La entrada de nuevas empresas con tarifas a derribo sacude a los transportistas de Galicia
El sector recupera el músculo perdido por el coste del gasóleo y el paro de marzo y suma 150 nuevos operadores y 853 vehículos

Transportistas en O Berbés, Vigo. / Ricardo Grobas

El intenso paro liderado por la Plataforma de defensa del transporte de mercancías por carretera coleó todavía algunos días más después de que el Gobierno sellase la paz con las patronales oficiales del sector, muy críticas con la convocatoria de la protesta que puso contra las cuerdas el suministro de insumos básicos a la industria y los ganaderos y lastró el abastecimiento de la distribución alimentaria durante la segunda quincena de marzo. Quedaron unos pocos camioneros en la calle y la movilización se apagó. El acuerdo recogía una bonificación de 15 céntimos por litro de combustible –y otros 5 céntimos a cargo de las petroleras–, ayudas directas de 1.250 euros por vehículo pesado y 500 por furgoneta, la ampliación de los plazos de vencimiento de los créditos avalados por el ICO y una nueva remesa de préstamos y sacar antes del 31 de julio un borrador de proyecto de ley para prohibir la contratación de los servicios a pérdidas. Ese veto está en vigor desde el pasado 2 de agosto, bajo amenaza de multa de 4.000 euros para los cargadores que no cumplan. Desde el inicio del polémico paro, la Federación Gallega de Transporte de Mercancías (Fegatramer) apeló a los profesionales del sector a reclamar el coste real de los envíos a los clientes e, incluso, la organización pidió a la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) que trasladase a sus socios la necesidad de pagar “un precio justo”. Hay quien aún no lo hace, ni tampoco todos los transportistas optaron por jugar con las mismas cartas.
Aparentemente, el transporte de mercancías por carretera recuperó el músculo perdido durante los momentos más crudos de la pandemia y los meses posteriores, cuando la inflación inició su vertiginosa curva ascendente. A 1 de septiembre estaban anotadas 7.071 empresas del sector en Galicia en el registro del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. De ellas, 4.868 se dedican al transporte pesado, una treintena más que en marzo. El “ligero aumento”, como señala Fegatramer, compensa solo en parte la desaparición de 65 firmas del sector a lo largo del primer trimestre del año, cuando afloró la situación límite que muchas vivían por culpa del encarecimiento sostenido de los precios del gasóleo. En transporte ligero operan 2.203 empresas tras la irrupción de 118 nuevas, un alza del 5%. Entre ambas patas del negocio, el transporte de mercancías por carretera en Galicia sumó 150 competidores entre abril y agosto.
“Es un sector muy voluble, muy dependiente del comportamiento del mercado”, indica Luis García, técnico de Fegatramer. El estallido de la crisis del COVID-19 golpeó de lleno al sector, “a pesar de que algunas actividades, como la alimentación, se mantuvieron más o menos estables”. El día a día ahora nada tiene que ver con aquellos momentos de confinamiento e hibernación de la economía. La recuperación del ritmo de contratos es lo que está ayudando “a sobrellevar la escalada en el precio de los combustibles, aceites, ruedas, salarios y, en general, la importante subida de costes”. “Sí, los indicadores evidencian que está aumentando la cantidad de empresas e, incluso, las flotas, pero puede ser un incremento transitorio porque, insisto, en su sector muy voluble y todo apunta a que vamos a otra crisis”, señala García.
En la evolución del censo de transportistas influye también “empresas que están entrando en el mercado durante un tiempo” para quedarse con los encargos que desechan los transportistas que sí hacen cuentas y se niegan a asumir contratos por debajo de costes. “Las otras aceptan por política de costes, por necesidad, por lo que sea”, asegura Luis García. No es ninguna novedad. Sucedió siempre y ocurre también en otros sectores, pero el actual contexto de revisión de tarifas y la concienciación del colectivo sobre los márgenes del negocio, abren la puerta a la propagación de este tipo de competidores “que pueden desaparecer otra vez en cualquier momento porque el negocio es insostenible”. “Salvo excepciones, nunca se habían analizado tanto los costes de operación como ahora”, remarcan desde Fegatramer.
El aumento de las empresas inscritas en el registro ministerial va acompañado de un notable engorde de la flota de vehículos para el transporte de mercancías en Galicia. En los últimos cinco meses se unieron 486 camiones para tráfico pesado, hasta un total de 18.919; y hay 7.509 vehículos ligeros, 367 más que en marzo. “Habrá que ver ahora cómo evoluciona la situación y los precios de combustible, repuestos y demás –dice García– porque hay un gran nivel de incertidumbre”.
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