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Faro de Vigo

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Las bajas laborales se multiplican por siete en Galicia por la ómicron

Los procesos rebasaron los 24.000 en diciembre, el triple que el promedio marcado antes de la nueva variante

Un hombre haciendo una PCR . De fondo, una oficina vacía Pablo Hernández Gamarra | Marta G. Brea

Los grandes bancos de Wall Street, la principal plaza financiera de Estados Unidos, apuraron al máximo, el pasado verano, el fin del teletrabajo. Para los patrones de JP Morgan Chase o Goldman Sachs, la mejor manera de mantener la cultura de ultracompetitividad entre sus trabajadores –y el adiestramiento de los novatos– era el regreso a la oficina.

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Pero todos han tenido que dar marcha atrás, incluidos Wells Fargo y Jefferies Financial Group; sus trabajadores podrán seguir en zapatillas de casa un par de semanas más y no tendrán que reincorporarse de inmediato tras el parón navideño. Pese a que el propio alcalde de Nueva York llamó a las grandes corporaciones a regresar al trabajo presencial – “no se puede dirigir la ciudad desde casa”, dijo Eric Adams–, el impacto de la variante ómicron ha calado mucho más fuerte.

Y en todas partes. Las elevadísimas tasas de contagio y cuarentenas han vuelto a complicar al extremo la logística de todo tipo de empresas, sobre todo las intensivas en mano de obra. En Galicia, y solo a causa del vendaval de esta nueva cepa del virus, las bajas laborales por COVID se han multiplicado por siete en apenas cuatro semanas. En diciembre fueron 24.100 los trabajadores que estuvieron de baja, a años luz de los escasos 3.300 que pasaron por el mismo trance el mes anterior.

Uno de cada cinco trabajadores en activo ha pasado por una baja COVID

Ómicron “ha provocado un verdadero tsunami de bajas laborales durante el mes de diciembre, que no tiene visos de remitir en las primeras semanas de enero”, ha valorado la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social, AMAT). En ningún momento de la pandemia se había producido un colapso semejante, ni en Galicia ni en el conjunto del Estado.

De acuerdo a la evolución estadística facilitada por la AMAT a este periódico, casi 4,6 millones de trabajadores de todo el país pasaron en algún momento –desde el 1 de marzo de 2020– por una baja COVID.

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Es una cifra abismal, equivalente a casi uno de cada cinco empleados en activo. Solo el mes de diciembre cerró con 340.000 procesos de baja laboral en vigor, diez puntos por encima “que en los peores momentos de la crisis sanitaria”.

La virulencia de ómicron ha golpeado con fuerza a la atención primaria. Lamenta la AMAT que, “a pesar de los esfuerzos de reorganización de los recursos disponibles, están desbordados por la prestación de asistencia sanitaria y el aumento de dedicación a la gestión de los trámites de bajas y altas laborales”.

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Este atasco está derivando, añade, “en el alargamiento innecesario de la duración de estos procesos de incapacidad temporal, lo que además de afectar a los costes de las empresas y a la actividad económica, también repercute muy negativamente sobre las de la Seguridad Social y del Estado”. La persistencia de este escenario se da por hecho como consecuencia de la movilidad y las celebraciones sociales durante las fiestas. Por este motivo, el premier británico, Boris Johnson, pidió a las empresas un plan de contingencia al dar por hecho hasta un 25% de ratio de bajas en Reino Unido.

Stellantis Vigo, forzada a hacer cambios

La incidencia de casos de Covid en la plantilla de Stellantis Vigo ha obligado a desplazar el turno de noche de este domingo de los dos sistemas de montaje a la noche del 23 de enero, debido al número de bajas, y como medida de reorganización que dé estabilidad al resto de talleres. La planta reanudó su actividad el pasado 3 de enero, tras el parón navideño y, al margen de la incidencia del Covid, las líneas de montaje están trabajando con “normalidad”.

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