Agricultura

España ya es el principal productor europeo de kiwi, aguacate y papaya

Además estar cada vez más demandadas, el cultivo de frutas exóticas es una alternativa para los agricultores ante el cambio climático

Economia Ambiente en el mercado de frutas y hortalizas de Mercabarna.

Economia Ambiente en el mercado de frutas y hortalizas de Mercabarna. / DANNY CAMINAL

María Jesús Ibáñez

La mayoría son frutas tropicales, aunque las hay también que llegan del Lejano Oriente. Algunas están consolidadas en España desde hace años, otras han empezado a llegar ahora. "Además de tener una demanda creciente por parte del consumidor, lo cierto es que son una alternativa real para los agricultores españoles, sobre todo porque con el cambio climático se están modificando también las condiciones de cultivo de los productos tradicionales", observa Juan José Hueso, especialista en Fruticultura de la Estación Experimental Cajamar, situada en El Ejido (Almería).

"La cercanía de las zonas productoras españolas a los mercados europeos es clave, porque nos permite que aquí se cojan maduras del árbol, a diferencia de lo que ocurre con las que llegan de países sudamericanos, que suelen recolectarlas cuando aún están verdes", subraya Hueso. Eso les aporta un sabor y una calidad que otros no tienen. Otro factor diferencial, indica, "es la garantía y la seguridad con que se producen", agrega. Aunque todavía tienen margen de crecimiento, lo cierto es que España ya es el principal productor europeo de algunas de ellas, como el kiwi, el aguacate y la papaya.

Las compras de estas frutas de procedencia foránea van en aumento en los hogares españoles, impulsadas sobre todo por la popularización del aguacate. Según los datos del último 'Informe de Consumo Alimentario' del Ministerio de Agricultura, correspondiente a 2022, estos productos tienen cada vez una mayor presencia en la dieta. Por detrás de los cítricos, las exóticas "son el segundo tipo de frutas con más relevancia en la cesta de la compra, con el 21,6% del total de los kilos comprados", indica el balance. "En facturación -prosigue el mismo documento- es el segmento que mayor proporción representa, ya que supone algo más de uno de cada cuatro euros invertidos en fruta, es decir representa el 26,3% del valor del mercado".

Hueso distingue entre dos grupos de entre las frutas exóticas que se cultivan en España: las que califica de tradicionales, porque llevan ya años instaladas aquí y se han afianzado en distintos territorios, y la de nueva introducción. Entre las primeras, destaca el aguacate y junto a él cita el mango, el kiwi y la chirimoya y el níspero. Entre las segundas, sobresale con fuerza la papaya y, de manera más incipiente, la pitahaya y el maracuyá o fruta de la pasión.

El aguacate

El aguacate ha ganado protagonismo en la cesta de la compra y se ha convertido en un ingrediente cada vez más habitual en los hogares. Una gran parte de su cultivo en España se localiza en Málaga y la zona costera de Granada, por su clima subtropical. En los últimos años se ha extendido a Cádiz, Huelva, Alicante y Valencia "y se está explorando en alguna zona de Galicia, aunque allí es aún testimonial", puntualiza el experto de Cajamar. "Parcelas que antes estaban dedicadas a cítricos, ya fueran naranjas o nísperos, se están reconvirtiendo ahora en campos de aguacates", confirma Hueso, que destaca que la superficie cultivada se ha multiplicado por ocho en los últimos años.

México respalda medidas para reactivar exportación de aguacate a EE.UU.

Aguacates. / EFE

A finales de 2022, España exportó casi 63.000 toneladas de aguacates a la Unión Europea o al Reino Unido. Según los datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), en 2022 se exportaron un total de 393.858 toneladas de aguacates y se importaron 404.190. "Es un cultivo que requiere de un clima sin heladas y cuyo consumo de agua es similar el de los cítricos", asegura Hueso.

El mango

Desde hace ya unos 15 años, el cultivo del mango se ha ido extendiendo por el litoral de Málaga y de Granada, donde ya ocupa una superficie de unas 6.000 hectáreas. "Es un árbol que, como el aguacate, tampoco quiere heladas, reclama unas temperaturas mínimas por encima de 10 grados y es algo menos exigente con las necesidades de riego", explica el especialista. También hay una pequeña parte de la producción que se realiza en invernaderos.

