El alquiler medio se dispara a 511 euros en Galicia tras un alza récord del 8% este año

La subida casi duplica la del pasado 2022

Vigo y A Coruña superan el umbral de los 600 euros al mes

El encarecimiento en los concellos medianos llega al 11% en 2023

Una persona consulta los precios en una inmobiliaria.

Una persona consulta los precios en una inmobiliaria. / Alba Villar

Julio Pérez

Julio Pérez

Por enésima vez, la vicepresidenta segunda y conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda arremetió el pasado 5 de diciembre en una comparecencia en el Parlamento de Galicia contra la ley estatal de vivienda y la posibilidad de declarar zonas tensionadas en el mercado residencial en la comunidad y poner topes a los precios para atajar el evidente problemón de los alquileres para la mayoría de los ciudadanos. “Medidas erróneas”, según Ángeles Vázquez, que defendió el trabajo del Ejecutivo autonómico en el análisis “de manera constante” del sector y la necesidad de adoptar cualquier decisión con “estudios rigurosos”. Ella misma anunció que el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) ultimaba en aquel momento un informe sobre los precios de los arrendamientos y las compraventas de vivienda. ¿Y qué dice ese análisis? Que en 92 concellos, un tercio del total, existe especial riesgo de oferta insuficiente de inmuebles para la población. La vicepresidenta achaca el elevado número a “la falta de concreción” de la norma e insistió en que “no es la solución en absoluto”, a pesar de que una de las enmiendas presentadas por el propio PPdeG a la Lei de Medidas Fiscais e Administrativas que acompaña a los presupuestos regionales para 2024 prevé, precisamente, desplegar el instrumento a petición de cualquier ayuntamiento que lo justifique.

Mientras, en la calle, el alquiler sigue encareciéndose vertiginosamente. El importe medio alcanzó los 525 euros el pasado noviembre, un 8,7% más que en el mismo mes de 2022, según el balance que acaba de publicar también el IGVS, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda. El acumulado en lo que va de año ronda los 511 euros tras una subida anual del 8,2%. Nunca los precios de los arrendamientos habían superado tanto en la comunidad, prácticamente el doble que en 2022 (4,8%); ni hay precedentes tampoco de saltar el umbral de los 500 euros en la media del recibo. En 2015 se situó en 363 euros. Desde entonces, el incremento fue del 44%. En Galicia necesitan unos 150 euros más para alquilar un piso que hace ocho años.

Con las más de 4.800 del mes pasado, las fianzas de contratos depositadas en la administración autonómica este año a 34.411. En el mismo periodo del pasado ejercicio alcanzaron las 33.600. Una pequeña parte de ellas estaba pendiente del año precedente. Entre las que sí corresponden a contratos de 2023, alrededor de 32.200, cada vez tienen un menor peso los arrendamientos baratos. Los de 200 a 300 euros suponen el 8,7% y los de 300 a 400 concentran el 23,6% del total. Uno de cada cuatro va de los 400 a los 500 euros. Cerca del 19% está entre los 500 y los 600 euros; el 10% se enmarca entre los 600 y los 700; y el 5,7% llega a los 800.

Lo más llamativo es cómo evolucionan los arrendamientos en los tramos más elevados de cuantía. Todavía faltan los datos de este mes de diciembre y los alquileres de 600 a 700 euros (3.297 contratos) aumentaron en Galicia un 16% en comparación con todo el año pasado año; los de 700 a 800 se incrementaron el 40% (1.837); un 43% los de 800 a 900 (807); un 53% los de 900 a 1.000 euros (421); y un 28% los que superan los 1.000 euros al mes (579).

Si en el conjunto de la comunidad la media cabalga a galope por encima de los 500 euros, en los dos concellos con más población queda atrás ya el nivel de los 600 euros. En Vigo son 609,6 euros, como recoge la actualización del IGVS, tras un alza anual del 8,5%; y 617 euros en A Coruña, con un rebote del 7%. Lidera las subidas este año Santiago de Compostela: 565 euros, un 9,2% más. En Pontevedra la media sobrepasa los 539 euros después de un avance del 7,8%; los alquileres en Ourense se encarecieron un 7,3% (445 euros); un 8,5% en Lugo (432 euros); y el 8,3% en Ferrol (401 euros). Respecto a 2015, cuando comenzó los arrendamientos empezaron su meteórico ascenso en número y cuantía, el precio se disparó casi un 61% en la ciudad de Pontevedra y más de un 48% tanto en Vigo como en A Coruña. El menor porcentaje está en Ourense: 37,4%.

Aunque la variación de las siete urbes es fundamental para supervisar el mercado –suman entre ellas 18.600 fianzas–, lo que está pasando en los concellos de tamaño medio es todavía peor este año. En los municipios de la comunidad que tienen entre 20.000 y 50.000 habitantes el encarecimiento de los alquileres este año alcanza el 11%, hasta una media de 484 euros. En los de la horquilla de 5.000 a 20.000 vecinos, la subida fue del 6,9% y rozan ya los 414 euros; y en el resto se registró una leve caída del 0,1% (337 euros). 

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El Gobierno prevé ampliar en un año la suspensión de la comisión por cambio de hipoteca de tipo variable a tipo fijo que ha estado vigente durante 2023. Así se lo ha trasladado a las patronales bancarias –AEB (bancos), CECA (antiguas cajas de ahorro) y Unacc (cajas rurales)– en una reunión que mantuvieron esta semana con representantes del Ministerio de Economía. La eliminación temporal de dicha comisión, que en principio iba a acabarse al cierre del presente ejercicio, fue aprobada por el Ejecutivo dentro del plan para ayudar a los hipotecados con problemas de pago que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, pactó con la banca en noviembre de 2022.

El Ejecutivo también planteó en el encuentro que la suspensión de dicha comisión se aplique a los cambios de hipoteca de tipo variable a tipo mixto, es decir, aquellas en las que se aplica un tipo fijo durante una parte de la vida del crédito y un tipo variable en el restante. Se trata de una medida que había propuesto la asociación de consumidores Asufin. Según algunas fuentes, Economía puso también sobre la mesa ampliar en un año la suspensión de la comisión por amortización anticipada de las hipotecas, que como la del cambio del tipo variable a fijo iba a decaer el próximo 1 de enero. 

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