La flota renovará los buques de Malvinas con una ‘macroinversión’ de 280 millones

Asignadas las cuotas para 25 años, las armadoras reemplazarán más de media docena de arrastreros

Será el proceso de recambio más ambicioso en el sector en 40 años

Costados de estribor de los buques “Prion” y “Argos Berbés”, que construye Nodosa.

Costados de estribor de los buques “Prion” y “Argos Berbés”, que construye Nodosa. / FDV

Lara Graña

Lara Graña

El de las Malvinas o Falklands es uno de los caladeros de mayor relevancia para España, tanto para la flota extractiva como las plantas de procesado. La práctica totalidad del calamar loligo que se extrae de sus aguas jurisdiccionales se exporta a Europa: la ventana de entrada es el puerto de Vigo. La explotación de este recurso está en manos de empresas mixtas o joint ventures, una fórmula que proliferó en la pesca a partir de los años ochenta –para Namibia, Angola o Sudáfrica–, con un protagonismo absoluto de las armadoras de capital gallego. A excepción de unidades como Montelourido, Igueldo o Monteferro, y con visitas esporádicas del Kestrel, los diecisiete arrastreros congeladores que se dedican al loligo en las Falkland recalan dos veces al año en los muelles de Beiramar. Generando un skyline propio que, aunque arraigado en la ciudad, ha cambiado bastante en los últimos años con la renovación de algunos de estos pesqueros. Solo ha sido un primer paso, porque las propias armadoras estiman que realizarán una inversión de cerca de 280 millones de euros en los próximos diez años. Nuevas construcciones. Más eficiencia y rentabilidad. Mejores condiciones a bordo. Oportunidad de negocio para el naval gallego. La asignación de cuotas por 25 años –con la consiguiente necesidad de disponer de unidades modernas– ha despejado al completo este cronograma.

La cifra la aporta el secretario ejecutivo de la patronal Falkland Islands Fishing Company Association (Fifca), James Bates, a preguntas de FARO. “Hay una buena probabilidad de que el resto de la flota arrastrera de las Falkland especializada en calamar loligo se haya renovado en un periodo de diez años, con un coste estimado de cerca de 280 millones de euros”, apunta. Es un importe colosal que se suma a los 100 millones de libras (117 millones de euros, al tipo actual de cambio) invertidos en el periodo 2019-2022, y otros 100 millones de libras más que están en ejecución a día de hoy. Corresponde, en este último caso, a las construcciones asignadas a los astilleros Nodosa y Grupo Armón: dos inéditos arrastreros de proa invertida para las joint venture de Pescapuerta y Pereira y un tercer buque para la de Copemar. Llevarán en el casco los nombres Prion, Argos Berbés y Hadassa Bay, respectivamente.

Ejemplos

Además de estas unidades, en fase de armamento o inminente botadura, el naval gallego ya se encargó de ensamblar cuatro arrastreros hasta la fecha, que se corresponden con esos primeros 100 millones de libras ya invertidos en el caladero. Fueron dos para la joint venture de Rampesca (Montelourido y Monteferro), además de los barcos Falcon (Pescapuerta) y Argos Cíes (Pereira). Todos ellos, con cambios significativos en la habilitación, consumos de energía y mejora de las condiciones de trabajo a bordo, con la reducción del tamaño de las cajas para facilitar las labores de empaquetado y almacenamiento en el parque de pesca y bodega. Además, todos los proyectos contaron con una intensa participación de empresas gallegas de maquinaria de cubierta, equipos de navegación, salas de elaborado, aparejos y, de forma periódica, subidas a carro para realizar ajustes.

Otras armadoras que participan en el caladero han optado, de momento, por proyectos de reforma de gran envergadura. Lo ha hecho la participada de Lafonia con los arrastreros congeladores New Polar y Sil: el primero fue alargado en 14 metros, con una obra de cinco millones de euros ejecutada también por Nodosa; el segundo recibió otra cumplida partida para reformas en el parque de pesca o maquinaria de cubierta. Lo mismo hizo Marfrío con el Igueldo, con obras por importe de unos nueve millones de euros. La nómina de buques a renovar, a corto o medio plazo, es igualmente larga. Están los dos buques participados por Chymar, Hermanos Touza (1986) y Golden Chicha (1990), o el coloso Beagle F1 (es el pesquero de mayor eslora con capital gallego, antiguo Nuevo Alcocero, con 100 metros). También Robin M. Lee (Lafonia, Moradiña) o Venturer (Pescapuerta). Las construcciones que están ahora en marcha retirarán, por lo pronto, a dos embarcaciones de renombre en la flota: Capricorn (1977) y Argos Vigo (1988). La de Copemar –está utilizando de momento el Castelo, con un contrato de charter– ocupará el sitio del malogrado Baffin Bay.

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