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La cesta de la compra acumula su mayor encarecimiento en Galicia en 14 años

La industria traslada los sobrecostes de producción al cliente con un alza de precios del 4,8%

La cesta de la compra, la más cara en 14 años en Galicia FdV

Si para la FundéuRAE, la palabra del año el pasado 2021 fue vacuna por su “gran presencia en el debate social, político, científico y económico”, entre los muchos datos de la actividad, los expertos de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) eligieron la inflación como la magnitud más destacada.

La inflación general sigue su escalada por la energía y cerró 2021 en la comunidad en el 6,7%

Cuando lo hicieron, a finales de diciembre, la última tasa conocida era la de noviembre, situada en el 5,5%. Aún le quedaba un último subidón. Los precios acumularon al cierre del ejercicio un incremento del 6,5% y de dos décimas más, el 6,7%, en Galicia, donde no llegaba a estos niveles desde hace 32 años.

  • ¿Cómo nos afecta la inflación más alta en casi 30 años?

Fue en 1989. El Índice de Precios al Consumo (IPC) alcanzó entonces un 7,4%. La evolución real batió incluso el elevado pronóstico que tenía el Instituto Galego de Estatística (IGE) para diciembre, contemplando que rondaría el 6%. El organismo prevé ahora que los precios este mes sí se contengan y la variación interanual descienda hasta el 5,4%. Dependerá de cómo siga comportándose la energía, pero también de los alimentos, que finalmente sucumbieron al también notable incremento de los costes de las materias primas, los procesos y la logística.

De esos 6,7 puntos de alza del IPC en la comunidad al acabar el ejercicio, 1,2 puntos vienen del encarecimiento registrado en la cesta de la compra. La alimentación y las bebidas no alcohólicas subieron su precios un 4,8%, el mayor repunte desde 2007.

Hace solo unos días, el 6 de enero, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (la FAO, por sus siglas en inglés) publicaba la actualización de su índice de precios de los alimentos. Pese al “leve descenso” de diciembre, el valor que agrupa la cotización de los cereales, los aceites vegetales, los productos lácteos, la carne y el azúcar, se colocó en su pico más alto de los últimos 10 años. Además de los cuellos de botella que, al igual que en otras materias primas, también se están dando en los alimentos por la demanda disparada, en los productos que llenan la nevera influyen de lleno los sobrecostes de la crisis energética en la industria del sector, muy intensiva en consumo de electricidad y otras fuentes para la transformación de los alimentos y la refrigeración. A eso se suma la partida del transporte, afectado por el récord en la factura de los carburantes.

Como venía ocurriendo a lo largo del año, los aceites lideran el encarecimiento de la alimentación en Galicia. Son un 25,8% más caros que hace un año. El índice de FARO con este tipo de productos, de hecho, está en sus niveles “más elevados de todos los tiempos”. Aunque su peso en la dieta de los hogares es mucho menor, la remontada de los precios de la carne de ovino no se queda muy atrás: 24,2%. El pollo se encareció en la región un 7% y cerca de un 4% la ternera. Bajaron el cerdo (0,7%) y otras carnes, como el conejo (0,3%). Son, junto con los preparados de legumbres y hortalizas (un 0,5% de caída), la excepción en una cesta de la compra donde llueve sobre mojado. Van 12 años consecutivos con los precios de los alimentos en Galicia sin tregua en las subidas. La última y única caída desde el inicio de la serie estadística en 1979 se remonta a 2009 (2%).

Entre el resto de básicos de la despensa, destacan los encarecimientos del pescado (6,6%), los huevos (8,1%), las frutas frescas (6,8%), legumbres y hortalizas (6,6%) y el agua mineral, refrescos y zumos (9,8%). El precio de la leche que paga el consumidor creció un 5,8% y un 4,7% el del pan.

La mayoría de esos productos se sitúan justo detrás de la energía en el ranking de la inflación en Galicia al cierre de 2021, que sigue con la electricidad y el gas en cabeza: 56,5% por encima del ejercicio anterior. Carburantes y combustibles mantienen su tendencia de los últimos meses y completaron el ejercicio con un ascenso del 26,2% en la comunidad. Sin hacer mucho ruido, los servicios financieros –básicamente, las comisiones bancarias– se han situado en lo alto de la tabla tras una subida de costes superior al 10%. También aparecen en la lista los paquetes turísticos (6%) y el mobiliario (5,6%), afectado por la escasez de madera y la intensa demanda en la decoración de los hogares.

El comportamiento de la electricidad y alimentos tiró abajo también la previsión que Funcas dio para la inflación de todo el país. “El incremento de la inflación en diciembre ha tenido un origen muy generalizado, lo que indica que se está produciendo un traslado de los mayores costes de producción hacia los precios finales de consumo”, explica María Jesús Fernández, economista senior de la entidad, que prevé un IPC por encima del 5% en el arranque de este nuevo 2022.

 

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