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El textil apuesta por reorientar el futuro del sector en Galicia con nuevas marcas de diseño

El nuevo plan estratégico de la patronal Cointega considera fundamental optimizar 'stocks' y logística y centrarse en las fases de mayor valor añadido para ser sostenible a largo plazo

Zona de preparado de chaquetas en los almacenes de Inditex en Arteixo.

Zona de preparado de chaquetas en los almacenes de Inditex en Arteixo.

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

El textil gallego estaba en riesgo de extinción a principios de la década de los 80. Había muchas empresas, pero pequeñas, sin marca reconocida, volcadas con la demanda interna y al margen del mercado exterior. Ni siquiera existía un pasado industrial al que agarrarse. Por eso todo lo que vino después parece un milagro. Aprovechando el éxito sin fronteras del eslogan “La arruga es bella” de Adolfo Domínguez y la decidida apuesta de la Xunta en la recién estrenada autonomía por el desarrollo del sector, el 14 de marzo de 1985 se constituyó ante notario la asociación Galicia Moda. Algunos de los principales creadores del momento –Armando F. Regueira (Cafre), Javier Cañás (Caramelo), Gene Cabaleiro (D’Aquino), Antonio García (Vesgante), Florentino Cacheda (Florentino), Juan Manuel Cividanes (Pressman) y Julio Novoa (Unicen)– decidieron dar un paso adelante y aunar esfuerzos para convertir a la comunidad en una referencia mundial de la confección de valor añadido. Y así ocurrió. La moda se vistió de embajadora de Galicia. De una nueva economía y de una identidad cultural también.

“En los años ochenta comenzó en el sector textil gallego un proceso de transformación de los modelos de negocio, con un cambio de enfoque que pasa de la producción hacia la marca y la distribución”, destaca Cointega-Clúster Gallego Textil Moda en su nuevo plan estratégico 2024-2027. A punto de cumplirse 40 años de aquel fenómeno, solo la rama industrial (sin contar la parte de comercialización) aglutina a más de 1.100 empresas con una facturación anual superior a los 2.000 millones de euros y 10.200 empleados. Las exportaciones rozaron los 6.900 millones de euros el pasado año, el 23% de todo lo vendido por las firmas gallegas a otros países.

“Siendo una actividad de carácter tradicional, es uno de los sectores estratégicos de la comunidad, junto con la automoción y la alimentación, así como el más internacionalizado”, señala Cointega, que presenta la cadena de valor del textil como uno de los pilares de la Marca Galicia, “tanto a nivel nacional como internacional, con marcas reconocidas como Zara, Bimba y Lola, Nanos [ahora propiedad de El Pulpo], Roberto Verino o Adolfo Domínguez”. En común tienen la fama, pero son muy diferentes en tamaño y de negocio. Un claro ejemplo de la diversidad del sector que Cointega achaca al “dinamismo y continua adaptación a los cambios que se producen en el entorno”.

"Es uno de los sectores estratégicos de la comunidad, junto con la automoción y la alimentación, así como el más internacionalizado”

“Las posiciones de los diseñadores y marcas de diseño en el sistema de la moda española son múltiples”, señala la organización. “La mayor parte de ellos diseña, aborda la fabricación del producto y controla la distribución –resalta la panorámica incluida en el plan estratégico–. Otros combinan el diseño solo con la fabricación o solo con la distribución, pero no integran toda la cadena de valor, y un tercer grupo, relativamente pequeño, realiza exclusivamente el diseño de los productos”.

