El almacenamiento energético pide reglas «estables» para su acelerón
El sector urge «estabilidad en la regulación y dinamismo en los mercados» para el desarrollo «sostenible» de proyectos de baterías y otros sistemas, pero también concienciar: «La licencia importante es la social»

De izquierda a derecha: Julio Pérez, Javier Domínguez, María Pérez Medel y Luis Marquina / Marta G. Brea
Quizás la electricidad sea un tema que a priori no preocupa a nadie. Y si lo hace, es cuando la factura se desborda. Es como el agua, emana casi por arte de magia y parece infinita, pero habría que preguntarse qué pasaría si uno llega a casa y no es capaz de encender la luz, prueba a activar el contador pero no responde, enciende entonces la linterna del móvil y se da cuenta de que electrodomésticos como su nevera o lavadora tampoco funcionan. La comida está descongelada y la ropa sucia. También han sucumbido a ese apagón la televisión y el wifi, y hasta el smartphone más inteligente cuenta las horas para unirse a ellos. La electricidad nos permite estar conectados al mundo actual. Un mundo que sí o sí pasa por la descarbonización, a través de fuentes renovables como la eólica o la solar, y por ende por el almacenamiento de la energía.
Sobre ello versó, bajo el título «Almacenamiento de energía en la transición energética», el último foro organizado por FARO esta semana en su sede, en colaboración con Naturgy. Presentado por Julio Pérez, jefe de Economía de este periódico, en el mismo participaron María Pérez Medel, responsable de proyectos de almacenamiento de Naturgy; Luis Marquina, presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal); y Javier Domínguez González, director de Energía del Instituto Enerxético de Galicia (Inega).
El almacenamiento energético es «fundamental, necesario y eficiente», esgrimieron los participantes, coincidiendo en la necesidad de concienciar a la población sobre su importancia y dando por seguro que «la licencia más importante es la social» . «No solo hablamos de descarbonizar, también de hacer llegar una energía barata a nuestras industrias y hogares», remarcó en este sentido Pérez. Aseguró que para ello es vital hacer pedagogía sobre los beneficios que puede generar cada proyecto y minimizar sus impactos, pero también «estabilidad en la regulación y dinamismo en los mercados, lo contrario de lo que estamos viviendo ahora mismo».
«Esa es la clave para que el desarrollo sea sostenible», manifestó la responsable de Naturgy, para quien el almacenamiento de energía «es relevante y cada vez lo va a ser más» en España, con una red de distribución eléctrica «sólida» y un mix «muy diverso» aunque también ciertos «límites» que urge atajar con estos sistemas. «Ya es mucho más eficiente desarrollar renovables con almacenamiento que sin almacenamiento», apostilló, en referencia a los diferentes mecanismos: entre ellos las baterías —que abarcan los proyectos más habituales y rápidos de ejecutar— y los sistemas hidroeléctricos de bombeo. Más lejos está todavía el almacenamiento estacionario, como las cavernas de hidrógeno.
«Se ha generado pánico»
Para Marquina también «hay un diálogo que hay que afrontar» con la sociedad; sobre todo en una coyuntura tan delicada como la que atañe a Galicia, en la que numerosísimos planes de energías limpias se están echando por tierra. El mayor ejemplo, recordó, es la situación de parálisis que afecta a cerca de 70 parques eólicos suspendidos de forma cautelar hasta ahora por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). «Se ha generado un pánico social sobre argumentos absolutamente infundados», indicó a renglón seguido sobre este rechazo popular, que parece haberse replicado en Asturias hacia las instalaciones de almacenamiento energético.
«Se están utilizando términos acientíficos. No seamos terraplanistas», censuró el presidente de Aepibal. «Las tecnologías son maduras y seguras», remarcó asimismo, además de exponer que la sensación de riesgo promovida por determinados movimientos o corrientes contrarias a las nuevas tecnologías «nunca se ha puesto encima de la mesa en otros países». Subrayó también que el almacenamiento es «una gran herramienta para el sistema eléctrico y especialmente útil si funciona cuando debe funcionar». «El almacenamiento no es nada en sí mismo, pero es la herramienta necesaria para que haya un despliegue masivo de energías renovables», afirmó.
