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Las panaderías gallegas frenan los precios para que no se diluya la bajada del IVA

El sector cierra hoy durante 15 minutos para pedir la bonificación de su carburante | Los supermercados ajustan las etiquetas y los equipos informáticos con refuerzos de plantilla

Dos mujeres compran en una frutería del marcado de Teis, en Vigo.

Dos mujeres compran en una frutería del marcado de Teis, en Vigo. / Ricardo Grobas

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

A los responsables de las panaderías es difícil pillarles estos días en un descanso. Después de la vorágine del arranque de la Navidad vienen los pedidos del roscón de Reyes con solo una pequeña tregua en la jornada de Año Nuevo, cuando el sector suele revisar sus precios. La bajada del IVA de 4% al 0% a los productos básicos de la cesta de la compra impulsada por el Gobierno en el nuevo decreto de medidas contra la inflación “nos pilló con el pie cambiado”, afirma Santiago Rodríguez Davila, vicepresidente de la Asociación provincial de panadería y pastelería de Pontevedra (Aproinppa).

“Yo era uno de los que iba a subir el precio, unos cinco céntimos –admite–, pero nos lo hemos replanteado”. El incremento diluiría el ahorro por la menor carga fiscal. “¿Y cómo le explicas a la clientela que la barra sube un céntimo en vez de abaratarse cinco?”, cuestiona Rodríguez Davila. Cada negocio echa sus propias cuentas, aunque “la mayoría” se decanta por contener las alzas previstas para que al menos se note el nuevo IVA temporal.

Algo tan cotidiano como el pan ejemplifica los claros efectos que la guerra en Ucrania tiene para los pequeños negocios a pie de calle y el bolsillo del ciudadano. La cotización de los cereales acumula varios años ya en ascenso, pero el estallido del conflicto laminó las cosechas y las exportaciones del “granero de Europa”, provocando el enésimo quebradero de cabeza para las tahonas. Ahora los precios del trigo, al igual que los del maíz destinado a la industria de los piensos, pisan el freno. Sabe a poco “porque estamos pagando lo mismo que hace tres o cuatro meses”, indica el vicepresidente de Aproinppa.

Los hornos artesanos afrontan mayores costes que la producción industrial. “Para hacer 1.000 euros de caja y pagar recibos y nóminas necesitamos vender 1.000 barras de pan”, recuerda Santiago Rodríguez. El sector cierra hoy simbólicamente entre las 12.00 y las 12.15 del mediodía para reclamar que también su flota de reparto se beneficie del mantenimiento de la bonificación del combustible a los profesionales del transporte. “Somos un servicio básico puerta a puerta en el rural”, defienden.

Precisamente, en las panaderías de aldea es donde posiblemente se hiciera un poco cuesta arriba la adaptación técnica para la rebaja del IVA. “Casi todo el mundo funciona con algún programa informático de contabilidad y TPV, con lo que basta con dar de alta el nuevo IVA”, resume Rodríguez Davila. El tipo del 0% se aplica “a alrededor del 96%” de los tipos de pan, incluido el integral, dejando fuera solo los especiales –chía o espelta– y el de molde.

En las tiendas de alimentación se ha vivido el cambio de año como si fueran comercios del textil en la noche de Reyes con los preparativos para el estreno de la campaña de rebajas de invierno. “Absolutamente”, admiten desde la dirección de una de las principales cadenas de supermercados que opera en Galicia. La inmensa mayoría optó por cambiar la cartelería. En algunos, como Lidl o Aldi, avisan con carteles de que la rebaja se hace efectiva en caja. “Dependerá mucho de la plantilla que tiene cada uno para prepararlo todo”, puntualizan fuentes del sector de la distribución a FARO.

“Todas las referencias fueron adaptadas al nuevo importe en nuestros sistemas informáticos de cara a la entrada en vigor de la medida –detallan en Velgalsa-Eroski–. Paralelamente, nos pusimos manos a la obra con la gestión del nuevo etiquetado de los productos afectados, desde la disposición del papel de las nuevas etiquetas, hasta el refuerzo del personal para el cambio de las mismas”.

Se hizo el día 1, aprovechando el cierre de los supermercados. Tarea ingente. Los responsables de la compañía comprobaron primero cuáles eran los alimentos con rebaja del IVA tras la publicación del decreto en el Boletín Oficial del Estado (BOE) para cotejarlos con su oferta. “Debido a la gran variedad de referencias de las que disponemos en nuestro caso, esta medida afecta a 2.500 artículos de las categorías de frutas y hortalizas, quesos, panadería, platos preparados, lácteos, frutos secos o conservas, aceite, arroz, legumbres, pastas, harinas o productos de higiene íntima, entre otros”, cuentan en Vegalsa-Eroski, que dedicó la jornada de ayer a las comprobaciones “para que todo funcione correctamente”.

La historia se repite en el resto de empresas consultadas. El director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), Ignacio García Magarzo, valoró el “gran esfuerzo” de las empresas y los trabajadores para trasladar la rebaja del IVA y la patronal ACES destacó también el “complejo proceso” de adaptación.

Gente comprando en el mercado de Teis. 2 enero 2023. Ricardo Grobas

Una mujer compra en una carnicería del mercado de Teis, en Vigo. / Ricardo Grobas

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Normalidad absoluta ayer por la mañana en los supermercados de Vigo. La medida de la que se lleva semanas hablando, la supresión del IVA en alimentos y productos frescos, apenas ha tenido repercusión en los bolsillos y en la jornada laboral de los establecimientos. Sin ir más lejos, en el Mercadona del edificio Bandeira de O Calvario, uno de los que tiene más actividad de la ciudad, no notaron más actividad que un lunes normal por la puesta en marcha de esa medida. “No hay más clientes que una mañana habitual”, señala una reponedora de este supermercado.

Durante toda la mañana, eso sí, muchos clientes preguntaron a los trabajadores de la sección de frescos por qué los precios eran prácticamente iguales que antes. “Apenas han notado la supresión del IVA, al final solo supone unos céntimos de diferencia”, señala esta trabajadora del Mercadona. De este local salía ayer precisamente Rosario Alonso. “No he notado demasiada diferencia respecto a cuando había IVA. Y he comprado una buena cantidad de verduras y frutas. Creo que si se ampliase la medida a la carne y al pescado sí que se notaría la diferencia y nos ahorraríamos unos cuantos euros”, aseguraba ayer esta compradora a la salida del supermercado.

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