Seadrone, fabricante vigués de drones marinos, pasa a manos del grupo madrileño Zelenza

La firma, de más de 2.500 trabajadores, adquiere la mayoría accionarial y aspira a liderar el mercado de defensa y seguridad

La “SEAD 23”, durante unas pruebas con la OTAN.

La “SEAD 23”, durante unas pruebas con la OTAN. / Cedida

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

El ingeniero naval Íñigo Echenique decidió lanzarse a la fabricación de USVs (siglas en inglés para Vehículos de Superficie No Tripulados) o drones marinos. Por eso, en 2016 lanzó la firma Seadrone, una empresa radicada en Vigo que iniciaría su andadura con proyectos para la Civil UAVs Iniciative, el polo aeronáutico con base en Rozas (Lugo). Aunque por el camino realizó otras unidades con diversos usos, todos los avances e investigaciones de esta pyme desembocaron en la creación de una embarcación pensada para el sector de la seguridad y la defensa, el SEAD 23. Ahora, la firma se prepara para dar el salto a la comercialización de sus productos y al mercado internacional de la mano del gigante tecnológico español Zelenza. El grupo, que cuenta con más de 2.500 trabajadores en todo el país, se ha hecho con la mayoría accionarial de la firma viguesa y aspira a liderar el mercado de los USV en el ámbito de la defensa y seguridad.

Seadrone, que ya luce logo en su página web acompañado con una referencia a Zelenza, es una empresa con ocho trabajadores que hoy centra sus trabajos en perfeccionar la SEAD 23, una unidad de 7 metros de eslora con una autonomía de 300 millas náuticas y una velocidad de 20 nudos.

Buques de la armada

El dron se ha convertido en el USV más veterano en cuanto a ejercicios internacionales realizados, con un total de ocho despliegues e integración en buques de la Armada. De hecho, solo el año pasado estuvo embarcado en el buque anfibio Castilla, el Juan Carlos I y el BAM Furor. Es por este motivo que existe un fuerte interés de la Armada tras las buenas experiencias, además de la propia OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Fue testado para misiones de escolta, protección, batimetría, operaciones nocturnas por periodos de hasta 14 horas ininterrumpidas.

La empresa se exprimió al máximo en todas estas operaciones y decidió poner una parte en venta el año pasado para ganar músculo y afrontar los siguientes pasos, que pasan principalmente por iniciar la fase comercial. La que decidió apostar por Seadrone fue Zelenza, empresa tecnológica con experiencia en drones terrestre y aéreos que completa el círculo incluyendo lo USV con la incorporación de la firma viguesa.

Modelo colaborativo

Según explicaron a FARO fuentes de Zelenza, la empresa se decantó por Seadrone en su “apuesta por soluciones innovadoras y disruptivas del mercado”. Su plan es invertir en un modelo colaborativo con pymes tecnológicas a las que ofrece “estructura y respaldo financiero para que sigan con el desarrollo de sus tecnologías y proyectos”, como es el caso de la firma viguesa. De hecho, destaca que “es la empresa nacional con más experiencia en barcos no tripulados, la que ha diseñado, construido y probado con éxito más unidades y tipologías”.

“Ha marcado hitos relevantes y cuenta con productos plenamente desarrollados. Además de ello, su trabajo tiene una componente de alta innovación relevante”, añadieron.

Desarrollos

Los comienzos de Seadrone estuvieron vinculados al polo de Rozas y a Indra, empresa con la que lanzó el prototipo USV-0 y el USV-I, embarcaciones semirrígidas para rescate marítimo. Fruto también de la Civil UAVs Iniciative lanzó la USV Mar 2, una embarcación pensada para vigilancia medioambiental, de mayor tamaño (10,5 metros) y de acero. Fue fabricada en Montajes Cancelas y en la que participaron otras seis firmas gallegas y Aimen.

De forma paralela, Seadrone participó en un proyecto europeo denominado Ocean 2020, pensado para desarrollar y mejorar las misiones de vigilancia marítima e interdicción en el mar a través de la integración de plataformas aéreas y navales tanto tripuladas como no tripuladas. Era la única empresa gallega que participaba y tuvo como resultado el nacimiento de la SEAD 23.

De igual forma, Seadrone participó en un dron marino para Marine Instruments o en la fabricación de barcos eléctricos de recreo.

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