El rescate de Fandicosta cierra un ciclo inversor en Galicia de firmas pesqueras por 450 millones

Desde el año preCOVID y para nuevos barcos, factorías de elaborados, acuicultura o frigoríficos

Con la creación o subrogación de unos 700 puestos de trabajo

Firmada ante notario la venta de la fábrica de Moaña a Wofco

El "Ría de Aldán".

El "Ría de Aldán". / FDV

Lara Graña

Lara Graña

Para cuando la pandemia del coronavirus –aquel galimatías SARS-CoV-2– no tenía lugar siquiera en las mentes más lovecraftianas, la industria pesquera gallega había estrenado ya pesqueros de última generación como el Isla de Terranova, Falcon o Monteferro; extendido operaciones en Marruecos, Mauritania o Cabo Verde, para la pesca y elaboración de cefalópodos y túnidos; o multiplicado ofensivas de crecimiento en nuevos mercados para minorar el previsible bache del Brexit. Hay cifras: según el último informe disponible del Scientific, Technical and Economic Committee for Fisheries (Stecf), que es el organismo de la Comisión Europea que evalúa la huella económica de este sector, la inversión de capital gallego solo en el periodo 2015-2018 rondó los 190 millones de euros. Pero lo que vino a continuación, a efectos de comparación, ha sido superlativo. Solo el esfuerzo inversor ejecutado en suelo gallego en el último lustro –sin tener en cuenta operaciones en Grecia, Argentina, Paraguay, Namibia o Estados Unidos– ha rebasado sin ambages los 450 millones de euros, de acuerdo a la información recabada por FARO en fuentes de la industria. Un ciclo de apuesta por el capex (capital expenditures) coronado ahora con el traspaso en la propiedad de Fandicosta SA, a cambio de algo menos de 19,5 millones de euros, que abonará Worldwide Fishing Company (Wofco) en concepto de devolución de deuda.

La dimensión, capacidad y equipamiento de los arrastreros que operarán para las joint venture de Malvinas convierten a compañías como Pereira, Pescapuerta, Rampesca y Copemar en las que han destinado unos mayores importes –en cuanto a inversión ejecutada en Galicia–, toda vez que todos sus buques se han asignado a astilleros de las rías de Vigo y Pontevedra (Armón y Nodosa). Aunque están pendientes más operaciones de este tipo y que, en conjunto y según apuntaron a este periódico desde la patronal pesquera local Fifca (Falkland Islands Fishing Companies Association), implicarán un coste de 280 millones de euros en la próxima década; cada arrastrero de estas características cuesta, según arqueo y equipamiento, en torno a los 30 millones. Eso sí, han sido las fábricas de elaborados y de logística de frío las que, en conjunto, han sido más generosas en el periodo 2019-2024. Por ejemplo, con los 30 millones de euros con los que la centenaria Hijos de Carlos Albo –propiedad de Shanghai Kaichuang– levantó la nueva fábrica de la Plisan; o los 20 millones ejecutados por Conservas Cerqueira para la planta de Rianxo y proyectados por Stolt Sea Farm para sus instalaciones acuícolas de Cervo.

Más capacidad y valor

Las grandes operadoras comparten estrategia: más capacidad en origen, procesos más verticalizados y valorización de la materia prima. De ahí las inversiones en flota, en crecimientos orgánicos e inorgánicos –tanto en España como en terceros países– y en maquinaria de última generación para las factorías, respectivamente. Ahí se enmarcan inversiones de Iberconsa en la antigua Freiremar de Bouzas (15 millones); la compra de la unidad productiva de Isidro de la Cal y la reforma integral de la fábrica de Vilagarcía, a cargo de Profand (35 millones); la reconstrucción de la propia Fandicosta, con la incorporación de una línea para envasado en bandeja (26-27 millones); o la eclosión de nuevos espacios para almacenamiento frigorífico a cargo de Frioya –en fase de ampliación ya en la nueva planta de Mos–, Friotea, Hermanos Fernández Ibáñez, Norfrío, Frivigo u Orpagu, con en torno a 60 millones ejecutados o en fase de consolidación.

Las marcas

La compra de tres buques para NAFO por Valiela, la ampliación proyectada por la conservera Ignacio González Montes, la ya finiquitada de Lago Paganini, la compra de Galiciamar por Interatlantic y la expansión en el puerto de O Berbés por Congelados Maravilla completan este auténtico despliegue basado en las necesidades actuales y de medio plazo para una industria cada vez más globalizada y enfocada a un cliente itinerante en gustos y posibilidades de compra.

En lo relativo al empleo, y de acuerdo a las mismas fuentes, la puesta en marcha de nuevas fábricas, ampliación de otras existentes o el rescate de proyectos insolventes (Fandicosta o Isidro de la Cal) han permitido crear o evitar la destrucción de más de 700 puestos de trabajo en este mismo periodo.

Lorenzana: “Hemos salvado 214 empleos con el esfuerzo y altura de miras de todos”

El Ejecutivo gallego se embarcó en el proceso de reestructuración de Grupo Fandicosta como accionista de la factoría de Moaña, con un 12,15% del capital social y equivalente a un riesgo de tres millones de euros. También como acreedora, con un saldo superior a otro millón de euros más, por préstamos participativos. “Renunciamos [a la porción de capital] a condición de preservar el empleo, por lo que negociamos la preservación de más del 90% de los puestos de trabajo productivos”, recuerda la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana. Satisfecha por el devenir de la operación, el trabajo de su equipo –tanto en Xesgalicia como en el Igape– y el engranaje de la Oficina Económica, una de sus apuestas contra la burocratización y para el acompañamiento de empresas. “Estamos muy contentos, y yo muy orgullosa de todos. Hemos conseguido salvar 214 puestos de trabajo con esfuerzo y altura de miras por parte de todos”, abunda a FARO.

Incide Lorenzana en que “no podía caer algo así”, máxime con una factoría de reciente construcción y que había recibido inversiones recientes para prepararse para el futuro de la venta minorista (retail), el de las bandejas en atmósfera modificada. “Ha sido un trabajo conjunto”, y enumera la conselleira el rol de la banca acreedora –el plan de reestructuración conllevó quitas del 50%–; los acreedores minoritarios –la quita en su conjunto rebasó el 77%–, que no formularon impugnaciones al decreto de homologación; o los agentes sociales, que “entendieron que era necesaria la espera para no frustrar la solución”. “Si cada uno hubiese actuado pensando únicamente en lo suyo, y no en un interés superior, no estaríamos contando esto”. CC OO, en un comunicado, ha agradecido también la buena disposición de todas las partes. On Tax & Legal ha ejercido de asesor de la parte compradora; Garrigues y Deloitte, por Fandicosta.

El erario público da por perdido también el crédito subordinado derivado de los préstamos participativos. Pero no dejará de hacer seguimiento a la gestión de Worldwide Fishing Company (Wofco), que desde este lunes es la empresa empleadora y que, remata María Jesús Lorenzana, “tendrá a su disposición” todo el abanico de gestiones que ofrece la Oficina Económica, a efectos de acompañamiento para lo que la multinacional pueda necesitar a futuro.

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