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Emprego rehace el sistema de formación para prevenir las vacantes laborales

Las 9 mesas sectoriales con empresas, sindicatos y clústeres detectan 200 habilitades sin cubrir con la actual oferta de aprendizaje | La consellería reforzará las microformaciones

Alumna de un obradoiro de Emprego de cocina. Iñaki Abella

La estrategia de la Xunta para el empleo tiene marca propia. Une los dos conceptos en “Xempre contigo” para enfatizar que es “un proyecto de legislatura”, según la conselleira María Jesús Lorenzana. La irrupción de la pandemia condicionó las políticas laborales de la administración autonómica, volcada durante casi dos años en los sucesivos rescates a los sectores más afectados por la crisis del COVID-19. El corto plazo exige atención a los colectivos vulnerables, con programas destinados a mujeres, jóvenes, discapacitados o personas en riesgo de exclusión social y el medio y largo pasa por materializar la red de doce polos de emprendimiento recién estrenada en Verín y desplegar la Axenda galega de capacidades. “Hay que trabajar en la formación continua no solo de los desempleados, sino de toda la población”, señala Lorenzana, en un momento de intenso debate sobre el problema de las vacantes sin cubrir por condiciones y salarios insoportables, pero también por falta de preparación de los demandantes.

Con la nueva Agenda de capacidades europea para impulsar la empleabilidad y la competitividad como referencia, la consellería quiere adaptarla “a las peculiaridades y necesidades de Galicia” y de su tejido productivo “en colaboración con todos los sectores, público y privado, a todos los niveles, incluidos los contenidos o herramientas formativas que pueda tener la empresa para ponerlos al servicio de la sociedad”. “Es darle la vuelta al sistema de empleo que había hasta la actualidad, que funcionaba fenomenal, pero necesita evolucionar”, resume Lorenzana. 

En mayo finalizó la lluvia de ideas con más de medio centenar de entidades para saber qué perfiles requiere realmente el mercado laboral. Empresas, sindicatos, centros de formación, ONG, clústeres y fundaciones vinculados a sectores que representan cerca del 60% del Producto Interior Bruto (PIB) autonómico se repartieron en nueve mesas de análisis. Las temáticas evidencian la apuesta del equipo de Promoción do Emprego e Igualdade por incluir los actuales motores de la economía gallega, pero también las actividades emergentes y así evitar que la brecha existente ahora mismo entre oferta y demanda se replique en el futuro por la transición digital y energética. ¿Cuáles fueron? Automoción y aeronáutica, economía azul, construcción, colectivos vulnerables y economía social, economía digital, economía verde, logística, silver economy y turismo, hostelería y comercio. 

A los grupos de trabajo se les pidió que hicieran su propuesta como si no existiese ninguna formación. Identificaron 690 competencias profesionales. En el ámbito digital, por ejemplo, los expertos apuntaron al análisis de datos, programación o, incluso, conocimientos básicos de informática. En industria y construcción afloraron el manejo de maquinaria, prototipado, inspección, soldadura, pintura o fabricación; dirección, gestión y operativa en el caso del mundo de la empresa; y habilidades en general dentro de los negocios asistenciales, desde los cuidados a la atención al cliente.

Faltan competencias técnicas en industria y construcción, trabajo de datos e idiomas

El cribado entre sus respuestas y la formación recogida ya en el Catálogo de Especialidades Formativas del Sepe y en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales dependiente del Ministerio de Educación y Formación Profesional concluyó que la actual oferta de formación para el empleo cubre total o parcialmente el 70% de las especialidades demandadas en las mesas sectoriales. El 30% restante, unas 200, no. Ahí se incluyen desde necesidades de capacitación transversales –que afectan a todas las profesiones y oficios– como los idiomas, a la utilización de determinada maquinaria y otras competencias técnicas para las manufacturas y la construcción, pasando por el análisis y tratamiento de datos.

