El peso de los salarios en el PIB gallego cae a mínimos frente al auge de los beneficios

La remuneración a los trabajadores supone el 42,8% y las ganancias de empresas escalan a más del 48%

El pago por hora efectiva es un 16% más baja que la media estatal

Protesta laboral de trabajadores delante de la oficina del Banco Santander en A Coruña

Protesta laboral de trabajadores delante de la oficina del Banco Santander en A Coruña / Iago López

Julio Pérez

Julio Pérez

Aunque formalmente es un concepto de esa macroeconomía que a menudo parece muy lejana en el día a día del ciudadano, el Producto Interior Bruto (PIB) sirve de termómetro para conocer la riqueza de un territorio porque refleja algo tan palpable como el valor de todos los productos fabricados y los servicios que se dan durante un periodo determinado. Se mide desde la óptica de la demanda, teniendo en cuenta el consumo de los hogares, el gasto público de las administraciones, la inversión de las empresas y el balance del comercio exterior; o de la oferta, con la aportación de cada uno de los grandes sectores. En Galicia se superaron los 75.800 millones de euros el pasado año tras un ascenso del 1,8% en comparación con 2022 y un 5,8% por encima de los niveles prepandemia.

El primer pronóstico de la Xunta para este 2024 contempla un incremento del PIB del 1,9%. “Este escenario, como viene ocurriendo en los últimos años, está sujeto a la incertidumbre ante la evolución de la actividad global, la lenta disminución de la inflación junto con los elevados tipos de interés, que limitan la actividad económica”, reconoce la Consellería de Facenda en el informe de contexto que acompaña las cuentas autonómicas del actual ejercicio aprobadas el pasado 19 de diciembre. Seis meses después, el Instituto Galego de Estatística (IGE) eleva la previsión al 2,1% en el cuadro a largo plazo que acaba de publicar para cumplir la normativa europea de planificación plurianual pensando en futuros presupuestos. Para 2025 calcula una subida del 1,8%; del 1,7% en 2026 y 2027; y del 1,6% en 2028. Una senda de alzas sostenidas, a pesar de que el organismo pone en negativo entre 2023 y 2025 la contribución del factor trabajo en el crecimiento potencial de la economía por, entre otras razones, el declive demográfico.

El mercado laboral dejó atrás también la sangría en la ocupación provocada por la crisis del coronavirus. En mayo hubo 1,077 millones de afiliaciones a la Seguridad Social en Galicia, casi 59.000 más que en ese mismo mes de 2019. El escudo a las rentas con la exoneración de las cotizaciones y el pago de salarios a cargo del erario público en los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) salvaron al tejido productivo del agujero negro en el que sí cayó durante la grave crisis financiera de 2008. La economía se desplomó el 8,9%, pero la menor dependencia del turismo extranjero, el peso de la industria agroalimentaria, la rápida recuperación de la industria del motor y el alivio del golpe en los hogares con las ayudas de las administraciones evitó un recorte todavía mayor. De hecho, los salarios representaron el 47,5% del PIB de Galicia en 2020, un peso que no se veía desde 2011, según aflora el IGE en el estudio recién publicado sobre la remuneración del factor trabajo en la economía gallega.

Las retribuciones tanto en efectivo como en especie rondaron los 27.840 millones de euros en el primer año con el COVID-19, un 3,7% por debajo de 2019. Los beneficios de las empresas mermaron el 9,9%, hasta los 25.800 euros. La evolución desde entonces ha sido muy diferente.

Volviendo a la tendencia que se veía claramente antes del estallido de la pandemia, las ganancias pisan el acelerador y recuperan con creces el terreno perdido. El excedente bruto de explotación, que engloba el importe que se quedan las compañías una vez descontados el desembolso a sus plantillas y las facturas de sus consumos intermedios, rebasó los 36.600 millones de euros en 2023. Cifra récord que incluye también la renta mixta bruta, es decir, el beneficio de los negocios de autónomos. Representó el 48,3% del PIB de la comunidad tras las subidas del 13,8% en 2021, el 15,2% en 2022 y el 8,3% el pasado año.

La remuneración a los asalariados engordó también, pero muy por debajo de los beneficios empresariales: 6,2% en 2021, 3,6% en 2022 y 5,9% en 2023. Su cuota en el PIB marca un mínimo histórico en el 42,8%. Justo lo contrario que en el conjunto del Estado, donde los sueldos contribuyen con el 47,9% de la economía (47,8% en 2022); y que en la UE, donde saltaron del 46,8% al 47%. Galicia se distancia cada vez más del 48% que el pago a los trabajadores llegó a suponer en el PIB en 2009.

“En términos corrientes la evolución de la remuneración a los asalariados en Galicia vuelve a ser positiva en el año 2023, pero el crecimiento es más moderado que en otros espacios económicos”, señala el IGE. Frente a ese menos del 6% de alza en la comunidad, las retribuciones aumentaron el 8,8% en el conjunto del Estado y un 7% en el territorio comunitario.

La brecha salarial de Galicia con la UE mermó hasta 2009 y no dejó de aumentar desde entonces

El abono por hora efectiva en Galicia se situó en 20,7 euros en 2023. Es un 16% menos que en toda España y cerca de un 28% inferior a la media europea. La remuneración en la comunidad avanzó lentamente hacia la convergencia con la UE entre 2000 y 2009, cuando la diferencia fue del 20%. A partir de entonces, la brecha cambió de marcha y se acentúa otra vez. Los tres escenarios coinciden en la enorme proporción del sector servicios dentro de la partida salarial, aunque con variaciones sustanciales. En España representa el 78,8%; alrededor del 75% en la UE; y el 72,6% en Galicia, que acumula un mayor peso de la industria y la energía (18%) en comparación con el resto del país (13,6%), pero por debajo en la UE (18,5%).

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Retribución por hora efectiva trabajada / H. Barreiro

Eso no quiere decir que la comunidad sea ajena al problema de la desindustrialización. “Analizando la evolución del peso de la remuneración de asalariados por sectores a lo largo de los últimos 23 años se observa cómo el peso de la industria se va reduciendo en todo el periodo”, resalta el IGE. La actividad manufacturera concentraba el 24% de los salarios de Galicia en el 2000.

Galicia solo tiene mejores salarios que el total del Estado en agricultura, ganadería y pesca: 10,2 euros por hora, mientras la media estatal es de 9,2 euros. En el resto de sectores, la comunidad aparece por debajo de la media autonómica.

Las diferencias más acusadas están las actividades inmobiliarias, que remuneran en Galicia la hora a 7,7 euros, un 70% menos que el conjunto del país; en banca y seguros, con 28,8 euros, un 34,8% menos; la desigualdad en actividades profesionales, científicas, técnicas, administrativas y servicios auxiliares es del 23,8% (17,9 euros); y en comercio, transporte y hostelería son 16 euros, un 22,7% inferior al resto de España. La retribución por hora es muy similar en construcción (21,5 euros); y la diferencia en administración pública, educación, sanidad y servicios sociales ronda el 4% (29,6 euros).

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