Desde el Inega, Domínguez coincidió con sus compañeros de mesa al evidenciar que el almacenamiento energético es «fundamental». «Es fundamental promover la capacidad de almacenamiento para paliar la intermitencia de la generación de las renovables —supeditadas siempre a las condiciones climáticas como el sol, en el caso de la solar; o el viento, en el caso de la eólica— y avanzar hacia la descarbonización», apuntó, para lo cual es necesario «un cambio de mentalidad» que conduzca a «un sistema más flexible y más dinámico que permita dar soporte a las renovables e integrarlas en la red».
«Todavía hay mucho por hacer», dijo no obstante en relación a la regulación actual, lamentando que no exista una «de detalle». «Es necesario un marco normativo claro, estable, que proporcione la velocidad normativa adecuada», agregó en esta línea, ya que en estos momentos no hay capacidad para almacenar el exceso de energía renovable, e hizo hincapié en el gran número de solicitudes que está atendiendo la Xunta. Solo en proyectos para la red de transporte, Red Eléctrica acumula en Galicia 248 MW con permiso concedido y 782 MW en tramitación.
Planta pionera en Vigo
«Los embalses hidroeléctricos en el futuro no deben dedicarse exclusivamente a regularizar las aportaciones hidroeléctricas, sino como almacenes de energía destinados a subsanar las deficiencias en el suministro de energía que pueden producirse por cualquier causa». Esta frase, extraída de un artículo de los pasados años 70 dedicado a los trabajos de una de las centrales reversibles que se construían en Galicia, sirvió de arranque para abordar la importancia del almacenamiento hoy en día, casi medio siglo después, en un contexto en el que las fuentes renovables están en pleno auge. Los participantes coincidieron en este punto en la ralentización que sufren los proyectos de sistemas de bombeo por los trámites burocráticos. «El problema es que tardan 10 años en madurar y no tenemos 10 años», recalcó Marquina, a lo que Domínguez respondió que en el caso de Galicia están intentando darles «la mayor celeridad».
Son 381 MW con los que actualmente cuenta la comunidad autónoma en centrales reversibles, lejos aún de los 1.876 MW que se propone alcanzar la Agenda Enerxética de Galicia 2030 en los próximos seis años. Por ahora, el grueso de los proyectos que están llegando son baterías stand alone como el sistema de almacenamiento que proyecta Naturgy en Vigo, próximo a la subestación de UFD de Troncal y que acaba de recibir el visto bueno del Gobierno gallego. Se trata de una instalación que estará conectada directamente a la red, con una potencia de 5 MW y una capacidad de almacenamiento de 10 MWh, y cuenta con una inversión prevista que ronda los cinco millones de euros. «Nos va a permitir operar a la red de forma independiente», detalló Pérez sobre la instalación, que será pionera en la ciudad olívica.

Luis Marquina, presidente de la Asociación de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético / Marta G. Brea
«Somos el compañero perfecto para que las renovables funcionen»
«El partido todavía no ha empezado», dijo Marquina, pero indicó que lo hará más tarde o temprano. El pitido inicial lo dará «el cierre del marco regulatorio» que ahora mismo falta pulir, «la letra pequeña», añadió, asegurando que no es suficiente con cargar energía en las horas más baratas y venderla en las horas más caras. «El sector está expectante por un mercado de capacidad», admitió.
«Somos el compañero perfecto para que las renovables funcionen y puedan existir», abundó el presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, que defendió que los sistemas de almacenamiento de energía se sitúen en los terrenos colindantes a las subestaciones. Señaló además que «todas las fuentes de ingresos tienen que estar habilitadas» para atraer a los inversores y facilitar la transición energética.
También se pronunció sobre la importancia de la «licencia social», que la sociedad entienda que estos proyectos son necesarios para el progreso y caminar hacia un futuro sustentado en energías limpias. Destacó que «hay que profundizar para explicar los beneficios, no ocultar los costes y abrir un debate que tiene que estar abierto a todas las capas sociales». «Este es un sector muy profesional y muy maduro», resaltó, aunque considera precisas «más barreras para promocionar proyectos».

