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Los que se van de Galicia para trabajar en otra comunidad cobran un 12% más

La comunidad sigue perdiendo efectivos pese a que las llegadas del resto de España se disparan un 67%

Casi seis de cada diez de los que se marchan tienen menos de 36 años

Madre e hijo se abrazan en el aeropuerto.

Madre e hijo se abrazan en el aeropuerto. / Marta G. Brea

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

Cuesta encontrar ya algún foro sobre tendencias actuales y el futuro del empleo donde se use el concepto «mano de obra». Suena rancio y simple para una economía automatizada, con cada vez mayor peso del sector servicios y actividades de alto valor añadido, menos físicas y más intelectuales; y por la profunda metamorfosis de las relaciones laborales en los últimos años. Por cambiar, hasta los departamentos de personal en las empresas abandonan el clásico papel de la gestión de los Recursos Humanos para reinventarse como captadores y retenedores de «talento». Esa es ahora la palabra de moda, en un intento indisimulado de empoderar a los trabajadores para abordar el grave problema de las vacantes sin cubrir por la falta de relevo generacional a causa del invierno demográfico, las carencias de formación —en nuevos negocios y tareas vinculados a la transición verde y digital, especialmente— y el empuje de la conciliación y los salarios adecuados entre las prioridades para firmar un contrato.

Las compañías de 10 o más trabajadores asentadas en Galicia acumulaban casi 13.600 puestos disponibles en el tercer trimestre, según el último balance publicado por el Instituto Galego de Estatística (IGE). Destaca muy por encima del resto el motivo del déficit de preparación general de los candidatos para las tareas a desarrollar (38%), más allá incluso de las dificultades para encontrar titulados en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (22,5% de las empresas apunta esta razón); o de competencias digitales (8,4%). Aunque han ido perdiendo fuelle a lo largo de 2023 y lo que va del actual 2024, la disconformidad con el sueldo y el resto de condiciones todavía pesan mucho: 12,7% y 11,3%, respectivamente.

Las vacantes no se quedan muy lejos de todo el empleo neto creado el pasado año en Galicia. Un número muy elevado de puestos que contrasta con el dato del paro (122.214 personas en octubre), pero también con el éxodo de trabajadores hacia otras comunidades. En 2023 hicieron las maletas 9.204, un 40,4% más que el ejercicio anterior (6.555), como recoge el estudio sobre movilidad laboral que acaba de publicar la Agencia Tributaria.

En los casi 20 años desde que el organismo divulga estas cifras, Galicia solo recibió más trabajadores del resto de España que los que perdió en 2021. Ese año hubo 6.879 salidas y 7.332 entradas. En 2022 volvió la tendencia habitual y se mantiene en 2023, a pesar de que los asalariados procedentes de alguna otra autonomía se dispararon un 67%, hasta los 8.967. El informe no da razones, evidentemente, pero sí arroja luz sobre una de las principales justificaciones a la que siempre se hace mención. El salario medio anual de esos más de 9.200 trabajadores que dejaron Galicia para ocupar un empleo en otra comunidad ascendió a 28.299 euros, un 12% más (3.000 euros) que los que permanecieron aquí (25.300). Los que llegaron cobraron de media 26.662 euros.

movilidad laboral W

movilidad laboral W / H. Barreiro

Los flujos de entrada de asalariados desde otros puntos del país son solo un parche para paliar el impacto del desequilibrio demográfico en el mercado laboral regional. Porque no compensan la exigua demografía y porque, además, los jóvenes son mayoría en las salidas (el 57% tenía como mucho 35 años), mientras que entre los que vienen de fuera predominan los de 36 años en adelante (51%).

Se fueron 1.008 trabajadores menores de 26 años tras un incremento del 59% respecto al año anterior; y en esa franja de edad vinieron 791, un 41% más. Entre los 26 y los 35 años, las salidas alcanzaron las 4.275 (41% de alza) y se registraron 3.488 entradas (63%). De los 36 a los 55 años, se marcharon 3.415 (una subida del 37,6%) y desembarcaron 4.085 (73%). Los mayores de 55 años que se marcharon aumentaron el 16% (433) y un 81% los que llegaron (528).

Siguiendo la tónica habitual, los hombres superaron a las mujeres en la movilidad laboral. Ellos: 4.907 salidas y 4.866 entradas. Ellas: 4.258 se fueron y 4.051 vinieron. Los flujos también están protagonizados por personas de nacionalidad española (8.316 salidas y 8.118 llegadas), aunque entre los extranjeros sí hay más que llegan (799) que aquellos que se van (722). 

Madrid, Cataluña y Canarias encabezan los destinos

Los principales destinos de los trabajadores que abandonaron Galicia en 2023 fueron Madrid (3.128), Cataluña (1.317), Canarias (766), Andalucía (757) y Comunidad Valenciana (644). Los incrementos más abultados en los flujos de salida se dieron hacia Murcia (80,7% más), Castilla-La Mancha (74,3%) y Asturias (58,9%). También Madrid encabeza los territorios de origen mayoritarios (2.516), seguida de Cataluña (1.227), Andalucía (1.012) y Castilla y León (984). Las llegadas desde Murcia subieron el 133%; 124% desde La Rioja; y 100% desde Cantabria.

Galicia tiene con Madrid y Comunidad Valenciana el mayor déficit de la movilidad. Hasta allí se fueron 612 y 118 más trabajadores de los que vinieron. Con Andalucía las entradas superaron en 255 a las salidas; al igual que con Castilla y León: 215.

El desajuste entre salidas y entradas se concentró en 2023 en A Coruña: 5.500 frente a 4.602. A Pontevedra llegaron 2.543 y se marcharon 2.086. A Ourense vinieron 852 y partieron 755; y en Lugo fueron 970 y 764, respectivamente. Sin salir de Galicia, A Coruña recibió casi el doble de trabajadores (3.936) de los que mandó a otra provincia (2.077). A Pontevedra vinieron 2.083 desde otro punto de la comunidad y se fueron 2.899.

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