Inditex, como admite Cointega, es un mundo aparte, “al que no se le puede comparar” con el resto de operadores especializados en retail, aunque existen otros grupos “que con el paso del tiempo han conseguido un tamaño importante, ya sea actuando con la marca de la empresa o adquiriendo nuevas marcas e introduciéndolas en su cadena de tiendas”. En la tipología de empresas textiles de Galicia figuran también aquellas de enseña propia con venta en multicanal. En los últimos años “han sufrido un fuerte proceso de especialización, abandonando las actividades que apenas les aportaban valor y centrándose en las que les permiten ser más competitivos”, especialmente “la comunicación con el mercado y la configuración de una identidad de marca y estilo”. En el tercer perfil están los fabricantes, entre los que se pueden distinguir los negocios “con un cierto tamaño” e inversión en tecnología que, incluso, cuentan con centros de actividad en terceros países; marcas o distribuidoras que mantienen parte de la confección en sus instalaciones; y los pequeños talleres que sobreviven después de la escalada de las deslocalizaciones, primero a Portugal, después a Asia y norte de África y más recientemente a Turquía.

Frente a esos “países emergentes” en la industria textil, Cointega subraya que los factores de competitividad del sector en Galicia “son absolutamente distintos” por “las facilidades que estos tienen en los costes de proceso incurridos en algunas de sus fases o en los aprovisionamientos de las materias primas”. La hoja de ruta de la asociación que en este momento reúne a 69 de las grandes corporaciones de la moda en la comunidad advierte que “para ser sostenible a largo plazo” es necesario “centrarse en las fases del proceso que aportan un mayor valor añadido, como el diseño y la marca, los acabados o el servicio al cliente”. “Es aquí –subraya– donde las empresas gallegas sí pueden generar barreras de entrada a los productos de terceros países”.

Ante la vocación de impulsar nuevas empresas para garantizar el relevo generacional y repetir casos de éxito con expansión internacional, la apuesta, señalan los expertos, “se tiene que orientar hacia la creación de marcas que aporten como uno de sus valores fundamentales el diseño, incorporando el talento de diseñadores que sean capaces de trabajar en equipo”. La “capacidad creativa” aflora como “punto fuerte” de la industria del textil y la confección en la comunidad, “de manera que la adecuada explotación de esta capacidad puede dar lugar a la consecución de ventajas competitivas”.

La nueva aceleradora del sector aspira a lanzar entre 8 y 10 'startups' al año

Entre las actuaciones contempladas en el plan estratégico está, precisamente, la creación de la Business Factory Moda (FAB-LAB) para la aceleración de nuevas empresas innovadoras orientadas a mercados internacionales. Se prevé lanzar este mismo 2024 con una financiación de 1,27 millones de euros cada año hasta 2027 y el impulso de entre 8 y 10 startups por ejercicio.

Cointega apela directamente a exprimir el “elevado prestigio” de Inditex –“que se ha convertido en líder mundial y ha tenido gran influencia en cómo se está reconfigurando el sector–, Sociedad Textil Lonia y Adolfo Domínguez para, junto con otras firmas, “generar un efecto tractor”.

El escenario no es sencillo. Cae el consumo en el territorio nacional, algo que solo las empresas con presencia fuera pueden compensar. Baja, además, la cuota de mercado del canal multimarca, “que, a su vez, puede provocar la desaparición de un importante número de pymes que llevan años apostando por una marca e identidad diferenciadas”. Y el textil es un mercado “saturado de marcas, lo que hace difícil encontrar un hueco, a menos que se ofrezca un elemento diferenciador claro y que se disponga de los recursos necesarios para apoyarlo”.

Los datos

1.158 empresas

La mayoría, 736, se dedican a la confección de ropa. Unas 700 corresponden a personas físicas y hay una veintena de cooperativas.

2.066 millones de facturación

La cifra de negocio del segmento textil en la comunidad ascendió a 175 millones en 2022 y la confección concentró el 40% del importe de todo el país, casi 1.900 millones.

10.230 empleados

Son datos del pasado junio. En los últimos años se perdieron alrededor de 1.200 empleos directos en la industria, sobre todo en confección.

6.867 millones en exportaciones

Cifra de 2023. El textil, especialmente las prendas acabadas, concentraron el 22,8% de todo el negocio exterior de Galicia.

¿Quién lo tiene peor? Las firmas de retail más pequeñas, con mayor dependencia a la clientela nacional. Podrían asomarse al abismo de “una situación de insolvencia” en “pocos meses” si los márgenes operativos merman y padecen “una excesiva acumulación de stocks” por el alargamiento del plazo de venta, su concentración en los periodos de rebajas “e, incluso, quedando sin vender al finalizar la temporada”.

