Una empresa es insolvente cuando no puede atender a sus pagos corrientes. Y este es el diagnóstico del holding de ocio y viajes Genting Hong Kong, que ya había advertido que la quiebra del astillero alemán Werften, de su propiedad, iba a desencadenar impagos de acuerdos de financiación por importe de 2.500 millones de euros. Al grupo le queda liquidez para llegar a final de mes; hasta entonces, las actividades de sus empresas irán cesando de forma consecutiva. Además de Werften –donde pretendía construir su propia flota de cruceros–, Genting es propietario de navieras como Star Cruises, Dream Cruises o Crystal Cruises, además de un enorme parque temático en Filipinas. El mayor operador de cruceros de todo el continente asiático ha pedido la liquidación en un tribunal de Islas Bermudas.

“Dado que la empresa y el grupo no tienen acceso a más liquidez, la junta considera que la empresa no podrá pagar sus deudas a medida que vayan venciendo”, notificó a la Bolsa de Hong Kong el grupo presidido por el malayo Tan Sri Lim Kok Thay. “La compañía ha agotado todos los esfuerzos razonables de negociación con todas las partes implicadas en los acuerdos de financiación”.

Esta decisión se produce solo una semana después de haber notificado la insolvencia del astillero Werften, que fue auxiliado durante la pandemia con un crédito de 193 millones de euros del Gobierno alemán (del Fondo de Estabilización Económica, homólogo al Fondo de Solvencia español, al que recurrió Hijos de J. Barreras, sin éxito). Genting había solicitado un préstamo muy superior, de 570 millones, para eludir la quiebra y finalizar la construcción de los cruceros Crystal Endeavor y Global 1. A su vez, la bancarrota de Werften ha arrastrado a la misma situación al astillero Lloyd Werft, del mismo grupo y con otros 300 trabajadores.