Albo enfila ya los 100 millones en ventas tras el estreno de su factoría en la Plisan
Penaliza el incremento de costes con una reducción en los beneficios | La filial Estelas Trading avanza en la penetración exterior: la mitad de los ingresos ya son del extranjero

Vista aérea de las instalaciones de la conservera Albo en la Plisan / RICARDO GROBAS

La venta de Hijos de Carlos Albo a Shanghai Kaichuang supuso un punto de inflexión no solo para la conserva gallega, sino también para todo el sector industrial asociado o para lograr que un proyecto de la dimensión de la Plataforma Logística Industrial de Salvaterra - As Neves (Plisan) empezase a carburar al fin. La operación se selló en junio de 2016 por 61 millones de euros, con el objetivo de elevar la compañía centenaria a otro nivel, con mayor proyección internacional y de mano de uno de los conglomerados de alimentación más potentes de China. En aquel momento, el plan estratégico fijaba un objetivo claro para Albo: rebasar los 100 millones de volumen de negocio en un periodo de tres años y aprovechar al máximo las sinergias con su matriz, que dispone de una extensa flota atunera y pelágica. Una hoja de ruta ambiciosa a la que Shanghai Kaichuang ha ido añadiendo complejidad, como la construcción y puesta en marcha de una macroplanta con capacidad para envasar cien millones de latas al año. A cierre de 2022, como comunicó la compañía asiática este sábado a la Bolsa de Shanghái, el techo de esos 100 millones de euros en ventas está en la mano. Récord.
“Frente a muchos factores desfavorables, como los cambios en el mercado y el aumento de los costos de producción provocados por el entorno internacional, Albo tomó medidas efectivas para aumentar los ingresos y reducir al máximo los gastos”, apunta la memoria anual del grupo asiático, a la que ha tenido acceso FARO. El documento hace hincapié en la buena transición de la actividad fabril de la calle Jacinto Benavente de Vigo al polígono de la Plisan, donde arrancó a finales del pasado mes de octubre tras una inversión superior a los 30 millones de euros. La memoria remitida a los inversores cifra en casi 96,5 millones de euros el resultado operativo de la conservera, con un incremento interanual del 11,56%, aunque con un balance más limitado en el capítulo de los beneficios. Los costes ordinarios y por aprovisionamientos, por el contexto inflacionario de la energía o las materias primas, penalizaron a la compañía, aunque no incurrió en números rojos. La apuesta por la marca propia se mantiene irrenunciable.
Uno de los pilares del éxito creciente de Hijos de Carlos Albo fue la puesta en marcha de una filial puramente comercializadora (trader), Estelas Trading. La mercantil, 100% participada por la conservera, se creó en noviembre de 2019 para “establecer un canal comercial bidireccional” con China. “Con el fin de satisfacer la demanda interna de productos de calidad –informó entonces la compañía–, se continúa con la estrategia de expandirse”. Su primer balance anual fue estratosférico, con ventas por más de 12 millones de euros y un efecto palanca sobre Albo del que también se aborda en el informe anual de Shanghai Kaichuang. “Estelas Trading ha ampliado mercados internacionales en Italia y Portugal”, refiere. De este modo, casi la mitad del volumen de negocio de la histórica empresa –sus orígenes se remontan a 1869– se genera ya fuera de España, donde ostenta el liderazgo en elaborados en conserva de calamar y derivados, y está en los primeros puestos del ranking en atún de aleta amarilla o rabil (yellowfin tuna). Entre los contratos suscritos por Estelas Trading figura un acuerdo con la cadena Guang Ming, del grupo Bright Food –es la empresa cabecera del conglomerado, propietaria última de Shanghai Kaichuang y Albo–, y sus conservas se venden asimismo en potentes cadenas online como Tmall, Pindoduo o Jingdong, que suman más de 1.500 millones de usuarios activos al mes.
Otro hito del holding asiático fue la puesta en marcha, en febrero del año pasado, de otra enorme planta de elaborados en Zhoushan, también con “buen comienzo”. El mercado chino está en pleno proceso de cambio, y todavía no está acostumbrado a consumir de forma generalizada productos en conserva. “No están acostumbrados a comer algo que está envasado y que no ven, son muy de comprar fresco y productos que ven y conocen. No hay cultura de conservas y hay que explicarles el proceso, porque hay muchas empresas que hacen conserva en China, pero para exportar”, ilustró a FARO el miembro del comité de dirección de Albo Juan Montáns.
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