María Pérez, responsable de proyectos de almacenamiento de Naturgy / Marta G. Brea
«Hay que interpretar de forma correcta la dualidad generación-demanda»
«Cuando planteamos un proyecto lo hacemos de una forma seria y factible. Si planteas un proyecto desde la seriedad y minimizando los impactos que pueda tener, se pueden hacer las cosas bien», señaló Pérez durante una de sus intervenciones. Se refirió al vigués Bess Troncal, pero también a los proyectos de hibridación en parques fotovoltaicos que han desarrollado, compartiendo el nudo de acceso y evitando los costes de conexión. «El desarrollo industrial no se va a trasladar si no somos capaces de trasladar los beneficios del almacenamiento al almacenamiento», indicó consecuentemente, dejando claro que la dualidad generación-demanda para los permisos de conexión de red está provocando que haya «muchos problemas en el desarrollo» y que es fundamental interpretar la misma «de forma correcta».
«No solo somos generación, también tenemos demanda», puntualizó así, recordando cómo al principio cada distribuidora consideraba el almacenamiento de una forma distinta. Esto ocasionaba y sigue ocasionando problemas en el desarrollo como «el hecho de reservar capacidad de generación, por ejemplo, pero no garantizar la demanda». «El almacenamiento no se mide en potencia, se mide en capacidad», incidió también la responsable de proyectos de almacenamiento de Naturgy, para quien en el nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) 2021-2030 no está «reflejando» esa necesidad.

Javier Domínguez, director de Energía del Instituto Enerxético de Galicia / Marta G. Brea
«El objetivo es llegar al 85% de la producción de almacenamiento»
Uno de los objetivos de la Agenda Enerxética de Galicia 2030 es «intentar llegar al 85% de la generación de electricidad de fuentes renovables con almacenamiento energético», subrayó Javier Domínguez. El director de Energía del Instituto Enerxético de Galicia hizo también especial mención a la línea de ayudas que se están canalizando a través del Ejecutivo autonómico dirigidas a empresas, autónomos y asociaciones de empresarios.
Conforme explicó, la convocatoria de este año se publicó el pasado 9 de septiembre en el DOG y está destinada a proyectos de almacenamiento energético mediante baterías con una capacidad de 800 euros/kWh y que impliquen una inversión mínima de 25.000 euros. Las ayudas, que se concederán por concurrencia no competitiva, también cubren los accesorios necesarios para la instalación y el coste de montaje, así como la elaboración del proyecto técnico.
El presupuesto, financiado con cargo a los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER), asciende a 2,5 millones de euros. La cantidad máxima de la ayuda por proyecto será de 500.000 euros y cubrirá entre el 20% y el 50% del coste, dependiendo del tamaño de la empresa: grande (20%), mediana (40%) o pequeña (50%).
«Si queremos crear una industria en Europa va a haber que protegerla»
Más allá de los desafíos que afronta el sector, entre ellos los retos en la regulación o las actuales condiciones del mercado, lo cierto es que en estos momentos se abren nuevas oportunidades para el sector energético, además de los proyectos de almacenamiento que están por llegar. La idea de conformar alrededor de los mismos una industria que contribuya a generar más riqueza en el territorio aprovechando toda la cadena de valor no es descabellada. Y así lo constataron los expertos, destacando las potencialidades de Galicia y España en campos como la ingeniería o la extracción de minerales estratégicos para la producción de baterías y otros sistemas.
Pese a que la práctica totalidad de las celdas se fabrican fuera de Europa, «a nivel de software podemos ser más que punteros», señaló la responsable de proyectos de almacenamiento de Naturgy, María Pérez Medel. Reconoció que la UE no puede seguir en la dinámica de «explotación de recursos» y debe apostar por la economía circular, promoviendo el reciclaje de muchas de las materias críticas, como el litio, y dándoles una segunda vida. «Con las tecnologías actuales podemos decir mucho y con las tecnologías futuras podemos decir mucho más», sentenció.
De igual manera se pronunció el presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, Luis Marquina, que recordó que «el software supone el 3% del coste de los sistemas de almacenamiento pero el 95% de su valor» y llamó a aprovechar el talento nacional para trabajar en proyectos centrados en el desarrollo de instalaciones propias. «Si queremos crear una industria europea va a haber que protegerla», advirtió al respecto, y también dejó claro que es necesario «que se acote y se trabaje sobre buenos proyectos en buenas ubicaciones que aporten a la región y a su gente». «Tenemos una industria importante de materiales precursores», apuntó por su parte el director de Energía del Instituto Enerxético de Galicia, Javier Domínguez González, evidenciando el potencial minero.
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