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Enganches a la luz

2.500 hogares de fraude eléctrico

Naturgy detecta más conexiones ilegales con la crisis (1.200) y consigue recuperar 8.200 MWh en la comunidad gallega | Una treintena estaban ligados a cultivos de marihuana

Contadores de luz en un edificio. Victor Echave

La drástica inflación que llevan meses aguantando los gallegos ha derivado en una picaresca tan cuestionable como peligrosa. Ante el encarecimiento de las facturas y el sobrecoste que supone para muchos tener que llenar la cesta de la compra, pagar alquileres o hacer frente a diversos gastos en constante in crescendo, son cada vez más quienes recurren al fraude eléctrico para aliviar sus bolsillos... Una vía que puede acabar saliendo muy cara y que en Galicia, únicamente en lo que va de año, ya se salda con 1.191 conexiones ilegales detectadas.

Así lo indican fuentes de Grupo Naturgy, resaltando que su distribuidora (UFD) ha logrado recuperar 8.288 megavatios-hora (MWh) o, en otras palabras, la energía equivalente al consumo anual de 2.500 hogares. “Se trata de un fenómeno que se repite, ya que sólo durante la última crisis, entre los años 2008 y 2013, los enganches ilegales a la red se dispararon un 28%. En 2014, sin embargo, las pérdidas volvieron a reducirse hasta 2020, momento en el que vuelven a aumentar tras la irrupción de la pandemia”, comenta Julio Gonzalo, delegado de UFD en Galicia. En concreto, desde el estallido del coronavirus, se han incrementado cerca de un 7,5%.

Conforme explica, esta práctica delictiva conlleva “serios riesgos sobre la seguridad de las personas y un quebranto económico para el conjunto del sistema eléctrico.” Y, como no podría ser de otra manera, “también está vinculada con otras actividades ilícitas”. En este sentido, por ejemplo, cabe destacar que una treintena de las conexiones ilegales detectadas a lo largo de los últimos meses estaban relacionadas con plantaciones de marihuana.

Un “robo” a los consumidores

Para paliar esta situación, Naturgy ha intensificado su ofensiva contra este tipo de fraudes que, en aplicación de la regulación vigente, terminan asumiendo el resto de sus clientes a través de sus facturas. En la comunidad, según estimaciones de UFD, esta lacra se salda con una pérdida de 93 millones de euros al año. Es decir, una media de 55 euros anuales por cada hogar que sí cumple con sus obligaciones y paga la energía que consume.

A ojos de Julio Gonzalo, quien realiza estos enganches ilegales “roba” a los restantes consumidores “porque la energía que se defrauda la pagamos todos”. Al respecto, subraya que, si bien la instalación de contadores inteligentes ha ayudado a su detección, estas conexiones suponen “un grave problema para el conjunto del sector eléctrico”.

En total, en Galicia han realizado más de 22.500 actuaciones contra el fraude desde enero de 2021, de ellas un 39% corresponden a lo que llevamos del presente 2022.

Por provincias, la que más acciones contra los enganches ha albergado es A Coruña (más de 9.100 teniendo como punto de partida el comienzo del pasado año) –especialmente en los municipios de A Coruña, Arteixo, Carballo y Oleiros–, continuada por Pontevedra (más de 7.800) –con foco en Vigo–, Ourense (más de 4.400) y Lugo (más de 1.200). Tal como matizan fuentes de Grupo Naturgy, el objetivo es acabar con esta picaresca en auge que pone en riesgo “tanto a la persona que las realiza, como a las que conviven con ella y a sus vecinos”.

Picaresca de tres tipos

En cuanto al fraude, existen tres “modalidades básicas”, que van desde manipular el contador hasta puentearlo para que la energía no sea medida o realizar la conexión directamente a la red de distribución. “La digitalización del sistema eléctrico ha supuesto un gran paso en la detección de fraude ya que agilizan su identificación, aunque la posibilidad de intervenir para eliminarlo no siempre depende de la distribuidora eléctrica. En ocasiones es necesaria una autorización judicial”, sentencia Julio Gonzalo.

“La gente llama y pregunta si se puede hacer”

La problemática en torno a los enganches eléctricos ilegales “sí que se agrava” para electricistas como Roberto Lago, que desde Vigo evidencia su rechazo a los mismos. “Hay veces que la gente te llama y te pide si se pueden hacer”, afirma, señalando que “hay mucha gente que quiere ver si hay opción a hacer algún tipo de trampa para pagar menos de luz” y aclarando que él no presta dichos servicios.

Hace años, manifiesta, incluso había compañeros de sector que sí realizaban estas conexiones que al final “son un compromiso” tanto para el cliente como para el profesional que los hace.

“¿Qué te vas a ahorrar? ¿50 euros en la factura de la luz? Si total la factura que vas a tener que pagar va a ser muchísimo más grande”, se cuestiona el especialista. “Lo que te ahorraste en dos o tres años no te va a llegar para pagar la multa que te va a caer encima”, comenta.

Según explica sobre su modus operandi, lo que se hace normalmente es que “el cable que viene de la distribuidora y que va a entrar en el contador se coge antes del contador y parte de la casa o lo que la gente quiere se engancha ahí” de tal manera que haya diferentes consumos que no pasen por el contador.

Asimismo, Roberto Lago deja claro que las personas que quieren hacer estos enganches corren un riesgo tremendo. “Al final están tocando cables que tienen corriente directa desde la calle”, apunta para evidenciar que “el golpe puede ser muy grande si hay algo mal conectado”. “Pueden electrocutarse ahí dentro”, agrega, indicando además que “si lo hacen mal y generan una avería le causarían un problema muy grande a Fenosa (UFD)”.

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