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Faro de Vigo

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Llenar un depósito de combustible cuesta ya 13,5 euros más que antes de la bonificación

El litro de gasolina devora el efecto de la ayuda tras un alza de 11 puntos desde marzo | JP Morgan advierte de un valor “estratosférico” de 380 dólares el barril si se veta el crudo ruso

Gasolinera en Vigo José Lores / FDV

El barril de Brent es el indicador de referencia para Europa de la cotización del petróleo, como el euríbor para las hipotecas. La invasión rusa de Ucrania no ha hecho más que romper del todo las costuras alcistas de este producto (es una commodity), ya que no había parado de subir desde que los países empezaron sus desescaladas del cerrojazo del COVID. Este viernes subía con ansias, por encima de los 113 dólares. Y va a continuar en un rango elevado, como muestran los mercados de futuros; es el precio al que los inversores están pagando con la vista puesta en octubre, diciembre o enero de 2023, y en todo caso en el umbral de los 100 dólares. Así que no hay esperanzas fundadas de que el coste de los carburantes vaya a bajar a corto y medio plazo. Por tres motivos: la guerra en Europa va a quedarse sine die, el petróleo no va a aflojar esta tensión y las ayudas de los gobiernos no actuarán de dique en los bolsillos del consumidor. Los dos primeros factores son, quizás, estimativos; el tercero es un hecho. Llenar el depósito de combustible de un coche a gasolina ya cuesta más que antes de la entrada en vigor del bono de 20 céntimos aprobado por el Gobierno español, medida que antes habían puesto en marcha el grueso de los países europeos. Y es 13,5 euros más caro, concretamente.

El 28 de marzo, cuando Pedro Sánchez anunció el primer paquete de medidas de respuesta contra el impacto de la guerra, el litro de gasolina 95 se pagaba en Galicia de media a 1,854 euros. No existe hoy ninguna estación de servicio en toda la España peninsular con un valor ni remotamente similar. La más barata en la comunidad es una low cost de Sarria, que acaricia los dos euros por litro. Y en la provincia de Lugo está también la gallega más cara, y la cuarta menos asequible de todo el país: 2,26 euros. El hecho es que, de acuerdo a los datos facilitados por el Ministerio para la Transición Ecológica, la gasolina costaba este martes 2,123 euros por litro en Galicia. Esto es, casi veintisiete céntimos más que antes de la entrada en vigor del bono descuento, prolongado ahora hasta el 31 de diciembre y ya completamente anulado a efectos del consumidor. Para un vehículo con un depósito de 50 litros, por ejemplo, cargarlo al completo se pagaba a 92,7 euros entonces, y hoy se necesitan más de 106. Si le detraemos lo que aportan Gobierno y estaciones de servicio (unos 10 euros), el cliente está pagando 3,5 euros más que antes del bono.

La situación es distinta con el gasóleo. Sí que se ha encarecido –menos del 11% que lo ha hecho la gasolina–, pero la subvención todavía mantiene un ligero efecto. Desde que se anunció la medida el litro del diésel ha subido en poco más de 18 céntimos, con lo que el conductor sí que está pagando algo menos que en marzo. De igual modo, un depósito de 50 litros vale ahora 10,25 euros más que tras el anuncio de Sánchez, sin tener en cuenta la bonificación. Los carburantes, junto con los alimentos, son los capítulos que más están forzando la escalada inflacionaria actual. Aunque el efecto descuento sí contuvo los precios durante el mes en los meses de abril y mayo (en menor medida), la próxima semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmará un IPC de dos dígitos, por encima del 10%. Todas las economías desarrolladas han sucumbido a esta espiral, con tasas que no se registraban en 30 ó 40 años.

El as en la manga de Putin

Y el peaje puede ser radicalmente mayor. En un informe remitido a clientes, analistas de JP Morgan Chase & Co. advirtieron que los precios mundiales del petróleo podrían alcanzar unos “estratosféricos” 380 dólares si la imposición de sanciones provocan un nuevo movimiento en el Kremlin en forma de torniquete: recortes en la producción. De acuerdo a este análisis, suscrito por la responsable mundial de Commodities de la compañía, Natasha Kaneva, Vladimir Putin no tendría problemas en reducir la producción en cinco millones de barriles diarios. La inmensa bolsa de divisas que ha logrado generar con la exportación de materias primas concede a Moscú una posición privilegiada para adoptar medidas drásticas como ésta. “Es probable que pueda tomar represalias recortando la producción como una forma de infligir dolor a Occidente. Las limitaciones del mercado mundial del petróleo favorecen a Rusia”, zanja el informe. Este escenario extremo triplicaría el precio al que cerró ayer la cotización del Brent.

Las ventas en estaciones de servicio, a niveles pre-COVID

Coches compartidos y transporte público. Dos recursos que se pusieron de moda entre miles de consumidores ante el incremento de los precios de los carburantes ya durante el mes de marzo, antes de la entrada en vigor del bono descuento. Aunque su efecto en los precios ya se ha consumido, en abril sí que espoleó a los conductores a sacar de nuevo sus vehículos del garaje.

Las ventas de gasóleo, el carburante más utilizado, escalaron por encima de las 118.000 toneladas en Galicia, un umbral que no se registraba en un mes desde antes de la pandemia. También mejoraron las de gasolina 95, hasta las 22.000 toneladas; ha sido el mejor abril en la última década. Lo que no se ha recuperado es el gasoil para calefacciones, propiciado tanto por los recortes de gasto entre comunidades de vecinos y viviendas unifamiliares como por las condiciones meteorológicas.

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