Manuel Vázquez | Presidente de Aclunaga

“El estigma de los años 90 ya casi está erradicado”

“Galicia se ha especializado mucho. No está en esa guerra de producción en cadena que hacen otros países como Turquía“

Manuel Vázquez, presidente de la Asociación Clúster del Naval Gallego (Aclunaga). 
  | // ACLUNAGA

Manuel Vázquez, presidente de la Asociación Clúster del Naval Gallego (Aclunaga). | // ACLUNAGA / jorge garnelo

–La novena edición de la Feria Internacional de la Industria Naval (Navalia) regresa entre este 21 y 23 de mayo. ¿Qué significa un evento de este tipo para el sector?

– Hay mucha expectación en torno a la feria, y está claro que ya es un revulsivo. Es un referente no solo a nivel nacional, como en sus inicios, sino en todo el mundo.

–Los grandes astilleros viven un momento dorado. Van “viento en popa, a toda vela”. ¿Mantendrán ese rumbo a largo plazo?

–Ahora mismo las expectativas de carga de trabajo son buenas. Tanto a nivel público, en la ría de Ferrol, como en los astilleros privados, sobre todo concentrados en la ría de Vigo. Pero también son buenas para la industria colaboradora porque su producto se está introduciendo cada vez más en nuevos mercados. Siempre debemos tener en cuenta que el sector naval no son solo astilleros. De hecho, si comparamos su facturación con los ingresos de la industria colaboradora, es muy similar.

–La competencia del extranjero es latente: atarazanas produciendo en serie, como vemos desde hace años con Turquía, sin ir más lejos. ¿Supone una amenaza?

–La construcción naval en Galicia se ha especializado mucho. Fabricamos un producto siempre ad hoc, con un alto grado de tecnificación. No estamos en esa guerra de producción en cadena, en serie, que hacen otros países como Turquía. Turquía está en una fase en la que nuestro sector naval se encontraba hace medio siglo. Es nuestro competidor, evidentemente, pero no es nuestro espejo.

–Especialización para ser más competitivos... ¿También I+D+i?

–Claro. Tenemos que entender que la mejora de la competitividad no puede estar basada en los costes de mano de obra o de producción, sino en mejoras de los procesos para ser más productivos. Tenemos que tener personal bien cualificado, con unas condiciones socioeconómicas en línea con el entorno en el que estamos, y para llegar a esto tenemos que invertir en innovación, en diseño, en desarrollo y tecnología, que es lo que nos puede hacer mejorar.

–O sea, la innovación puede “matar dos pájaros de un tiro”, contribuyendo a ser más competitivos y atajando la falta de mano de obra que adolece el sector.

–Creo que la falta de mano de obra no se suscribe solo al sector naval, sino que es un problema del sector industrial. Es un problema sociológico, a mi modo de ver, porque hoy en día existe un rechazo generalizado a ser calderero, electricista, mecánico, carpintero, alicatador… Hay un rechazo claro. La juventud no ve su camino en el sector industrial, en general, y el naval además tiene sus peculiaridades. Pero también hay que reconocer que el naval del siglo XXI no es el naval de finales del siglo XX.

–¿En qué ha cambiado a nivel laboral? En condiciones.

– Ese estigma que teníamos del sector naval de los años 80 y 90, que era real, ya está casi erradicado. En cuanto a peligrosidad, en cuanto a penosidad, en cuanto a horarios... Las jornadas maratonianas o esas horas extra sin fin, por ejemplo. Todo eso, por suerte, ha ido desapareciendo por lo inútil que muchas veces era, porque era completamente improductivo, y por el rechazo de la parte social.

–Aun así la siniestralidad está presente, ¿cómo debe abordarse?

–Tiene que haber concienciación por la parte empresarial y por la parte laboral. Las empresas tienen que poner todos los medios posibles, todos los que marque la ley, y tienen que ser proactivas en materia de seguridad. Ir siempre un paso por delante. Y la parte laboral tiene que ser consciente de que ante un riesgo, o un posible riesgo, hay que parar de trabajar.

–El Perte del Naval se resolvió a mitad del pasado mes: cuatro millones para la provincia de Pontevedra de los 81 asignados, menos de la mitad. ¿Qué ha fallado?

–El Perte nace como una idea fenomenal. El problema es que no hubo diálogo con el sector y no se escuchó a Galicia, entre otras cosas para saber qué tipo de empresas querían optar a esas ayudas. Muchas empresas que querían presentarse no pudieron por el tamaño de las ayudas y otras no pudieron porque no tenían capacidad interna para desarrollar la documentación para presentarse.

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