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Faro de Vigo

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Fabricantes de hielo prevén una situación crítica hasta otoño por la falta de producto

Productores de otras ciudades de España, de Portugal y Francia se ofrecen a comprar los sacos de hielo a las factorías a siete euros, el mismo precio que tiene en los supermercados

Un repartidor de Hielos Amosa, ayer, en las inmediaciones de un mercado de A Coruña CARLOS PARDELLAS

El gerente de Hielos Amosa, Manuel Amosa, explica que se ha generado una tormenta perfecta que ha hecho que el hielo se haya convertido en un producto de lo más preciado, tanto, que a la factoría coruñesa llaman otras fábricas de España, de Portugal e incluso de Francia para ofrecerse a comprar camiones enteros de hielo con el precio del saco de 10 kilos a siete euros, el mismo que tiene el producto en el supermercado, Amosa augura que la situación seguirá siendo “crítica” hasta finales de septiembre.

“Nosotros ya teníamos vendida en junio toda la producción del verano. A nuestros clientes no les va a faltar la mercancía, porque esa ya está comprometida y la tenemos, pero estamos teniendo problemas para atender pedidos nuevos de otros negocios”, explica Amosa, que cuenta que “el tiempo dirá” si la empresa hizo bien al embarcarse en el mes de junio en una inversión de 500.000 euros para poder duplicar la producción de hielo, cuando se habían metido en obras también en invierno para ampliar sus instalaciones. Tomaron la decisión al ver que la demanda se incrementaba y que no había suficiente hielo para surtir al mercado. Lo que podría ser una buena noticia —que haya cada vez más clientes dispuestos a pagar lo que haga falta por el hielo y que se haya “triplicado la demanda” desde antes del mes de junio— viene acompañado de otros factores que hacen que los beneficios no sean exponenciales.

Primero, el incremento del precio de la electricidad, que Amosa tilda de “desorbitado”; segundo, la subida de los carburantes y la inversión necesaria para tener más personal y más vehículos en la calle; tercero, que se duplicó el precio del plástico que utilizan para embalar el hielo y todo eso encarece este producto, del que depende la hostelería.

“Sabemos que se han cancelado ya algunas ferias y fiestas importantes por falta de hielo, por eso algunos de los proveedores están desesperados por encontrarlo”, relata Amosa, que explica que esta crisis empezó porque las grandes productoras no generaron suficiente hielo para surtir a sus clientes y la alta demanda les pilló sin reservas; entonces, intentaron buscar en otros fabricantes más pequeños el suministro, pero estos, según reconoce Amosa, ya tienen su mercado y no siempre pueden responder a esta demanda sobrevenida.

Fuentes de Vegalsa-Eroski confirmaron que, desde ayer, la cadena limita a cinco las bolsas de hielo que puede comprar cada cliente. También hay gasolineras que se suman a esta política. Lidl aseguró que no tenía problemas de suministro, por lo que no racionaría su venta.

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