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Faro de Vigo

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Prothero diseña una flota de cruceros “premium” en Chantiers mientras ultima la quiebra de Barreras

Reemplaza la oficina técnica Tillberg Design por una finlandesa | El Estado galo, dueño del astillero, participa en las negociaciones

En la imagen de la izquierda, el astillero Chantiers de l’Atlantique en 2017; y el de Hijos de J. Barreras (todavía con el 'Evrima' en sus instalaciones) en 2019. / Reuters/R. Grobas/FDV

El MSC World Europa es el primer crucero construido en Francia con propulsión de Gas Natural Licuado (GNL), el número uno de la serie denominada World Class. Una especie de prototipo, como lo fue el Evrima desde su concepción, que, al contrario que a Hijos de J. Barreras, no se le ha atragantado al astillero francés Chantiers de l’Atlantique. Ya trabaja en una segunda unidad, el MSC Euribia, que entrará en servicio en 2023. El expresidente ejecutivo de Barreras Douglas A. Prothero los conoce bien, y ha tenido la oportunidad de ver los trabajos de construcción en las propias gradas de Saint Nazaire. Quizás fue allí donde decidió que los futuros barcos ultrapremium abanderados por el fondo Oaktree, los que había garantizado para Beiramar, cambien la propulsión diésel eléctrica del Evrima por el GNL. Porque, pese al fiasco de su andadura por el naval gallego, y a que el crucero que ahora está en Santander no tiene fecha siquiera estimada para su estreno, Prothero nunca dejó aparcado su objetivo de poner en marcha una flota de cruceros de lujo. Ni siquiera tras dejar Barreras a las puertas de la liquidación.

Las conversaciones entre el ejecutivo canadiense y Chantiers no cesaron en ningún momento, según pudo constatar FARO en distintas fuentes próximas al proyecto. De hecho, equipos de la compañía gala han continuado no solo con la fase de diseño de la disposición de equipos, electrónica, cableado o propulsión, sino que ya han realizado compras de materiales para llevarlo a cabo. Fuentes financieras aclaran que Oaktree, que todavía cuenta con Prothero pese a haber apartado a uno de los suyos (Andreas Kramer), no ha cerrado la financiación.

Prothero carece de financiación para acometer esos dos buques a mayores

Mientras que el Evrima –inicialmente bautizado como Azora– fue diseñado por la oficina técnica sueca Tillberg Design, ahora es una compañía finlandesa la encargada de pilotar estos trabajos. Y existe coordinación entre Chantiers y Kalmarine, el grupo al que Prothero ha encomendado ahora, y tras prescindir del enésimo líder del proyecto en Santander (Brian Swensen), la consecución del accidentado crucero. El hombre de confianza del CEO de The Ritz-Carlton Yacht Collection se llama Douglas Frongillo, CEO de Kalmarine.

Las negociaciones implican, además de al fondo Oaktree, al propio Ministerio de Economía francés, toda vez que Chantiers está participado de forma mayoritaria por el Estado, a través de la Agence des participations de l’Etat (APE). La hoja de ruta establecía un acuerdo para antes de final de año, justo en paralelo al concurso-liquidación de Hijos de J. Barreras, pero todas las partes se han dado un mes más para tratar de sellarlo. Otras fuentes apuntan que el proyecto no solo abarca la construcción de dos unidades similares al Evrima, sino de hasta un máximo de cuatro.

El riesgo

Con Barreras ya a punto de entrar formalmente en concurso, quien más tiene que perder con la construcción del crucero Evrima tiene un único nombre, y no es ni Ritz ni Oaktree. Se trata del Estado, a través de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce). Cuando Barreras amarró este pedido, en 2017, la naviera se aseguró un crédito de 195 millones de euros. El contrato inicial para la construcción del Evrima ascendió a 240 millones de dólares, como consta en la documentación de Cesce de aquel ejercicio. En resumen, la armadora, controlada por uno de los mayores fondos de inversión del mundo (Oaktree, integrado ahora en Brookfield Asset Management), únicamente arriesgó de inicio 21,6 millones de dólares. Al tipo actual de cambio, apenas rebasa los 19 millones de euros.

Aquellos 195 millones de euros solo fueron el inicio. El buque incurrió en un primer desfase presupuestario a los dos años de la firma, por más de 80 millones de euros. El Cesce volvió a blindar la operación, casi al completo, hasta los 321,5 millones de euros que pasaba a costar la ejecución del proyecto. Pero tampoco se quedó ahí, ya que en octubre de 2020 el astillero, ya bajo el control total de la estructura societaria de Oaktree, detectó un segundo sobrecoste. Según las últimas cuentas anuales disponibles, éste ascendía a 49 millones de euros, aunque fuentes próximas a la compañía dan por hecho que la cantidad fue superior. Ese tercer blindaje del Cesce es el que incrementa su exposición al crucero de ultralujo por encima de los 400 millones de euros.

La operación se configuró como un project finance; se creó una SPV (Special Purpose Vehicle) para adquirir un activo muy apalancado. Pero detrás de la construcción no hay una naviera que responda con sus activos –una Royal Caribbean, una Armas o una MSC–, sino la única garantía es el Evrima. Si Prothero y su equipo entregan las llaves del buque, éste pasará a manos del Estado.

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