profesiones actuales y, sobre todo, futuras». Los perfiles STEM son «los más buscados actualmente por las empresas e intentan dar respuesta a las demandas de la sociedad», inmersa en una auténtica revolución social por la digitalización.

stem W

stem W / H. Barreiro

Evolución de los contratos

A lo largo de 2023 se firmaron 541.603 contratos en ocupaciones STEM en España tras un descenso del 11,4% respecto al ejercicio anterior (611.170). El propio SEPE recuerda que la entrada en vigor de la reforma laboral en 2022 condiciona la evolución por el impulso a los puestos indefinidos. De hecho, la contratación temporal cayó el 15,7%, mientras los fijos lo hicieron la mitad, el 7,6%. Las personas contratadas se redujeron el 10%, hasta cerca de las 372.000, el segundo mayor dato de la serie histórica únicamente por detrás de 2022 (414.775).

Por volumen de contratos sobresale la categoría de técnicos en grabación audiovisual, radiodifusión y telecomunicaciones. Se llevaron el 20,6%, aunque el SEPE apunta como posible causa su alta temporalidad (80,3%). A continuación figuran los técnicos de las ciencias físicas, químicas y medioambientales (17,8%), los ingenieros (9%, sin contar los agrónomos, eléctricos y de las tecnologías de la información) y los analistas y diseñadores de software (8,2%).

Un menor descenso

En Galicia se formalizaron el 6% de todos los contratos para puestos de ciencia y tecnología en España, unos 33.700. Aquí también caen, pero menos, el 5,1%. Únicamente cuatro comunidades saltan el umbral del 30% en contratación femenina. Y una de ellas es Galicia: 33%. En Navarra rozó el 39%; en la Rioja alcanzó el 30,8%; y el 30,1% en Cataluña. Hay tres grandes sectores a la cabeza de los fichajes de los perfiles STEM. Son la información y las comunicaciones, con el 34,2% del total; las actividades profesionales, científicas y técnicas, que aglutinaron el 19,8%; y la industria manufacturera, muy cerca del 16%. Agricultura y pesca suponen solo el 0,7%.

Galicia también destaca por ser la autonomía con más de empleo de parados para ocupaciones STEM en el conjunto de solicitudes de trabajo: el 5,2% del total. En 2023 alcanzaron las 25.675, según detalla el SEPE. Algo más de la mitad fueron para técnicos de las ciencias y las ingenierías (13.929). Le siguen los profesionales de las ciencias físicas, químicas, matemáticas e ingenierías (5.346); y los los técnicos y profesionales de las tecnologías de la información y la comunicación, las TIC (4.555 y 1.845 demandas, respectivamente).

El problema de las vacantes

Las cifras de parados a la espera de una oportunidad laboral en el campo científico y tecnológico contrastan con el problema de las vacantes, del que tanto se queja el sector TIC en particular y prácticamente todo el resto del tejido productivo regional. Al cierre de 2023, según el Instituto Galego de Estatística (IGE), los puestos sin cubrir que requerían titulación superior STEM en la comunidad rondaban los 3.300 en las empresas que tienen al menos 9 personas en plantilla. En el tercer trimestre de 2024 subieron a casi 3.600. Dos de cada diez compañías apuntan a la falta de formación como una de las causas.

La brecha de género y el edadismo están «especialmente presentes»

De todos los contratos STEM durante 2023, únicamente el 28,7% fue para mujeres. El 61,5% está comprendido entre el tramo de edad de 24 a 44 años, mientras que los mayores de 55 años no llegaron ni al 5%. «De este informe se desprende que el edadismo y la brecha de género son dos cuestiones que afectan a muchos sectores del mercado laboral, aunque en las ocupaciones STEM están especialmente presentes al encontrarse en todas las facetas de las tecnologías digitales», avisa.

El informe saca a a luz que «el hecho de que una mujer esté formada en estos ámbitos no se traduce necesariamente en estar ocupada en ellos». Existe «discriminación por razón de sexo» en todas las edades, aunque es menor en las más jóvenes. El edadismo, «aunque es muy obvio y está muy arraigado en nuestra sociedad —indica—, sigue siendo invisible también en contexto laboral». «Pasar de cierta edad presupone la negativa a ser contratados o mayor dificultad en salir del desempleo —continúa el SEPE—. Además, si eres mujer, a mayor edad, mayor situación de vulnerabilidad».

Mejores salarios para captar y retener talento

El SEPE apela a la colaboración entre instituciones y empresas para «adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral, promoviendo prácticas y programas de formación dual». Reconoce «un desajuste» entre las habilidades de los graduados y la demanda del mercado laboral. Se buscan «habilidades prácticas y experiencia, lo que puede ser un desafío para las nuevas personas egresadas, por tanto se genera una situación de desconexión con el mercado laboral que dificulta la empleabilidad». Llama la atención de la búsqueda de oportunidades en el extranjero por parte de «muchas personas altamente cualificadas». «Sería conveniente alinear los salarios con los estándares internacionales para atraer y retener personas cualificadas, así como ofrecer ventajas como flexibilidad laboral, formación continua y programas de bienestar», pide.

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