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La avalancha de bajas laborales por COVID deja sin efecto los ERTE en la automoción gallega

Stellantis y los proveedores, obligados a estirar los turnos, echar mano de personal eventual e incluso contratar para sacar la producción adelante: “Nunca habíamos visto nada parecido”

La avalancha de bajas laborales por COVID deja sin efecto los ERTE en la automoción gallega

Primero fue el parón industrial por el COVID-19, después la escasez mundial de microchips –consecuencia directa de lo primero–, y ahora, la avalancha de bajas laborales de la peor ola de la pandemia en cuanto a contagios –no así de ingresos o de muertes– desde que empezó la crisis de coronavirus.

  • Las bajas laborales se multiplican por siete en Galicia por la ómicron

La industria gallega del automóvil está haciendo “encaje de bolillos” para poder sacar la producción adelante por un absentismo laboral “nunca antes visto” en el sector, pidiendo a los trabajadores que amplíen sus horarios, recurriendo a eventuales de los equipos de fin de semana o incluso incorporando gente después de haber recurrido la mayoría de empresas a expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE) para hacer frente a un 2022 incierto por el suministro de microchips y las ventas.

“Nunca habíamos visto nada parecido. Hay tantas bajas que los ERTE ni se están usando”, reconocen fuentes sindicales ante el absentismo disparado en el sector, que ya en el arranque del año forzó a la planta de Vigo de Stellantis a suspender un turno de fin de semana por falta de efectivos.

La situación supone un nueva vuelta de tuerca a una industria con una cadena logística muy tensionada al carecer de stocks y por los desajustes sufridos durante todo el año pasado por la falta de semiconductores.

La situación

1-“Encaje de bolillos” para sacar los coches

Las bajas por COVID obligan a las empresas a estirar turnos, a recurrir al personal eventual de fin de semana o a contratar para sacar la producción.

2-Los ERTE, sin efecto por absentismo

El absentismo por el virus deja (por ahora) en papel mojado los ERTE que se habían pedido para afrontar los paros previstos por falta de chips.

3-Un reto más para una cadena tensionada

Las bajas son un reto más para una cadena logística muy tensionada, que en los últimos dos años ha luchado contra el COVID y la escasez de chips.


¿Cómo combaten las empresas las bajas por COVID?

La mayoría, empezando por Stellantis, con trabajadores voluntarios que amplían sus turnos (por ejemplo, un operario que arranca a las 6.00 y termina a las 14.00 estira su jornada hasta las 18.00, cuando asumiría ese puesto otro del turno de noche, que debería arrancar a las 22.00), con personal eventual de los equipos de fin de semana, y, en algunos casos, reabriendo las contrataciones.

La factoría no da datos de cuántos trabajadores no están yendo por ser positivos en coronavirus, pero fuentes sindicales hablan de “docenas” en cada turno, y lo mismo en la industria de componentes, sobre todo en aquellas empresas más intensivas en mano de obra. Ante esta situación, las compañías mantienen sin activar los ERTE preventivos acordados para este año, que afectaban a miles de trabajadores.

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