La confirmación oficial, tan esperada por parte de la industria de la automoción de Galicia, por fin ha llegado. El grupo Stellantis ha confirmado a sus trabajadores de Vigo que la planta fabricará su quinta silueta de furgonetas K9, la nueva Fiat Doblò, tal y como adelantó en exclusiva hace más de un año FARO. Se convierte en la quinta silueta de las furgonetas tras la Citroën, Peugeot, Opel y Toyota.

Tras repartir modelos e inversiones por varias fábricas y países, la compañía dirigida por Carlos Tavares ha confirmado que la nueva versión de este vehículo comercial ligero entrará en cadena en el Sistema 2 de la factoría de Balaídos, coincidiendo también con la salida del Citroën Grand C4 SpaceTourer.

En los últimos meses, que se vivieron en fase de confidencialidad sobre el proyecto, la planta olívica ya estaba fabricando preseries de la Fiat Doblò y algunas incluso ya empezaron a rodar por la factoría para pequeñas pruebas.

Fiat acaba de emitir un comunicado con varias imágenes de la nueva furgoneta, que al igual que el resto de sus "hermanas" además de la versión con motor a combustión tendrá versión eléctrica (E-Doblò) y de pasajeros.

"Los nuevos Doblò y E-Doblò se fabricarán en la planta de Stellantis en España (Vigo), beneficiándose de los efectos de escala. El nuevo Doblò aprovechará el programa K9 existente y exitoso que sirve a otras marcas de Stellantis", recoge el comunicado.

La nueva furgoneta se fabricará en la misma plataforma que existe en la actualidad, al igual que el resto de las K9, por lo que su llegada no supone (como ya se esperaba) la implantación de una de las nuevas STLA, las plataformas industriales lanzadas por el grupo para ensamblar los nuevos modelos electrificados, con lo que el futuro de la instalación sigue en el aire.

Las proveedoras ya se esperaban un repunte importante en el suministro de sus componentes para este vehículo en verano, lo que lleva aparejadas inversiones en las plantas. Sin embargo, la ausencia de confirmación oficial y los continuos paros por la falta de microchips habían causado preocupación en el sector de la automoción gallega.