“Si nosotros tenemos identificada la formación que está reclamando el tejido productivo, contamos con un montón de datos relevantes para la herramienta tecnológica del Servicio de Emprego de Galicia”, destaca María Jesús Lorenzana, en referencia al software de inteligencia artificial que la administración va a usar para sincronizar la oferta y la demanda, “de tal manera que, cuando venga una persona con una determinada experiencia, capacidades etc., podamos orientarla hacia donde hay trabajo”.

Cambios en los catálogos

La Consellería de Promoción do Emprego tramita la inclusión de las 200 competencias vacías de formación en el catálogo del Sepe, sea a través de la ampliación de contenidos de una especialidad o con una alta nueva. De esta manera es posible adaptar los Programas Integrados de Empleo, que llevan 20 años “funcionando muy bien”, a las cualificaciones que se están reclamando, o mejorar la formación dual con las empresas. “Tú puedes tener una especialidad para ser mecánico de taller, pero a lo mejor careces de conocimientos sobre motores híbridos”, pone como ejemplo Lorenzana.

En paralelo, en el marco del catálogo del Ministerio de Educación, la administración autonómica trabaja “en líneas de microformación” dirigidas principalmente al reciclaje y la actualización de las habilidades de la población activa. Formación “más sencilla, más corta y más flexible”. Hasta el momento se firmaron convenios con nueve organizaciones para financiar este tipo de formación rápida a la carta. Están los clústeres TIC Galicia, Aclunaga, Ceaga, Asime, Cluergal y Bioga, la Fundación Laboral da Construcción, la Federación Galega de Comercio y la Federación Galega de Redeiras Artesás. Se prevén unos 500 cursos con 15.500 personas, tanto ocupados como parados. El acuerdo con Ceaga tuvo que ampliarse por la buena acogida de la iniciativa. No es un certificado profesional al uso, pero igualmente avala oficialmente la capacidad de una persona para desempeñar unas determinadas competencias. 

Informática y construcción, dos prioridades para las empresas que no encuentran candidatos en la población

El retrato robot que salió de los meses de análisis en las mesas sectoriales se irá enriqueciendo a medida que los sectores ya incluidos u otros diferentes aporten más información. La intención de la Consellería de Promoción do Emprego e Igualdade es que esto “siga muy vivo” y entronque con la investigación realizada por el Observatorio Galego das Cualificacións, del que salieron ya varios estudios sobre los cambios en el perfil de la oferta del mercado laboral autonómico.

De hecho, el departamento dirigido por María Jesús Lorenzana detectó una distancia muy clara entre lo que necesitan las empresas y el tipo de capacitación que piden los desempleados a partir de las demandas laborales del año 2020. Hay familias profesionales donde sí están alineadas ambas cosas: transporte y mantenimiento de vehículos, fabricación mecánica, hostelería y turismo, comercio y marketing y administración y gestión.

En otras, en cambio, existe “una diferencia muy notable entre el volumen de demandas efectuadas por parte de la población a impactar y lo que el tejido productivo dice necesitar”. Sobresalen en este caso la informática y la construcción. Mientras las empresas mantienen que se requiere “un alto grado de necesidades de formación”, según cuentan fuentes de la consellería, los demandantes “apenas solicitan formación de este tipo”.

Sucede también a la inversa: “existe un volumen elevado de demandas por parte de la población que persigue mejorar su empleabilidad” en actividades en las que las empresas “no parece ser tan prioritario”. En concreto, en las familias profesionales de formación complementaria (para impartir materias como sensibilización ambiental, alfabetización, idiomas o riesgos laborales) y servicios socioculturales y a la comunidad (actividades culturales y recreativas, atención e integración social, educación y formación o servicios personales)

Axenda de capacidades

  • 1. Nueve mesas sectoriales

    Centradas en automoción y aeronáutica, economía azul y verde, construcción, colectivos vulnerables y economía social, economía digital, logística, “silver economy” y turismo, hostelería y comercio.

  • 2. Medio centenar de participantes

    Entre ellos, patronales, sindicatos, clústeres y fundaciones y ONG.

  • 3. Un 30% sin cubrir con formación

    De las 690 competencias, alrededor de 200 no tenían respaldo formativo.

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