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La mitad de la industria gallega pisa el freno por los costes de la energía con el metal en cabeza

Galicia es la segunda comunidad donde más cae la producción, mientras en el conjunto del país creció un 3,3% hasta octubre

Un trabajador en las instalaciones de una siderurgia en Galicia. Noe Parga

En el ojo del huracán por los cuellos de botella en algunos suministros y el encarecimiento de insumos, especialmente la energía, están los sectores que llevaron la pandemia con menos sobresaltos, ajenos a la mayoría de restricciones por la interacción social que se impusieron en la desescalada para controlar las siguientes olas. La reciente encuesta del Banco de España sobre la evolución de la actividad empresarial en el tercer trimestre evidencia un comportamiento “muy favorable” de las ramas de servicios vinculadas al turismo durante los meses de verano. Ocio, hostelería y transporte afloran los mayores incrementos de la facturación, frente a la caída de industria, construcción y agricultura, “que, en cierta medida, podría estar reflejando el impacto sobre la actividad de estas compañías del aumento de los costes energéticos”.

La industria en Galicia concentra más del 40% de toda la demanda de energía en la comunidad. Muchas son plantas electrointensivas, en las que el recibo de la luz supone el principal gasto. No hay mejor ejemplo que la metalurgia y la fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones, las ramas manufactureras que más están recortando su producción en Galicia: 24,4% hasta octubre.

Diferente tendencia

La producción de toda la industria en la comunidad mermó un 5,4% en el décimo mes del año y acumula en lo que va de año una caída del 2%. Solo se redujo más en Castilla y León (2,4%). En el conjunto del país, en cambio, la actividad del sector creció un 2,2% en octubre y el acumulado del ejercicio avanzó el 3,3%, según el balance publicado ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE).  

Simón Espinosa

Además de la metalurgia, entre los mayores descensos en Galicia están la fabricación de material y equipamiento eléctrico (23,6%) y la industria del papel (22,1%), arrastrado por los meses de paralización de la celulosa de Ence en Pontevedra a causa de la sequía. La falta de lluvias explica también parte del recorte en el sector energético, que, con las hidroeléctricas en mínimos –su aportación se desplomó un 65% hasta el verano–, disminuyó su producción el 19%. La bajada en el naval fue del 14%. En la industria de la alimentación llegó al 4,7% y al 4,5% en la automoción a consecuencia de las paradas en Stellantis por la falta de chips. Todas las industrias en negativo representan el 62% del músculo industrial de Galicia.

Ramas al alza

Como viene ocurriendo desde el arranque del año, la confección de ropa funciona de locomotora industrial de Galicia. Su producción creció casi un 30% en la media de enero a octubre, seguida de la fabricación de muebles (1,8%), la piedra (12,6%) y la industria química y las fabricación de maquinaria y equipamiento, ambas por encima del 11% de alza. Destacan, además, la industria de las bebidas (9,5%) y la madera (8,9%).

A pesar del freno en la producción, los últimos datos de cifra de negocio hasta septiembre resaltan un incremento de ventas superior al 20% porque también los precios industriales están por las nubes: 18%.

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