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Faro de Vigo

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El mayor parque eólico marino se reivindica como “el camino para una Galicia 200% sostenible”

BlueFloat urge “agilidad gubernamental” para evitar el éxodo de profesionales a otros países

Reunión ayer de los miembros del Galician Offshore Energy Group con BlueFoat. | // CEDIDA

Los impulsores del proyecto Nordés para levantar el mayor parque eólico marino de todos los que se plantean ahora mismo en Galicia se mantienen en un segundo plano desde que se conocieron sus planes el pasado mes de diciembre. El documento inicial presentado en el Ministerio para la Transición Ecológica recoge un complejo de 80 aerogeneradores en plataformas flotantes a más de 30 kilómetros de la costa de Ferrolterra para aprovechar el hueco en el sistema eléctrico por el cierre de la central térmica de Meirama y próximamente la de As Pontes. Se prevén dos fases de construcción, la creación de 6.000 empleos directos y una potencia total de 1.200 megavatios (MW), capaz de cubrir alrededor del 30% del consumo de la comunidad. Aún así, BlueFloat y Sener quisieron matizar que se trata de una propuesta. Porque, efectivamente, no hay nada en tramitación. Con este paso se “declara la intención de iniciar el procedimiento de evaluación de impacto ambiental” y el departamento dirigido por Teresa Ribera tendrá que decidir cómo se hace.

El mayor parque eólico marino se reivindica como “el camino para una Galicia 200% sostenible”

Eso no quita que las compañías especializadas en desarrollo de offshore –tienen también propuestas para Almería y Girona– se muevan para allanar el camino al proyecto. “El equipo promotor quiere trasladar tranquilidad a todas las partes implicadas”, decían a finales de febrero a propósito de las quejas por las líneas de evacuación. Esta declaración inicial “representa el inicio del proceso de diálogo con múltiples entidades y actores”, insistían, con una referencia expresa a la pesca, los alcaldes de la zona, autoridades “y otros sectores locales” para “consensuar e integrar el proyecto en el territorio”.

Con uno de esos interlocutores se vieron ayer. El CEO de BlueFloat esbozó el parque Nordés a los miembros del Galician Offshore Energy Group (GOE), la división de Asime dedicada a la eólica marina. “Tendrá un efecto transformador en el tejido industrial gallego y, por extensión, en el día a día de los habitantes de la región”, aseguró Carlos Martin, según una nota de prensa remitida por la empresa y la patronal del metal. “Es el camino hacia una Galicia 200% sostenible, es decir: que además de cubrir todo su consumo con energía renovable, disponga del doble de energía abundante, barata y limpia para atraer nuevas industrias electrointensivas limpias y sostenibles”, subrayó el CEO de Bluefloat, que pidió “agilidad” a las administraciones en el desarrollo del sector para evitar el éxodo de personal cualificado a otros países que apuren la offshore.

“Es el momento de tomar decisiones valientes en el marco del diálogo social que se ha tenido siempre”, reivindicó también Enrique Mallón, secretario general de Asime. La carga de trabajo de un parque como Nordés “equivaldría 110 atuneros o 20 fragatas”.

Los impulsores del proyecto Nordés para levantar el mayor parque eólico marino de todos los que se plantean ahora mismo en Galicia se mantienen en un segundo plano desde que se conocieron sus planes el pasado mes de diciembre. El documento inicial presentado en el Ministerio para la Transición Ecológica recoge un complejo de 80 aerogeneradores en plataformas flotantes a más de 30 kilómetros de la costa de Ferrolterra para aprovechar el hueco en el sistema eléctrico por el cierre de la central térmica de Meirama y próximamente la de As Pontes. Se prevén dos fases de construcción, la creación de 6.000 empleos directos y una potencia total de 1.200 megavatios (MW), capaz de cubrir alrededor del 30% del consumo de la comunidad. Aún así, BlueFloat y Sener quisieron matizar que se trata de una propuesta. Porque, efectivamente, no hay nada en tramitación. Con este paso se “declara la intención de iniciar el procedimiento de evaluación de impacto ambiental” y el departamento dirigido por Teresa Ribera tendrá que decidir cómo se hace.

Eso no quita que las compañías especializadas en desarrollo de offshore –tienen también propuestas para Almería y Girona– se muevan para allanar el camino al proyecto. “El equipo promotor quiere trasladar tranquilidad a todas las partes implicadas”, decían a finales de febrero a propósito de las quejas por las líneas de evacuación. Esta declaración inicial “representa el inicio del proceso de diálogo con múltiples entidades y actores”, insistían, con una referencia expresa a la pesca, los alcaldes de la zona, autoridades “y otros sectores locales” para “consensuar e integrar el proyecto en el territorio”.

Con uno de esos interlocutores se vieron ayer. El CEO de BlueFloat esbozó el parque Nordés a los miembros del Galician Offshore Energy Group (GOE), la división de Asime dedicada a la eólica marina. “Tendrá un efecto transformador en el tejido industrial gallego y, por extensión, en el día a día de los habitantes de la región”, aseguró Carlos Martin, según una nota de prensa remitida por la empresa y la patronal del metal. “Es el camino hacia una Galicia 200% sostenible, es decir: que además de cubrir todo su consumo con energía renovable, disponga del doble de energía abundante, barata y limpia para atraer nuevas industrias electrointensivas limpias y sostenibles”, subrayó el CEO de Bluefloat, que pidió “agilidad” a las administraciones en el desarrollo del sector para evitar el éxodo de personal cualificado a otros países que apuren la offshore.

“Es el momento de tomar decisiones valientes en el marco del diálogo social que se ha tenido siempre”, reivindicó también Enrique Mallón, secretario general de Asime. La carga de trabajo de un parque como Nordés “equivaldría 110 atuneros o 20 fragatas”.

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