El precio de los alimentos acumula un alza del 62% en Galicia en los últimos 20 años

Patatas, fruta, aceites y huevos duplicaron su coste | El uso de cereales para la energía, la demanda de China y la especulación tensionan la inflación de la cesta de la compra

Mujer en un supermercado eligiendo productos y sosteniendo la cesta de la compra. | FDV

Mujer en un supermercado eligiendo productos y sosteniendo la cesta de la compra. | FDV

Julio Pérez

Julio Pérez

El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO por sus siglas en inglés, aprovechó la reciente reunión ministerial de la ONU en Nueva York para pedir la transformación de los sistemas alimentarios y hacerlos “más inclusivos, económicamente viables y resilientes” . “Los efectos acumulativos de las múltiples perturbaciones relacionadas con los conflictos, la crisis climática, la pandemia del coronavirus, el receso económico y el aumento de los precios han incrementado la vulnerabilidad y empujan a cientos de millones de personas más al borde del hambre”, alertó Qu Dongyu. El informe mundial sobre las crisis alimentarias publicado a principios de mayo estima que hay 193 millones de personas que sufren inseguridad alimentaria aguda y 53 países necesitados de ayuda sin más dilación. El índice de precios que elabora la FAO a partir del coste de los cereales, los aceites vegetales, los productos lácteos, la carne y el azúcar disminuyó “ligeramente” en abril tras el récord histórico del mes anterior, aunque todavía se sitúa un 30% por encima de los niveles de hace un año.

precio alimentos

precio alimentos / Hugo Barreiro

Esta vez lleva la culpa principalmente la invasión de Rusia a Ucrania, dos superproductores de cereales, aceites y fertilizantes, entre otras materias primas básicas para la industria agroalimentaria mundial. Cuando estalló el conflicto, muchísima gente descubrió el déficit de insumos para el sector en Galicia. Los fabricantes de piensos se quedaron al borde del desabastecimiento de maíz porque el 40% de su demanda depende de las importaciones del campo ucraniano. Bruselas alivió las restricciones a las cosechas de países que usan algunos pesticidas vetados en la UE. Ahora el problema no es tanto de escasez como de precios. El maíz, el trigo, el girasol o la cebaba cotizan en los mercados en valores más propios de un metal precioso que de un producto básico para dar de comer.

La cesta de la compra aflora todos esos sobrecostes, agravados por el impacto que en la cadena alimentaria tiene también la crisis de la energía y la logística. La inflación de los alimentos en Galicia en abril llegó al 9,4%, el mayor incremento desde 1983. Superó incluso el alza general de los precios, el 9,1%, donde sí se nota el descuento impuesto desde el Gobierno para los combustibles. Solo se abarataron las patatas (un 1,5% menos que en el mismo mes de 2021) y entre los artículos con mayor subida destaca el aceite. El litro cuesta un 45% más que hace un año, impulsado por la encrucijada de los cereales y las grasas.

La alimentación batió en abril su inflación más alta desde 1983 en Galicia

“Los productos vegetales suelen tener precios muy volátiles, también para el consumidor. Un año en el que cae la producción del aceite de oliva, se dispara el precio para los productores y aún más para los que vamos a comprar al supermercado”, recuerda Edelmiro López Iglesias, doctor en Ciencias Económicas y profesor de Economía Aplicada especializado en sector agrario en la Universidade de Santiago de Compostela. A diferencia del precio en origen, al cliente final llegan, además, “la evolución de los márgenes de la industria y la distribución”. “Hay años en los que a lo mejor cae el precio a los productores –continúa–, pero el que paga el consumidor se mantiene o sigue aumentando”.

El pico inflacionista en lo que va de 2022 es la punta del iceberg de lo que viene sucediendo históricamente con la tarifa final de los alimentos. En las últimas dos décadas, la cesta de la compra en Galicia únicamente se abarató en 2009. Coincidiendo con el arranque de la doble recesión financiera, los precios disminuyeron un 2%. El resto de los años acabaron al alza, llegando a acariciar, e incluso a superar en alguna ocasión la barrera del 5%. Desde 2002, llenar la nevera en la comunidad acumula un ascenso del 62%, según los registros históricos del Índice de Precios al Consumo (IPC) divulgados por el Instituto Galego de Estatística (IGE).

Las patatas, que siguen un patrón de fuertes oscilaciones por la volatilidad de la que hablaba López Iglesias en los productos vegetales, se encarecieron en este tiempo un 137%. Frutas frescas, aceites y grasas y huevos duplicaron el precio. El incremento en legumbres y hortalizas fue del 93% y un 77% el pan. El pescado escaló un 66% y entre las carnes sobresalen el cordero (60%) y el pollo (45%). La subida en leche y productos derivados no alcanza el 40%. La excepción es el azúcar, un 19% por debajo del precio de 2002.

En las tendencias globales de las materias primas alimentarias hay “un punto de inflexión”, según López Iglesias, a mediados de la década pasada. Se nota sobre todo a partir de 2007. Hasta entonces, “en términos reales, no nominales”, sucedía todo lo contrario, un “cierto abaratamiento” truncado por la combinación de tres factores.

“China tira de toda la demanda de alimentos. Al subir el nivel de renta en el país, la dieta se diversifica y, por ejemplo, consumen más productos animales”, explica el también miembro del Foro Económico de Galicia. Fue el momento de la eclosión de los biocombustibles, cuando el sector energético empezó a detraer para su producción parte de la cosecha de cereal que antes se destinaba a la alimentación y tensionó los precios. “Y está la especulación”, remarca Edelmiro López: “Los mercados de futuros de los alimentos desde hace 15 o 20 años se han convertido en un refugio de fondos de inversión ante los bajos tipos de interés generalizados en las economías occidentales”.

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Entre enero y noviembre del pasado año, los últimos datos que hay sobre consumo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el gasto por persona en Galicia en la cesta de la compra rondó los 1.514 euros. Es un 40% más que durante ese mismo periodo de 2002, mientras que el consumo per cápita solo se incrementó un 1,2%. ¿Cómo está influyendo la inflación ahora en las cuentas en el comercio del sector? El volumen de ventas en el gran consumo bajó un 1,3% en el primer trimestre del año, aunque las empresas lograron ganar un 4,6%, según el informe de NielsenIQ presentado esta semana en el 27º Congreso AECOC de Estrategia Comercial y Marketing. La proyección hasta final del ejercicio prevé un alza de la facturación del 3,7%. De hecho, a pesar de alertar de la incertidumbre, solo el 7% de los retailers esperan una caída de negocio. Sí cambian los hábitos de los clientes. El 70% se fija más que antes en precios y promociones, un 10% más que el pasado año, y la marca de distribución sigue expandiéndose en la cesta de la compra: crece casi un 12% este año y representa ya el 43% de la facturación.

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