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La compra de carne, pescado y aceite cae más de un 10% en Galicia por la inflación

Ternera, salmón, calamares, pulpo, marisco, vino y harinas encabezan el ajuste de la cesta de la compra. El gasto desde el verano aumenta un 5,4% a pesar del menor consumo

Carnicería de una superficie de alimentación en Vigo. JOSE LORES

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) prevé que la producción de azúcar en la campaña recién finalizada alcance los 174,6 millones de toneladas, un 3% más, rompiendo así con tres años consecutivos a la baja. La aportación de India, Tailandia y la UE probablemente compensará los significativos descensos que se esperan en Brasil y China. También se recuperará el consumo, aunque por debajo de lo esperado “principalmente por la importante desaceleración del crecimiento económico mundial” desde este mismo año. Las buenas perspectivas del mercado abrieron la puerta al abaratamiento del azúcar, pero la fuerza del real brasileño frente al dólar estadounidense “y la preocupación por un mayor desvío de la caña de azúcar hacia la producción de etanol en Brasil” y el alza de la cotización del crudo impidieron, explica la FAO en la nueva edición del informe Perspectivas Alimentarias, “un descenso más sustancial de los precios”, todavía “en niveles relativamente elevados”. Hasta el punto de que en octubre lideró el acelerón de la inflación de la cesta de la compra con un incremento del 57,3% en Galicia.

Ni el azúcar, ni los otros 53 alimentos medidos en el Índice de Precios al Consumo (IPC) conceden una tregua al bolsillo de los hogares. Cereales, leche y productos lácteos, aceite y legumbres y hortalizas frescas se encarecieron más del 20% este año y los huevos rozan un ascenso del 30%. El principal motor de la inflación ya no es la electricidad, el gas o los carburantes. Del 7,8% de la tasa de variación anual de octubre en la comunidad, casi la mitad, según el Instituto Galego de Estatística, corresponde al grupo formado por la alimentación y las bebidas no alcohólicas.

mercado1 W Hugo Barreiro

Los precios de los alimentos están subiendo tanto que el gasto sigue subiendo a pesar de que las familias pasan la tijera al consumo. Entre enero y septiembre, la compra de alimentos en Galicia ascendió a 1,13 millones de toneladas tras un recorte del 4,3% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior, como recoge el último balance del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El desembolso, en cambio, se elevó un 0,5%, hasta los 2.928 millones de euros. Se adquirieron 50.600 toneladas menos y el gasto aumentó en 14 millones de euros en los nueve primeros meses del ejercicio.

El desequilibrio se agudiza desde el verano, cuando el IPC de los alimentos saltó al doble dígito. El consumo per capita retrocedió un 8% en junio y el gasto creció por encima del 1%. La caída de la demanda fue del 3,7% en julio y del 4,8% en agosto, mientras el desembolso medró el 3,1% y el 4,2%, respectivamente. En septiembre, los hogares se hicieron con casi un 7% menos de alimentos y el presupuesto aumentó el 3,7%.

mercado2 W Hugo Barreiro

Como ocurrió en otros momentos de sacudida en los precios y enfriamiento de la economía, los hábitos del consumidor cambian. Se desplazan hacia alternativas más baratas. La demanda de carne y pescado cae en general más de un 10% en Galicia hasta septiembre, aunque con importantes diferencias según el tipo. La ternera, por ejemplo, cede un 23%, un 22% la de conejo y un 15% el cordero. Las ventas de pollo se reducen un 10,9% –especialmente los animales enteros, el 19% menos, mientras que por piezas disminuye el 6,3%– y un 8% el cerdo. En los transformados de la carne, el consumo de jamón curado baja un 11,7% y el 8,3%, pero las salchichas crecen prácticamente un 7% y un 2,7% el jamón cocido.

Las sardinas frescas resisten el envite de la inflación. Sus ventas se mantienen casi intactas en comparación con el año pasado. No sucede lo mismo con el salmón, que se desploma un 33%; o el rape (36,7% menos) y la lubina (26% de caída). El consumo de merluza disminuye el 11,7% y un 7% el bacalao. La comercialización de moluscos, mariscos y crustáceos mermó un 17,5% y un 20,7% en el caso de los calamares y el pulpo. La de mejillones mermó otro 26%.

En el grupo de alimentos con mayores caídas de consumo figuran también el vino (21,7%), las harinas (13,6%) y el aceite (11,2%), que durante mucho tiempo estuvo a la cabeza de la inflación, por encima incluso de la energía. La demanda de hortalizas frescas en Galicia este año baja un 10%, prácticamente lo mismo que las patatas (9,9%). La compra de fruta desciende un 8,4%.

En muchos de los básicos de la despensa, el cliente opta por formatos más asequibles frente a los frescos o la producción artesanal. Las conservas, de hecho, aguantan mejor la contención de los hogares. Bajan, pero mucho menos que el pescado: 6%. Y en el pan, el consumo se reduce un 3,3%, pero la variedad industrial repunta un 8%.

Como viene sucediendo desde que la cesta de la compra empezó a encarecerse, el consumo de pasta aumenta (1,7%), al igual que las legumbres (2,2%), la leche (2,7%), los platos preparados (4,5%) y los huevos (6,4%). Los dos grupos de alimentos con mayor alza de ventas en Galicia hasta septiembre son el agua envasada (7,2%) y los helados y tartas (8,4%), que prolongan el tirón que tuvieron en pandemia como artículo refugio para el bienestar.

Ahumados, aceite y margarina, en cabeza de la marca blanca

La marca blanca se expande a ritmo de vértigo como solución intermedia en los hogares para mantener el consumo sin disparar el gasto. Representa ya el 43% de las ventas de los supermercados tras un incremento de casi el 12% en lo que va de año y la mayor cuota desde que existen datos. Los productos que incrementaron en mayor proporción, fueron los ahumados (53%), el aceite (51%), la margarina (40%) la mantequilla (31%) las pastas (30%) o la bollería industrial. Después se sitúan leches y batidos (15,3%), alimentación seca (15,2%), derivados lácteos (14,9%), congelados (14,3%), y platos cocinados y precocinados (13,0%). También se encarecieron, aunque por debajo de los dobles dígitos, los quesos (9,6%), las conservas (9,2%) o la charcutería (6,8%).Por canales de venta, el gasto en pequeños supermercados creció un 15%, por un 12,8% en los medianos y un 12,4% en los grandes. Los hipermercados lo hicieron en un 7,5%. El canal online se incrementa un 4,7%.

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