El diagnóstico de situación incorporado al plan estratégico 2024-24 identifica como principales debilidades del sector en Galicia la gestión de las existencias, la de compras y la logística. “Son aspectos susceptibles de mejora”, insisten los técnicos. “Resulta indispensable poner en marcha en las empresas estrategias de optimización de stocks, picking [preparación de pedidos para su reparto a la clientela] y costes logísticos en general, incorporando tecnologías de información y comunicación en estos procesos”, reclama.

Ese es el objetivo de otro de los programas que se van a llevar adelante en los próximos cuatro años. Cointega quiere “proyectos colaborativos para el lanzamiento de iniciativas estratégicas en materia de centrales de compra, de sistemas logísticos integrados y compartición de cargas y floteles” de la mano de los clústeres de Logística y TIC de Galicia. En esa misma línea va la creación o subcontratación de un centro de servicios comunes para las empresas del sector que, además de tareas logísticas, ofrezca fotografía de producto, corte automático, central de compras, actividad en el metaverso, el desarrollo de aplicaciones y el canal online.

Facilitar fusiones, mapa de capacidades, talleres y sello de sostenibilidad

  • La hoja de ruta hasta 2027 busca romper con el individualismo y potenciar las colaboraciones

El sector cambia a velocidad de vértigo y Cointega quiere ser también otro clúster para afrontar la nueva vida que tiene el textil por delante para cumplir con la sostenibilidad, la medioambiental, pero también la económica y social. Su nueva junta directiva se presentó el pasado 10 de julio con Javier Guerra en la presidencia. El exconselleiro y conocido empresario del sector apeló a hacer de Galicia “un polo de formación de la industria textil a nivel mundial”.

El plan estratégico del clúster hasta 2027 incorpora la elaboración de un mapa de capacidades en el que se identifiquen los perfiles profesionales y las necesidades formativas del sector, sobre todo en transformación digital, sostenibilidad, estrategia empresarial, consolidación económica y financiera e innovación. Se realizará a lo largo de este año para diseñar después un programa formativo y ponerlo en marcha con la previsión de poder llegar a 200 alumnos al año.

La transformación digital tendrá su propia medida con un programa de “transformación integral” de la cadena de valor textil moda a través del impulso de proyectos colaborativos para 10 firmas cada año. Es un doble reto porque, además del salto tecnológico, Cointega recuerda un reciente estudio del Observatorio Industrial del Textil y la Confección que pone sobre la mesa “el individualismo y el espíritu más bien conservador de los empresarios”, dos cuestiones que impactan de lleno en “la escasa dimensión empresarial y la falta de profesionalización de algunas compañías”.

El estudio del Observatorio proponía como alternativas para la modernización que se potencie “el cambio estratégico de las empresas” y facilitar “las fusiones entre compañías”. Cointega no va tan allá, pero sí habla de la necesidad del crecimiento inorgánico, habilitando un servicio permanente de consultoría y acompañamiento “para llevar a cabo operaciones de compra, venta y fusiones de empresas, tanto en el mercado español como en otros mercados internacionales”. Aspira a incrementar el tamaño de las firmas del sector y que pasen por un proceso de valoración al menos dos operaciones al año. Hay también un plan para la configuración de un plataforma colaborativa que permita “el intercambio de conocimiento entre empresas” y “facilitar la generación de ideas de proyectos” que puedan desarrollarse en conjunto.

Por su escasez, el textil quiere contar con una base de datos actualizada de talleres gallegos, del resto de España y norte de Portugal y activar un portal de consulta para los asociados en el que, además, se identifiquen proveedores de tejidos sostenibles. La reinvención de la industria de la ropa dentro de la circularidad es una obligación. De ahí la intención de las empresas de crear un sello de moda sostenible para “diferenciar determinadas colecciones y marcas” y abrir la puerta a los clientes más concienciados con el medio ambiente.

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