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La industria gallega mira al cielo por la sequía: “Esperamos no tener que parar”

ENCE, forzada a un ERTE por la caída del caudal del Lérez | Las empresas contienen el aliento, pero no tienen planes todavía para atajar eventuales cortes en el suministro

Vista de la planta de ENCE en Lourizán desde el otro lado de la Ría de Pontevedra. | // GUSTAVO SANTOS

Las empresas gallegas observan con preocupación la evolución de las precipitaciones en la comunidad debido a los problemas que la sequía puede tener para sus distintos sectores. Los embalses de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil se encuentran a una capacidad del 50%, la cifra más baja desde hace más de una década para estas fechas del año. Y, aunque, las empresas están a la espera de cómo seguirá la situación en los próximos días y semanas, en general no han diseñado planes de contingencia para un eventual empeoramiento de las circunstancias ni se han visto afectadas en exceso por la sequía. En general. ENCE se vio obligada, ya a finales del pasado julio, a frenar la producción de su planta de Lourizán debido al bajo caudal al que baja el río Lérez. Fuentes de la empresa aseguran a FARO que el parón durará hasta que las lluvias vuelvan a llenar el cauce del río, pero no se atreven a aventurar una fecha. Además, fuentes del sector alertan de que la factoría se ha visto obligada a aplicar un ERTE debido a esta situación.

El de la madera y sus productos derivados, en concreto, es uno de los que más está sufriendo las consecuencias de la falta de precipitaciones. El presidente del Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia, José Manuel Iglesias, explica que en su empresa, Grupo Cetus, han dejado de regar el jardín de sus instalaciones para evitar el despilfarro y, además, han prescindido de realizar operaciones de baldeo de agua “que no sean esenciales”. Añade también que las empresas de alto consumo cuentan con sistemas de reutilización de agua para minorar el gasto hídrico.

Otros sectores de alto consumo de agua ya están preparados para este tipo de situaciones y los planes para aprovechar al máximo este recurso ya están integrados en su día a día empresarial, de manera que no están tomando medidas extraordinarias para hacer frente a la actual sequía. Es el caso del granito, que emplea grandes cantidades de agua en distintos procesos. El secretario general del clúster del sector, José Ángel Lorenzo, cuenta que, tanto en las canteras como en las fábricas y talleres se recircula el agua, lo cual permite reutilizar grandes cantidades de la que se emplea en los distintos procesos productivos de esta industria. “Es un recurso escaso y, por lo tanto, siempre se ha utilizado de manera razonable”, explica Lorenzo. Con todo, asegura que, aunque se optimice el uso de agua, “preocupan” tanto la actual sequía como el posible corte o disminución de los suministros que puedan llegar como consecuencia”.

Es una situación similar a la que pone en práctica el gigante ourensano de la pizarra Cupa, uno de los actores más importantes de su sector a escala mundial. Fuentes de la compañía explican que, debido a que tiene un “consumo de agua muy elevado”, la empresa trabaja ya con un circuito cerrado, que permite filtrar y reutilizar el agua empleada en los distintos procesos de producción, de manera que “se pierde muy poca”.

Esta situación, que se da también en otras industrias, hace que muchas empresas no cuenten con planes de contingencia por si la sequía se intensifica, ya que ya vienen economizando por defecto su consumo de recursos hídricos. En el caso de otros sectores, el no contar con este tipo de planes preventivos obedece directamente a que no emplean una cantidad considerable de agua. Es lo que ocurre con el textil y la moda, según destaca el secretario general del clúster de este sector, Alberto Rocha.

Pero si ENCE termina por no ser la única a la que la sequía obliga a parar, las consecuencias serían imposibles de prever. Una empresa pesquera consultada por este periódico explica que sería especialmente aparatoso que su sector parara debido a la sequía, ya que es de primera necesidad. “Espero que no tengamos que parar”, cuenta.

En cualquier caso, de momento no hay previsiones de precipitaciones en Galicia que devuelvan los embalses y los ríos a su capacidad anterior a la sequía.

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