Tavares se va de Stellantis: presenta su dimisión tras «diferencias» con el consejo
El CEO desde hace una década adelanta su salida y añade más incertidumbre al futuro de la planta viguesa
Elkann asume el cargo como interino hasta encontrar un sucesor
Sorpresa mayúscula en Stellantis. Carlos Tavares, el CEO desde hace una década que iba a dejar la compañía en enero de 2026, dimite tras «diferentes puntos de vista» entre el consejero delegado y el consejo del grupo. Pese a que se había anunciado su continuidad hasta finales del próximo año e incluso su participación en la búsqueda de un sucesor en el cargo, la compañía informó en la tarde del domingo de la renuncia inmediata del portugués y sin mención a su posible reemplazo, pero adelantando un nuevo Comité Ejecutivo Provisional, presidido por John Elkann.
El grupo con planta en Vigo se ha limitado a anunciar que Tavares deja de ser el CEO y que el proceso para encontrar un nuevo consejero delegado concluirá en el primer semestre de 2025.
Entre los últimos actos realizados por el luso está la reciente reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el encuentro con los equipos de España para realizar la business review (revisión del negocio, para analizar la fabricación, ventas o estado de los proyectos), en un momento de profunda crisis en el sector de la automoción.
El director independiente de Stellantis, Henri de Castries, comentó que «el éxito de Stellantis desde su creación se ha basado en una alineación perfecta entre los accionistas de referencia, el consejo y el CEO». «Sin embargo, en las últimas semanas han surgido diferentes puntos de vista que han llevado al consejo y al CEO a tomar la decisión de hoy», recoge el comunicado.
Elkann, por su parte dijo: «Nuestro agradecimiento a Carlos por sus años de dedicación y por el papel que ha desempeñado en la creación de Stellantis, así como en las anteriores reestructuraciones de PSA y Opel, que nos han situado en la senda de convertirnos en líderes mundiales de nuestro sector. Estoy deseando trabajar con nuestro nuevo Comité Ejecutivo Interino, apoyado por todos nuestros colegas de Stellantis, mientras completamos el proceso de nombramiento de nuestro nuevo CEO. Juntos garantizaremos el despliegue continuado de la estrategia de la empresa».
La dimisión de Tavares fue aceptada por el consejo de la compañía, presidida por John Elkann, heredero de la saga familiar de los Agnelli. El italo-estadounidense será precisamente el sucesor interino del portugués, ya que estará al frente de un nuevo Comité Ejecutivo Provisional que se encargará de dirigir al grupo en esta época tumultuosa para el sector. De hecho, Stellantis aprovechó el comunicado para confirmar las previsiones presentadas el pasado 31 de octubre a la comunidad financiera en el marco de sus resultados para el ejercicio completo de 2024.
Stellantis no profundizó mucho más sobre quién puede ser el sucesor ni tampoco sobre la naturaleza de esos «diferentes puntos de vista» entre el CEO y el consejo, que bien podrían tener que ver con las crisis que el grupo vive en bastiones como Estados Unidos o Italia, con problemas de ventas, con los trabajadores y con los propios gobiernos.
Éxito y polémica
Con la salida del eterno CEO se pone punto y final a una historia de éxito y polémica. Y es que Tavares fue llamado a filas por PSA cuando el grupo se encontraba ahogado por las pérdidas. El luso se había forjado en el competidor galo, Renault (y en Nissan), llegando a ser número dos, pero aceptó el reto de la deficitaria compañía, logrando dar la vuelta a los números rojos comprando, por el camino, a Opel.
Para conseguirlo adoptó una estrategia agresiva de recorte de gastos, lo que le granjeó una no muy buena fama entre los proveedores y sus propios trabajadores. Como bien saben en Balaídos, para él todo pasaba por lograr una mayor competitividad y abaratar al máximo posible los costes, lo que le llevó a apostar al máximo posible por el low-cost.
Su salida cae como una bomba en el sector y en especial en el área de Vigo. Y es que si ya de por sí había una tremenda incertidumbre por la falta de anuncios oficiales sobre la adjudicación a Vigo y Figueruelas (Zaragoza) de la nueva plataforma industrial del grupo para vehículos pequeños, la STLA Small, sin el CEO que en principio apostaba por ello todo puede saltar por los aires. Y lo mismo sucede con la gigafactoría de baterías de Stellantis en Aragón, prevista con su socio chino CATL y para la que tampoco hay anuncio oficial.
Entre los últimos actos realizados por el luso está precisamente el reciente encuentro con Sánchez, que tardó seis años en producirse, y la reunión con los equipos de España para realizar la business review (revisión del negocio, para analizar la fabricación, ventas o estado de los proyectos). Su último mensaje fue: España, con Vigo al frente, es el «número 1» del grupo.
En lo que respecta a Balaídos, la última visita de Tavares tuvo lugar hace casi un año. En aquel encuentro con la plantilla y la anterior dirección de la planta, en manos de Ignacio Bueno, el portugués dio el visto bueno al trabajo realizado y señaló que Stellantis Vigo había hecho los deberes para poder recibir nuevos proyectos, en alusión a la STLA Small y los modelos asociados.
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