La inmigración salva el empleo en Galicia
La ocupación de extranjeros se dispara más del 20% en hostelería y construcción en el último año | El colectivo palía la sangría en la población activa nacional | Más de un tercio de los que llegan tienen estudios superiores

Una trabajadora temporera en una plantación de judías en la comarca del Deza. // Bernabé / Javier Lalín / BERNABE/JAVIER LALIN

La última actualización del Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura que elabora el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) aflora otra vez el déficit de candidatos en España para puestos en la marina mercante y la pesca. En todas las provincias costeras, Madrid y Lleida cuesta encontrar frigoristas navales, jefes de máquinas de buques mercantes, maquinistas navales, mecánicos de litoral y navales, pilotos de buques mercantes y sobrecargos, oficiales radioelectrónicos, cocineros a bordo, auxiliares de buques de pasaje, camareros de barco, mayordomos de buque, caldereteros, engrasadores de máquinas, bomberos de buques especializados, contramaestres, marineros y mozos de cubierta.
Como es habitual desde el estreno en 2011 de este compendio de perfiles profesionales donde suelen quedar muchas vacantes, el boletín del segundo trimestre de este año recoge también las categorías de deportistas y entrenadores, una puerta abierta a facilitar los fichajes porque las empresas pueden tramitar la autorización de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena dirigida al extranjero en las actividades incluidas.
El Sepe las propone a partir del análisis del paro, la movilidad laboral y la contratación. La lista pasa a los servicios autonómicos de empleo, que pueden aportar sugerencias; y luego pasa a consultas en la Comisión Laboral Tripartita de Inmigración formada por el propio Sepe, la Dirección General de Migraciones, la patronal y los sindicatos, que piden desde hace tiempo una reforma del catálogo. En lugar de las ocupaciones en general, CC OO y UGT reclaman la publicación de los puestos concretos disponibles para reflejar la situación real y las necesidades del mercado laboral.
La falta de relevo generacional
¿La pesca y las ocupaciones marítimas son de verdad un agujero del empleo en Galicia? Lo siguen siendo, sí. Por su fuerte implantación en la economía regional, se han convertido en un refugio para la mano de obra foránea. El 7% de los cotizantes en el régimen especial del mar son extranjeros, unos 1.400, muy por encima del 4,5% que el colectivo representa en todo el mercado laboral gallego, según el último informe publicado por la Seguridad Social con los datos del pasado marzo. Hay que tener en cuenta, además, que otros están dados de alta en actividades pesqueras a través del régimen general. En el sector se ven claramente las muchas consecuencias del invierno demográfico, el principal problema económico de Galicia, según todos los expertos, extendido ya al resto del tejido productivo.

poblacion extranjera / Hugo Barreiro
La comunidad perdió 84.200 activos, personas de más de 16 años en disposición de trabajar, en la última década. Son el combustible del mercado laboral, especialmente los jóvenes por la garantía de relevo generacional. Entre los de nacionalidad española o doble nacionalidad, la caída llega a los 90.000. La diferencia viene del flujo de la inmigración. Los activos extranjeros crecieron en 18.100 tras cinco años consecutivos de subidas, como indica la última Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Galego de Estatística (IGE).
Los dos grandes nichos de empleos de los extranjeros aquí son los servicios de restauración, personales, protección y vendedores (14.200 ocupados en el primer trimestre del ejercicio) y los puestos elementales (12.100). Eso no quiere decir que no estén preparados. Uno de cada tres inmigrantes llegados a Galicia tiene educación superior y el 60% concluyó, al menos, la segunda etapa de la secundaria.
Lejos de los máximos
A diferencia del conjunto del país, que por primera vez en la historia superó los 20 millones de afiliaciones, Galicia sigue todavía sin alcanzar los máximos de ocupación previos a la doble recesión financiera. La comunidad tiene 46.360 trabajadores menos que en abril de 2008 tras una caída del 4,3%. De las cuatro provincias, la única que se acerca a los niveles de récord es A Coruña, un 0,3% de descenso. Pontevedra arrastra una merma del 6,5% y de más del 8% tanto Ourense como Lugo. Únicamente Castilla y León y Asturias padecen peores datos, con recortes del 5% y el 8,4%, respectivamente.
Los números rojos serían todavía más abultados sin los cuidados paliativos de la inmigración. Tradicionalmente, Galicia no fue un destino prioritario para los ciudadanos procedentes de otros países, pero durante 2021 la región lideró los incrementos de afiliaciones junto con Extremadura: un 15% frente al 9,2% de la media estatal. En lo que va de este 2022, Galicia repite posiciones de cabeza (14,4%, hasta los 46.300) solo por detrás de Canarias y Baleares (18%), que por fin empiezan a ver la luz tras el mazazo de la pandemia al turismo.
Aunque Portugal aguanta en el ranking de las principales nacionalidades del empleo en Galicia, su evolución contrasta con el resto de países destacados. Los trabajadores lusos aumentaron un 5% en el último año, mientras los de Venezuela se elevaron un 31%, un 14,7% los de Brasil y el 29% los procedentes de Colombia.
Por sectores
La hostelería recupera el oxígeno. Es el sector que da trabajo a más extranjeros, alrededor de 8.000 en marzo, tras un incremento anual del 25,2%. Con la buena campaña de Semana Santa, es muy posible que el dato fuera aún más alto en abril. El ascenso en el caso del comercio, donde están empleados 6.400 inmigrantes en la comunidad, fue del 13,2%. Les sigue la construcción, que vuelve a tirar de operarios extranjeros para alimentar el nuevo bum del mercado inmobiliario: 4.335, un 20,2% más que hace un año.
La industria manufacturera elevó un 11,4% la contratación de inmigrantes, hasta alcanzar los 4.300; un 6% se incrementó el personal extranjero en el transporte y el almacenamiento (3.170), otra actividad en queja constante por los supuestos problemas para encontrar trabajadores; y cerca del 20% subieron en actividades administrativas y auxiliares (3.100).
Cuidados y sector primario
Al sector de los cuidados le cuesta sobrevivir sin los foráneos. La contratación en sanidad y servicios sociales creció un 19% (2.480 afiliados en total) y las cotizantes –porque la inmensa mayoría son mujeres– en el sistema especial del hogar aumentó un 9% (casi 4.000). Prácticamente dos de cada diez asistentas en las casas gallegas son inmigrantes.
El porcentaje de extranjeros alcanza el 23% entre los afiliados al sistema especial agrario: 1.320. A ellos se suman 1.200 de la agricultura, la ganadería y la silvicultura en alta dentro del régimen general y el de autónomos. El sector primario muestra hasta qué punto la inmigración está salvando el mercado laboral gallego en ocupaciones estratégicas. El total de afiliados se desplomaron en más de 1.000 el último año. Los extranjeros crecieron en medio centenar.
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