El precio de la luz sigue subiendo en España. En los últimos meses el precio del Mw/h ha alcanzado precios históricos. Uno de los picos más elevados ha llegado a superar los 400 €/Mwh y las facturas no dejan de subir.

Con unos precios que empiezan a ser insostenibles para muchos españoles, cada vez son más los que buscan trucos que puedan ser útiles para reducir el consumo. Apagar los electrodomésticos que no se utilizan, buscar las horas valle o reducir el consumo de la luz son algunas de las practicas que ya se están poniendo en marcha en muchos hogares.

Quizá ya te has llegado a plantear si es mejor mejor estar constantemente encendiendo o apagando las luces o si por el contrario, lo que menos consume es dejarlas encendidas durante un rato y por eso hoy te contamos cuál de las dos opciones consume más y cómo afecta a tu factura.

La clave está en el tipo de bombilla que utilices en cada caso, y muy especialmente del tiempo que vayas a tener la luz encendida. Las bombillas LED son las más duraderas y eficientes, por lo que cuando no vayas a estar en la habitación lo mejor es apagarla, ya que la realidad de plantearse apagar un aparato o dejarlo funcionando se centra en si el coste de volver a encenderlo otra vez tiene un coste mayor.

Si se trata de bombillas fluorescentes compactas (CFL), es importante saber que tienen un pico de consumo cuando se encienden, por lo que si realmente sólo vas a ir un momento al baño, no te compensa apagarlas. Los expertos recomiendan que dejes este tipo de luces encendidas si con total seguridad vas a volver a utilizarlas en menos de 15 minutos.

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En cuanto a las bombillas tradicionales los expertos no recomiendan su uso. Si todavía tienes este tipo de bombillas en casa, lo mejor es que las cambies por bombillas LED, y mientras no lo hagas, apagarlas siempre que no las vayas a utilizar, ya que son muy poco eficientes, especialmente si las comparas con las otras.

Al margen de cuándo encender y apagar las luces, lo más recomendable en estos momentos es limitar su consumo a lo estrictamente necesario para que el consumo energético y, por tanto, económico, sea el menor posible.