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El subidón de precios disparó el negocio de las energéticas en Galicia a máximos históricos

El importe neto de la cifra de negocio del sector alcanzó los 9.134 millones en 2021, superando las ventas de la automoción y la alimentación

La industria redujo casi un 9% sus inversiones, hasta el menor nivel en cinco años

Aerogeneradores de Iberdrola

Aerogeneradores de Iberdrola / Reuters

Julio Pérez

Julio Pérez

VIGO

El gobernador del Banco de España se suma a las voces que están pidiendo la retirada del escudo social desplegado en los países europeos para afrontar la crisis energética “a medida que caen los precios”. Si se repite la marejada y se necesitan nuevas medidas fiscales, “estas deberían ser mucho más específicas”, esgrimió Pablo Hernández de Cos en una entrevista al diario alemán Börsen Zeitung. Desde la aprobación en junio de 2021 del primer plan de choque del Gobierno para aliviar el golpe, el coste en España de las rebajas de impuestos para hogares y empresas supera los 7.400 millones de euros. La supresión del gravamen sobre el valor de la producción de la electricidad restó cerca de 4.200 millones a la recaudación tributaria; la reducción del 5,1% al 0,5% del tipo del impuesto especial a la electricidad alcanzó los 555 millones de euros; y la merma del 21% al 10% en el IVA en el recibo eléctrico y el gas, todavía en vigor, otros 2.700 millones.

El megavatio/hora (MWh) aguanta ahora por debajo de los 100 euros en la media mensual. Se situó en cerca de 97 euros en agosto, 92 en julio, 94,3 en junio... gracias a que la tregua en la cotización del gas compensó la menor aportación de las renovables por la fortísima sequía. Hace justo dos años, en septiembre de 2021, sobrevolaba los 150 euros en medio de una escalada vertiginosa que llevó el MWh hasta los 239 euros a finales de ese mismo ejercicio, cuando comenzó también el intenso incremento de los precios de los carburantes y los fructíferos resultados de las empresas del sector.

La facturación de las energéticas en Galicia ascendió a 9.135 millones de euros en 2021, según el balance de la actividad industrial que acaba de publicar el Instituto Galego de Estatística (IGE). Un volumen sin precedentes. En comparación el año anterior, el importe neto de la cifra de negocio se disparó un 61%. Es verdad que el 2020 fue especialmente flojo para el sector por la considerable merma en la demanda a causa del confinamiento y las restricciones a la movilidad –el consumo de carburantes bajó el 14,2%, un 5,6% en la electricidad y prácticamente el 10% en gas–, pero el valor de las ventas saltó muy por encima incluso de los niveles prepandemia. En 2019 fueron 7.800 millones de euros y 8.400 millones en 2018.

La evolución de la cifra de negocio encaja como un guante en el sobresaliente ascenso de los márgenes y el beneficio en la actividad. Las empresas de energía eléctrica, gas y vapor subieron sus precios cerca del 89% entre 2021 y 2022, según el Banco de España. Sus costes subieron, aunque mucho menos: el 56,9%. El refino afrontó un incremento en materias primas y sus procesos internos del 50%, mientras que las tarifas al consumidor engordaron el 67%.

Imagen cifra de negocios

Imagen cifra de negocios / Hugo Barreiro

El subidón de los precios coloca a las energéticas a la cabeza del ranking de la facturación de la industria en Galicia, que rozó los 46.800 millones de euros tras un avance del 18,7%. Ocupan el puesto que en 2020 tenía la automoción. Las empresas de ecosistema del motor liderado por la factoría de Stellantis en Vigo también firmaron un muy buen año: 8.676 millones de euros, un 9% más.

Las derivadas de la pesca facturaron 4.024 millones de euros, lo que supone un ligero descenso del 0,9% respecto a 2020; algo más cayó la de la metalurgia, una de las ramas manufactureras más afectadas por la crisis de precios de la energía: 1,1% de reducción, hasta los 3.726 millones. El valor de las ventas de las fabricantes de productos metálicos, en cambio, se elevó el 16,7% (2.380 millones de euros); el 41% entre las madereras (1.678 millones); un 18,1% en la confección (1.590 millones) ante el repunte del comercio de ropa por la tregua en la pandemia; y el 9,3% creció la cifra de negocio de las cárnicas gallegas (1.519 millones). En la industria alimentaria destacan también las firmas lácteas, con una subida del 14% (1.397 millones); y los productores de piensos (1.251 millones, un 11% más ).

Además de facturar 7.400 millones por encima del ejercicio anterior, la industria gallega sumó 1.160 nuevos negocios en 2021 y engordó un 1,6% las plantillas con 2.363 trabajadores. El gasto en salarios aumentó el 5,4%. El único capítulo en negativo es la inversión. El desembolso (1.400 millones) retrocedió cerca del 8,7%, en unos 134 millones, hasta los niveles más bajos desde 2016. La energía, que suele registrar las mayores inyecciones en activos, recortó la partida (316 millones) el 33%; y un 37% la automoción (147,9 millones). El conjunto de las ramas de alimentación gastaron un 11,4% más (332,9 millones), convirtiéndose en el sector industrial más inversor en Galicia en 2021. 

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La Xunta pasó de mirar con el ceño fruncido a la eólica marina, convirtiéndola incluso en una arma arrojadiza en su habitual confrontación con el Gobierno central por su disposición a impulsarla, a considerarla pata fundamental de su hoja de ruta para alcanzar la neutralidad climática. Partiendo del objetivo general marcado por el Ministerio para la Transición Ecológica en todo el país (entre 1.000 y 3.000 MW en 2030), la Axenda Enerxética de Galicia elaborada por el Ejecutivo regional cuenta con 800 MW en la comunidad.

“De entre las tecnologías asociadas a los actuales procesos de descarbonización en los usos y transformación de la energía, se incluyen las energías marinas y, especialmente, la energía marina flotante, como de gran interés para su desarrollo dado el gran potencial existente en Galicia para la generación de energía a partir de estas fuentes energéticas de origen renovable”, reconoce el Instituto Enerxético de Galicia (Inega) en el pliego para la contratación del servicio de elaboración del plan estratégico que regirá el futuro polo de innovación de energías marinas y también el almacenamiento energético. El objetivo, según señala el organismo, es lograr “el adecuado posicionamiento de Galicia en este ámbito y el aprovechamiento de las oportunidades que presenta para el desarrollo industrial y su impacto positivo en el empleo”.

Los encargados de trazar la guía del polo de innovación deberán recopilar y analizar los trabajos realizados por la administración autonómica sobre los recursos de origen renovable en Galicia, con especial atención a las energías marinas, “con sus capacidades industriales y de I+D+i”, las posibles infraestructuras existentes ya en la comunidad y las iniciativas de colaboración público-privadas. El contrato incluye la identificación de posibles alianzas, el modelo de gobernanza “idóneo”, cómo se puede financiar y el plan para impulsar el propio polo.

Hasta ahora, en Transición Ecológica, se presentaron 12 documentos iniciales –el trámite previo a la elaboración de informes de impacto medioambiental– para otros tantos parques eólicos marinos flotantes en las costas gallegas. Suman 7.287 MW. Los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM) definitivos señalan cinco áreas aptas para la implantación de parques, aunque con un espacio mucho más reducido de lo previsto inicialmente para hacer compatible la actividad energética con la pesca. Galicia es, como subraya también el Inega, una de las zonas con mejores perspectivas para la eólica marina, junto con Canarias. Falta todavía el cambio anunciado por el Gobierno en la normativa para autorizarlos y convocar las subastas. 

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