Unos mangos expuestos en el mercado de La Boqueria de Barcelona.

Unos mangos expuestos en el mercado de La Boqueria de Barcelona. / DANNY CAMINAL

"Encontramos una variedad de mango, nada fibrosa, que se adaptó muy bien al clima y los terrenos de esa zona de la Costa Tropical [en las inmediaciones de Motril] y que se cosecha entre septiembre y noviembre, que son unas fechas en las que no hay competencia de América del Sur", relata Hueso. Eso abrió una ventana de oportunidad a los productores de cara a las exportaciones hacia Europa.

El kiwi

Originario de China, el auge del kiwi en España se produjo hace ya más de 50 años, cuando se empezó a plantar sobre todo en Galicia y Asturias. "Es un cultivo de clima suave y humedad alta, que ahora también se está probando en la Comunidad Valenciana", indica el ingeniero agrónomo. Además del tradicional kiwi verde, el más popular, se están cultivando también variedades más delicadas y con un valor añadido en el mercado: el amarillo, que está creciendo mucho en España, y el rojo, todavía minoritario. 

Kiwis en un supermercado.

Kiwis en un supermercado. / EP

Cada español consume unos dos kilos de kiwis al año, según los datos del Ministerio de Agricultura. En 2022, se exportaron 49.445 toneladas de kiwis y se importaron otras 244.074 toneladas, fundamentalmente de Italia, Nueva Zelanda, Francia y Chile, recoge el balance anual del ICEX.

La chirimoya

Es, posiblemente, la fruta exótica que más tiempo lleva afincada en España, concretamente en la costa granadina, ya en siglo XVIII se cultivaba en algunos huertos particulares, antes de dar el salto a la producción más industrial en la segunda mitad del siglo XX. La planta se ha adaptado muy bien al clima mediterráneo templado, lo que ha convertido a España en el primer productor comercial del mundo de este producto. Cada año se producen entre 40.000 y 50.000 toneladas anuales, según datos estadísticos anuales del observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.  

Imagen de varias chirimoyas.

Imagen de varias chirimoyas. / Pixabay

En la actualidad, se dedica a la producción de chirimoya una superficie de unas 3.000 hectáreas. "El problema de la chirimoya es la corta vida que tiene una vez cosechada, por eso su consumo es sobre todo local, circunscrito a Andalucía, explica el agrónomo Juan José Hueso.

La papaya

La papaya, muy popular en Brasil, es una de las frutas de nueva incorporación. "Se ha generado una demanda importante, bien por la inmigración procedente de Sudamérica, bien porque el consumidor autóctono la ha descubierto y la ha incorporado rápidamente", cuenta Hueso. También la industria la ha adoptado con celeridad. Empezó cultivándose en Canarias, pero ahora está ya implantada en el sudeste peninsular, "en este caso en zonas que disponen de invernaderos, en Murcia, Almería y Málaga, porque allí se desarrolla mejor", agrega.

Papaya.

Papaya. / Pixabay

Es una fruta muy saciante de la que España exportó en 2022 algo más de 11.200 toneladas de papayas e importó 15.557 toneladas. La papaya española es más barata que la brasileña y, además, "tiene una trazabilidad garantizada, que llega al supermercado pocos días después de ser cosechada", apunta Hueso.

La pitahaya y el maracuyá

La fruta del dragón o pitahaya, de sabor dulce y refrescante, su pulpa jugosa, empezó a cultivarse en España en torno a 2005. "Primero se produjo en Canarias y en 2015, ya estaba en la península", señala el experto de la Estación Experimental Cajamar. "Es una planta, además, que como pertenece a la familia de los cactus, tiene una demanda de agua más baja... Eso sí, hay que protegerla del exceso de radiación solar", apunta.

Ejemplar de pitahaya en el mercado de la Boqueria de Barcelona.

Ejemplar de pitahaya en el mercado de la Boqueria de Barcelona. / RICARD CUGAT

Algo más incipiente es el cultivo del maracuyá fruta de la pasión. "En Canarias sí lleva algo más de tiempo, pero en territorio peninsular todavía se encuentra en fase de adaptación, en algunas fincas de Andalucía Occidental, todavía de modo testimonial", concluye Hueso.

Suscríbete para seguir leyendo